martes 16  de  julio 2024
LETRAS

La novela "El tercer paraíso", un jardín de sucesos

El chileno Cristian Alarcón se llevó el Premio Alfaguara de Novela 2022 con esta historia donde la familia y la naturaleza combinan intimidades
Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

MIAMI— El asombro ante un jardín con voz propia habita al escritor Cristian Alarcón en su novela El tercer paraíso, ganadora del XXV Premio Alfaguara de Novela. La memoria histórica chilena, la marca que dejan las dictaduras, la cultura mapuche, un terremoto, la pobreza de raíz, el machismo, la vida humilde y el poder de los hilos familiares conviven en esta novela “sin género, híbrida y poética”.

La nota editorial dibuja la trama del libro: “Se acerca el confinamiento de 2020 y el protagonista siente la tentación de retirarse a su cabaña en las afueras de Buenos Aires para hacer frente desde allí a lo que pueda venir. Mientras espera, cultiva un jardín”.

No tarda en llegar su atracción por la botánica “y la gran aventura de las expediciones europeas del siglo XVIII”. Como otro personaje, es muy viva “la presencia exuberante y amenazadora de la selva amazónica con la que se encontró Humboldt en 1799”.

En ese contexto se comienza a contar, en paralelo, una historia familiar y de desarraigo. Ahí está la familia del narrador, de Daglipulli, en el sur de Chile, que tuvo que huir a Argentina a causa de la dictadura de Pinochet.

El jurado del XXV Premio Alfaguara de Novela expresó en su acta que esta novela, “ambientada en diversos parajes de Chile y Argentina, abre una puerta a la esperanza de hallar en lo pequeño un refugio frente a las tragedias colectivas”. Dicho jurado estuvo presidido por Fernando Aramburu, y le acompañaron Olga Merino, Ray Loriga, Paula Vázquez, Marisol Schulz Manaut y Pilar Reyes.

Y agregó: “el protagonista reconstruye la historia de sus antepasados, al tiempo que ahonda en su pasión por el cultivo de un jardín, en busca de un paraíso personal. La novela abre una puerta a la esperanza de hallar en lo pequeño un refugio frente a las tragedias colectivas”.

Un jardín y una saga familiar

Hay tres planos que conviven en el cuerpo de la novela: el acto de crear un jardín en tiempos de pandemia, el repaso de una historia familiar y la historia de la botánica, con sus expediciones y maravillas. Estamos frente a un autor que construye un universo de identidad y de pertenencia aunque navegue en las aguas de la ficción.

Alarcón destaca el encuentro familiar, no solo en las fiestas donde se baila y se comen platos caseros, sino en los momentos más oscuros, entre las heridas. La familia se mira aquí como un lugar donde se renuevan las energías y donde todo cobra sentido. El cuidado del autor, el más loable, es recordar desde lo maravilloso, urdir una genealogía que es al mismo tiempo simple y extraordinaria.

Y esa genealogía se desarrolla como un jardín, un segmento de tierra donde ocurren milagros y donde el camino es ineludible, propio, más allá de los dictados ajenos. En línea con lo que Alexander von Humboldt y Johann Wolfgang von Goethe habían ensayado en torno a que “la naturaleza es interacción y reciprocidad”, el autor deja que las plantas tomen su espacio, se muevan, hablen.

La belleza de tener una huerta, ese otro rostro de un jardín que apunta más hacia lo utilitario, puede resumirse en este párrafo hacia el final del libro. Pensando en plantar en otoño, el autor enumera “acelgas, rúculas, puerro, cebolla de verdeo, albahaca, rabanitos, cebolla colorada, remolacha, perejil, cilantro, orégano, curry”. Y sigue: “En los bordes llenaremos de frutillas. Y entre las verduras pondremos algunas flores comestibles: copetes y pensamientos”.

Hacer un jardín se convierte en una experiencia reflexiva, en una especie de ritual en el que cada especie de flor a incluir es un pensamiento.

Aquí puede encontrar el libro.

Más sobre el autor

Cristian Alarcón es escritor y periodista. Desde comienzos de los noventa se dedicó al periodismo de investigación y a la escritura de crónicas en los diarios Clarín, Página 12, Crítica de la Argentina y en las revistas TXT, Rolling Stone y Gatopardo. En sus libros Cuando me muera quiero que me toquen cumbia (2003) y Si me querés, quereme transa (2010) cruza la literatura con la etnografía urbana convirtiendo relatos urgentes en novelas de no ficción. En el libro Un mar de castillos peronistas (2013) escribe crónicas de viaje y perfiles de personajes disidentes, subalternos y marginales.

En el año 2012 fundó la revista Anfibia y el sitio Cosecha Roja. Desde entonces ha liderado un proceso de mutación permanente de la crónica latinoamericana. Allí ha experimentado con los límites de la narrativa de no ficción hasta llevarla a una última experiencia en el Laboratorio de Periodismo Performático de Revista Anfibia.

Sus indagaciones más recientes son sobre la relación entre el periodismo y el arte. Fue profesor visitante en el Lozano Long Institute of Latin American Studies de la Universidad de Austin, Texas, y en la Universidad de Lille, Francia. Ha sido galardonado con el Samuel Chavkin Prize, el Premio Konex-Diploma al Mérito en la categoría Crónicas y Testimonios (2014) y el Premio Perfil a la libertad de expresión (2019).

Es profesor titular de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de La Plata y dirige la Maestría en Periodismo Narrativo de la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín.

Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán y polaco.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar