viernes 12  de  julio 2024
RESEÑA

"La espada de Shannara": un libro clásico de la fantasía

El libro "La espada de Shannara" integra esa reducida biblioteca de fantasía escrita en el siglo XX que marca distancia con las obras más contemporáneas
Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

MIAMILa espada de Shannara (Editorial Oz) se presenta al lector como el primer volumen de una saga de fantasía épica que ha vendido 25 millones de ejemplares en diversos idiomas.

¿Un bestseller más? Puede que no, en realidad, es posible que La espada de Shannara sea parte de esa reducida biblioteca de fantasía escrita en el siglo XX que no solo marca distancia con las obras más contemporáneas por su lenguaje, estilo y calidad, sino que además ha inspirado a muchos de los autores de fantasía más queridos por el público a día de hoy, como pueden ser Patrick Rothfuss, autor de El Nombre del Viento, Christopher Paolini, creador de Eragon, o el extraordinario Frank Herbert, creador de Dune y su universo de ciencia ficción.

Para aquellos familiarizados con El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien, la lectura del primer volumen resultará inequívocamente inspirada, e incluso puede que un poco más, en el primer libro de la Trilogía del Anillo, en el que Frodo ha de escapar de La Comarca, huyendo de los Siervos del Anillo, y cuando se forma la Compañía del Anillo.

Pero estas similitudes no implican algo negativo para la calidad narrativa de La espada de Shannara. Hemos de recordar que estamos hablando de El Señor de los Anillos, para muchos la más grande y completa saga de fantasía épica jamás escrita. Por tanto, si un libro trae reminiscencias a la obra de Tolkien, y lo hace con buen tino y estilo propio, las comparaciones no pueden resultar en nada más que en impresiones positivas. Y así es, sin duda alguna, como sucede con La espada de Shannara.

Ambientada en un futuro alternativo post-apocalíptico, el mundo de Las Cuatro Tierras se encuentra dividido en función de las razas que habitan los distintos territorios, o tierras. Se respira una paz tensa, que puede que no sea más que el período de gestación para otra gran guerra, como las infames Primera y Segunda Guerras de las Razas, que ya asolaron al mundo con anterioridad, y lo condenaron a la pérdida de la tecnología o, como se le llama en el libro, las ciencias antiguas y las máquinas. Shea Ohmsford, un joven semielfo criado entre humanos en Valle Sombrío, donde fue abandonado cuando tan solo era un bebé, descubre que es el último heredero conocido de la dinastía real de Shannara.

Shea fue abandonado en la puerta de los Ohmsford y, desde entonces, ha sido uno más de la familia y ha llevado una vida pacífica en Valle Sombrío, como otro hijo más del posadero Curzad Ohmsford y su hijo Flick. Todo cambiará con la llegada de un misterioso visitante: Allanon, el último de los druidas. Allanon no solo desvelará a Shea su verdadera identidad, sino que trae noticias estremecedoras: el tenebroso Señor de los Brujos Brona ha regresado. Brona fue una vez un druida, como Allanon, pero sus estudios de la brujería lo apartaron del camino principal del Consejo de Druidas. Brona se entregó al estudio y comprensión de las artes místicas, en los secretos de la mente, en el poder para alcanzar otros mundos. Estaba obsesionado con aumentar su poder, con dominar mediante él a los hombres y el mundo en el que habitaban. El resultado de su ambición fue la ya mencionada guerra, en la que consiguió dominar la débil y confusa mente de la raza de los hombres y la obligó a declarar la guerra a las demás razas, sometidos a la voluntad de un hombre que ya no era un hombre, un hombre que ya ni siquiera podía controlarse a sí mismo.

La única arma capaz de derrotar al hechicero es la espada de Shannara, pero solo el verdadero heredero del elfo Shannara podrá empuñarla. Para ello, Shea habrá de escapar con vida de la incesante persecución de los portadores de la calavera, antiguos druidas que antaño tuvieron forma humana y formaron parte del Consejo Druida, pero que no pudieron evitar sucumbir a la brujería y el poder de Brona. La misma forma de estos portadores de la calavera es la personificación del mal.

La espada de Shannara, el objetivo final del viaje de Shea y sus compañeros, fue forjada por Bremen, un gran druida que supo enfrentarse a Brona. El druida creó un talismán capaz de enfrentarse a una criatura que ya no era humana. La espada adquiere su poder del deseo de los hombres de vivir libres, y es lo único capaz de derrotar al Señor de los Brujos.

En La espada de Shannara asistimos a una gran historia épica autoconclusiva que servirá para dar inicio a la gran saga de Las Crónicas de Shannara, donde el lector podrá asistir a las aventuras y devenires de los descendientes de muchos de los personajes presentados en el primer volumen, como Shea, Flick o el príncipe Menion Leah, sin olvidar al omnipresente y sabio Allanon. Sin lugar a dudas, todo un mundo nuevo que disfrutar explorando en esta obra de Terry Brooks.

Terry Brooks nació en Sterling, Illinois, un pueblo rural del medio oeste de Estados Unidos, y pasó allí la mayor parte de su vida. Ejerció la abogacía antes de convertirse en autor de tiempo completo. Como el mismo autor ha reconocido en varias ocasiones, los trabajos de Tolkien fueron su inspiración para iniciarse en la escritura creativa, y su entrega a la creación de mundos de fantasía supuso un giro radical en su vida.

Hay numerosos rumores de adaptaciones a la gran pantalla de alguna de las historias de Las Crónicas de Shannara, aunque por el momento no hay nada anunciado oficialmente. Estudios como Universal Studios y Warner Bros han adquirido con anterioridad los derechos de adaptación de diversos fragmentos del mundo de las Cuatro Tierras.

Puede encontrar el libro en este enlace.

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