MIAMI.- Laura Flores quiso prestar su voz para dar vida a un personaje de la cinta animada El ángel en el reloj, porque consideró que encapsula un mensaje de gran valor a la humanidad.

Dirigida por Miguel Ángel Uriegas y escrita por Rosana Curiel, la película de animación mexicana narra la historia de Amelia (Zoe Mora), una niña enferma de cáncer que se empeña en detener el tiempo para no tomar medicamentos.

“Creo que el mensaje real que tiene la película es que las cosas se enfrentan. La niña Amelia quiere detener el tiempo porque está diciéndonos lo valioso que es, lo importante que es cuidar nuestro tiempo. Por lo general, nos ponemos a pensar en esas cosas solo cuando estamos enfermos o en peligro”, expresó Flores a DIARIO LAS AMÉRICAS.

“La película abarca un gran espectro, que nos puede llevar a la reflexión sobre qué estamos haciendo con nuestra vida. Lo otro es considerar que la gente que tiene cáncer o una enfermedad que puede ser letal merece todo nuestro respeto y nuestra atención”, añadió.

En el filme, que ya se puede ver a través del servicio de streaming Pantaya, Flores interpreta a Ana, la madre de Amelia, un rol con el que la reconocida actriz mexicana debutó en el mundo de la animación cinematográfica.

“Es la primera vez que hago animación y le pido a Dios que no sea la última. Estoy emocionada, me encantó hacerla. Lo que más me gustó fue la experiencia de verme, no solo de escucharme, sino que siento que me vi enana”, dijo, entre risas.

Asimismo, reveló que necesitaron apoyo a la hora de grabar escenas que, dada la naturaleza de ese tipo de producciones, requieren otro tipo de esfuerzo de los actores.

“Lo diferente está en que al darle vida a un ser inanimado, el movimiento y la voz son lo que hace animado al personaje. Tuvimos coaches de actuación, que nos ayudaron a desarrollar ese trabajo, que no es nada fácil, porque hay que manejar la voz muy diferente. Yo no lo sabía, aprendí todo esto”, explicó.

El ángel en el reloj fue seleccionado por St. Jude para crear sensibilizar sobre el tema del cáncer infantil, comentó Flores.

“Pienso que la intención primordial de St. Jude con esta película es usarla como un argumento informativo para crear consciencia y que la gente entienda cuál es el estado anímico de las familias que viven este proceso”, manifestó.

La actriz destacó que el simple hecho de ser madre le genera preocupación por el bienestar y el futuro de los niños.

“Me preocupa porque soy madre y la niñez nos tiene que preocupar a todos. Quien tiene hijos que están viviendo en una sociedad donde hay otros niños que están enfermos o en algún estado vulnerable, no quiere que eso pase, no quiere que el mundo esté desbalanceado, que haya sufrimiento”, reflexionó.

También instó a los padres a conversar con sus hijos sobre este tema para que muestren empatía a esos pequeños que padecen alguna enfermedad.

“Yo creo que la ignorancia es el peor enemigo del ser humano; tenemos que ser más inteligentes y educados para poder considerar a alguien que está enfermo, sobre todo, educar a nuestros hijos, porque los niños pueden ser muy crueles cuando no saben algo”, señaló.

“Un niño que no sepa puede burlarse de otro porque esté pelón. O sea, si uno ya sabe que una persona que está expuesta a la quimioterapia va a perder el cabello, entonces no te metas con ella, no le faltes al respeto”, agregó.

Si Flores pudiera traer la ficción de la película a la realidad, afirma que le serviría para reflexionar.

“Si yo pudiera detener el tiempo, lo haría para entender mejor, para valorar y cuestionarme más cosas, o ver algo que tal vez necesite aprender”.

A sus 42 años de carrera artística, la protagonista de El alma no tiene color asegura que la fama debe ser el resultado del trabajo y no un propósito.

“Lo más importante es esmerarse en hacer un buen trabajo más allá de estar buscando la fama. Cualquiera puede ser famoso, pero no cualquiera es talentoso, y más ahora con tanto youtuber que hay”, dijo.

Ser feliz es lo esencial, y hoy por hoy dice serlo, aunque la lucha para lograrlo es un ejercicio que hay que practicar a diario.

“Gracias a Dios puedo decir que sí soy feliz. Creo que siempre se puede ser más feliz. Uno tiene que quitarse trabas y nudos emocionales. Y esa es mi constancia y mi trabajo todos los días, porque todos tenemos nuestros monstruos y fantasmas y tenemos que luchar por salir adelante y sacar lo mejor de nosotros mismos. Y es una gimnasia emocional constante”, expresó.

“Soy una guerrera, que trabaja como la mayoría de las mujeres. Lo que más me hace feliz son mis hijos, el estar viva, respirar y tener la capacidad de asombro. El día que pierda esa capacidad, estaré en problema”, agregó.

Laura Flores es madre soltera de cuatro hijos: María, de 19 años; Patricio, de 12; Alejandro, de 10 y Ana Sofía tiene 11 años.

La también cantante anticipó que en 2019 retomará su carrera en la música.

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