MIAMI.- Jennifer López ha respondido de forma indirecta pero poderosa a las polémicas declaraciones de la periodista Megyn Kelly, quien la acusó de comportarse como una estrella porno durante su gira This Is Me… Now: Live in Concert.
Jennifer López reafirma su compromiso con ser fiel a sí misma, desafiando estereotipos y defendiendo su derecho a expresarse artísticamente sin pedir permiso
MIAMI.- Jennifer López ha respondido de forma indirecta pero poderosa a las polémicas declaraciones de la periodista Megyn Kelly, quien la acusó de comportarse como una estrella porno durante su gira This Is Me… Now: Live in Concert.
Las críticas surgieron a raíz de una coreografía sensual realizada por la cantante en uno de sus conciertos recientes, lo que desató una ola de opiniones encontradas en redes sociales y medios de comunicación.
Durante su programa de radio, Kelly calificó la actuación de JLo como inapropiada para su edad y afirmó que verla era como leer el Kama Sutra. Además, sugirió que a sus 55 años, la artista debería dejar de realizar este tipo de presentaciones: “Ponte un bonito vestido, mantente erguida e intenta cantar. No necesitamos ver esto”.
Lejos de quedarse en silencio, Jennifer López publicó una imagen en Instagram con una frase desafiante y cargada de significado. En la imagen se leía la palabra “CUNT”, cuyas letras fueron resignificadas para formar las palabras: Confident (segura), Unbothered (indiferente), Nasty (atrevida) y Tough (fuerte).
El mensaje fue interpretado por sus seguidores como una respuesta directa a los comentarios de Kelly, reafirmando su postura frente a las críticas.
En el carrusel de fotos que acompañó la publicación, la cantante y actriz aparece segura de sí misma, con vestuarios inspirados en los años 80, y celebrando su autenticidad en el escenario. La publicación coincidió con la semana de su cumpleaños número 56, y fue celebrada por miles de fans como un gesto de empoderamiento y libertad artística.
La gira de JLo ha recibido elogios por su despliegue escénico, su exigente propuesta coreográfica y su mensaje de autoaceptación. Sin embargo, algunos sectores más conservadores han criticado la carga sensual del show.
La controversia con Megyn Kelly ha reavivado el debate sobre los estándares de comportamiento impuestos a las mujeres, especialmente a partir de cierta edad, en la industria del entretenimiento.
