MIAMI.- El mundo de las redes sociales y el marketing digital, ha venido a reestructurar por completo la sociedad de consumo y ese es un terreno en donde la colombiana Valentina Ramírez, pisa fuerte con un trabajo increíble que la ha llevado a posicionarse como un referente en su campo.
Todo empezó con un manual de marca. Valentina era apenas una aspirante universitaria cuando entró a la sala de Diseño de Comunicación durante un open house de la Universidad Javeriana Cali y vio cómo presentaban uno. “Fue un flechazo inmediato. Hice clic. Supe, sin lugar a dudas, que quería dedicarme a eso”, recuerda. Años y más de cien marcas después, esa fascinación sigue siendo el motor de su carrera.
Sus primeros pasos profesionales los dio como diseñadora freelance y en la industria de la moda, en STF Group. El crecimiento, sin embargo, trajo un problema que muchos creativos conocen bien: demasiado trabajo para un solo par de manos. “Los deadlines me estaban ahogando y estaba autoexplotándome más que nunca, cerca del burnout”, confiesa. La salida fue cambiar de materia prima. En lugar de hacerlo todo ella misma, decidió rodearse de diseñadores talentosos con quienes sostener conversaciones creativas de alto nivel. Así nació, en 2021, Elevator Agencia, fundada junto a su socia y mejor amiga, Carolina González Navarro.
La idea de origen era sencilla: la marca y el performance no tenían por qué ir por caminos separados. Los comienzos, admite Valentina, fueron “puro caos productivo”. Llegaron a manejar más de cuarenta cuentas pequeñas y mal pagadas, convencidas de que crecer era sumar clientes. La lección que salió de esa etapa hoy funciona casi como un mantra dentro de la agencia: bajar clientes para subir resultados. Aprendieron a decir que no, a soltar cuentas que no encajaban y a apostarle a proyectos de mayor envergadura. Elevator se volvió boutique. “Es imposible hacer una buena dirección creativa cuando tienes que liderar 50 proyectos al tiempo. Se vuelve un ejercicio mediocre y se entra en modo fábrica”, explica.
Dentro de la agencia, Valentina es cofundadora, directora creativa y COO. Lidera el branding, la estrategia creativa y la operación, mientras Caro se encarga del performance y la gerencia. Trabajan con un modelo de talento abierto que les permite mover proyectos entre Colombia, Estados Unidos, España y Suiza sin cargar una estructura pesada. Ese doble rol, creativo y operativo, es para ella una ventaja competitiva: “No hablo de marca como artista aislada, sino como alguien que entiende ventas, operación, clientes, rentabilidad, procesos, equipo y crecimiento”.
Su bandera tiene nombre propio: brandformance, la fusión entre construcción de marca y marketing de resultados. Valentina lo defiende con convicción. “Hacer marketing sin tener clara la estrategia de marca no tiene sentido. Eso solo es hacer ruido, saturar con contenidos vacíos, e incluso desperdiciar el dinero”, sostiene. Para dar fondo a esa visión desarrolló su metodología de “ADN de Marca”, inspirada en los principios de Simon Sinek y WARC, con la que busca poner en palabras los insights más profundos de cada cliente. Ella misma se define como “una traductora de lo no verbal”.
Esa capacidad de escucha se ve en su relación con Fortox Security Group, el cliente de mayor trayectoria de la agencia. La compañía llegó a Elevator con el temor de que el entorno digital diluyera su reputación. Durante cinco años, Valentina ha sido su consultora estratégica y ha cuidado que su esencia premium se traduzca con coherencia al mundo digital. El resultado es una marca que conserva su prestigio y, además, fortalece su reputación como empleador y atrae nuevos negocios.
El sector salud es otro de sus territorios. Ha acompañado a dermatólogos, odontólogos y cirujanos plásticos en la construcción de marcas personales que les permiten conectar con un público premium, entre ellos Carlos de la Roche, Myriam Vargas, el doctor Barreto, el doctor William Vega, la Clínica Dermalaser y el Centro San Antonio. “Es uno de los capítulos que más me llena el corazón”, dice.
Su trabajo también ha tocado a rostros conocidos de la televisión hispana en Estados Unidos. Valentina ha acompañado la construcción de marca personal de la periodista Nicole Castañeda y de dos figuras de Despierta América: la presentadora y periodista Astrid Rivera y el Chef Yisus. Desde Elevator también ha impulsado la expansión internacional de Chipinque, marca de salsas mexicanas. En Colombia, la agencia ha trabajado con Toyota, Constructora Meléndez, Constructora El Castillo y Quifarma, entre otras. “Dejo una parte de mi pasión en cada proyecto porque, para mí, el indicador de éxito más fiable es el orgullo que siento por lo que creamos”, afirma.
Fuera de la agencia, Valentina ha llevado su discurso a los medios y a las aulas. En 2021 habló sobre marca personal en “Colombianos por el Mundo”, de la emisora Ecos del Combeima. Ha dictado talleres para la Fundación Banco de la Mujer, ha sido conferencista invitada en la Especialización en Marketing Digital de la Universidad del Valle y codirige un espacio de contenido sobre emprendimiento, marketing y creatividad.
A todo ello se suma un sello que considera inseparable de su trabajo: Elevator es un espacio construido mayoritariamente por mujeres. “No es solo qué hacemos sino desde dónde lo hacemos”, resume. También reivindica una idea que intenta vivir y no solo predicar: que emprender no tiene por qué costarle a nadie el bienestar.
Con la mirada puesta en el mercado hispano de Estados Unidos, Valentina tiene clara la misión de esta nueva etapa. “Una marca latina no tiene que americanizarse para ser competitiva”, asegura. “Su autenticidad cultural es precisamente su ventaja”. Para ella, esa es la diferencia entre ser una proveedora de servicios y ser, como insiste en llamarse, una aliada estratégica.