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MIAMI.-Como buen hijo del rock quería ser como Mick Jagger, pero la falta de oído musical lo consagró como un buen melómano que, acompañado de Coldplay, U2 y The Rolling Stones, ha logrado que su carrera de escritor posea una cobertura digna a la que recibe una estrella del pop.

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Quizás por eso decidió soslayar el pasado 12 de noviembre su cumpleaños, y buscar la felicidad en un cine disfrutando de Bohemian Rhapsody, película sobre el cantante británico Freddie Mercury y el grupo de rock Queen, ya que reconoce que fue como asistir a un concierto, cerrando la puerta a cualquier festejo.

No quería celebrar porque no vivo con mis hijos, no estoy en mi casa en Caracas, mi madre murió, extraño mi biblioteca, mi hamaca, mi ruta de librerías, extraño la salud de mi país que hoy en día está en coma. Esa mezcolanza de sentimientos me terminó arrojando a una melancolía muy espesa y muy peligrosa para rodearme de amigos y celebrar”, confesó Leonardo Padrón.

Y es que hace casi dos años el excelso poeta y cronista atraviesa un exilio involuntario que cambió su vida para siempre. Y ese peso se manifiesta en el curso de nuestra plática en la que, a pesar de manifestar nostalgia, siempre se mantuvo ágil y agudo, logrando arrancar carcajadas y generar reflexiones.

“Todavía tengo el olor del aeropuerto encima… Estoy procesando demasiadas primeras veces, lidiando con los códigos de otro país y otras maneras de ser. El exilio siempre es extrañeza, incertidumbre, novedad y susto. Todo eso está puesto al lado de mi computadora, eso hace que mi capacidad de reflexionar sobre cómo estoy escribiendo se enrarezca un poco”, me respondió cuando le consulté sobre el desafío de escribir desde un nuevo escenario de vida.

Leonardo Padrón posee un rostro tan reconocible como seductor. Es capaz de moldear la conversación con inteligencia y calidez, experiencia que adquirió gracias a Los Imposibles, míticos ciclos de entrevistas que llevó a la radio, la televisión y gracias a las cuales publicó 7 libros, logrando captar las alturas y los valles de personalidades que de una y otra formar han hecho historia.

“La faceta de entrevistador llegó de manera imprevista, no la busqué. Cuando me plantearon hacer radio quise hacer algo distinto, y así comencé a entrevistar a personas fuera de serie en su oficio. Un premio nobel de literatura, estrellas de Hollywood, músicos, jefes de estado, etc., la idea era indagar sobre las distintas versiones del éxito. Era como estar yendo a clases e investigando sobre cómo esas personas construyeron el camino para llegar a la cima de sus carreras”.

¿Y qué denominador común tienen las personas exitosas? -le pregunté.

“Que todos fueron absolutamente fieles a su pasión de vida, y cuando descubrieron su vocación se entregaron endemoniadamente a ella para lograr vivir de esa pasión. Otra característica es que todos son inmensamente auténticos. Cuando eres original consigues una voz propia. Todos tenemos una huella digital completamente distinta, así que si eres fiel a esa huella serás distinto”.

El rey de las telenovelas

Leonardo Padrón saltó a la fama como escritor de algunos de los melodramas más exitosos de Venezuela. Títulos como Cosita rica, Ciudad bendita, La mujer perfecta, sin duda generaron un halo de misterio tras su figura que envolvió a todos de manera particular, logrando construir la leyenda viviente que su nombre representa para la industria televisiva.

Hoy, radicado en Miami, es uno de los responsables del nuevo éxito de la cadena Univision, Amar a muerte, producción dramática que lo ha llevado a conquistar nuevos mercados, consolidando su éxito como escritor en México y EEUU.

“Sentía el imperativo y la obligación de sobrevivir a una de las adversidades del exilio, que es el hecho de que hay gente que está apostando por ti. Personas que reconocen tus horas de vuelo dentro de una industria, así que no podía quedarles mal y tenía que probar que los éxitos que me preceden han sido ganados en buena lid. Amar a muerte fue un reto conmigo mismo, no me podía permitir fracasar”, reconoció Padrón, quien además confesó estar gratamente sorprendido de los altos niveles de audiencia de la telenovela, ya que jamás imaginó que el éxito sería tan abrumador.

“Yo tengo muy poco tiempo habitando esta palabra enorme y tan llena de intemperie que es el exilio, así que no había escrito directamente para otra audiencia que no fuera la de mi país natal que es Venezuela. Estaba lleno de incertidumbre, pero felizmente el público ha celebrado la historia”.

Cuando recibió los primeros informes de ratings, ¿en quién pensó o a quién agradeció? – le consulté.

“Te voy a ser sincero, pensé en mi público venezolano. En esas personas que me siguen a través de redes sociales y que se lamentan de que no escriba allá. Me decían: ‘¡Qué bueno que México va a tener tu pluma!’ Así que pensaba en ellos y los extrañaba profundamente. Saber que la telenovela funcionó fue una forma de decir: ‘No los defraudé’, y es que el éxito fue una sorpresa radical y emocionante”, dijo sobre la producción que recientemente fue adquirida por Venevisión.

La clave del éxito

Con una narrativa lujosa, elegante y espléndida, además de una buena carga de intriga y tragedia, Amar a muerte ha logrado que los televidentes se mantengan pendientes de lo que viene y de lo que les va a ocurrir a sus nuevos “amigos”, los personajes.

Para que esta magia suceda se requiere, sin duda, una buena historia principal, cargada a las emociones más primarias, pero, sobre todo, un elenco atractivo y una narrativa fascinante.

“Escribir esta telenovela significó un gran desafío porque en EEUU, la población hispana es muy heterogénea, y ante ese panorama tan complejo la apuesta más sólida era concentrarme en escribir una historia universal que pudiera funcionar en cualquier idioma, que fuera atractiva per se (por sí misma) y no distinguiera gentilicio ninguno. Y eso es la clave de una buena historia, que funcione en cualquier latitud del planeta. Eso se logra cuando tienes una trama que identifica al ser humano y no a una nacionalidad determinada. Luego apelé a mis herramientas discursivas y a lo que estas canas me han enseñado”.

“Soy un hombre agnóstico”

Amar a muerte fue catalogada por la crítica y el público como el mejor melodrama del 2018, un triunfo para Leonardo Padrón quien, a pesar de ser agnóstico, logra abordar lo sobrenatural con magistral dominio. Tal como algún día se hiciera con producciones como En cuerpo ajeno (1992) y El cuerpo del deseo 2005.

“Todos los escritores siempre nos hemos hecho preguntas sobre el amor, la vida y la muerte a través de la herramienta de la palabra, lo que se conoce como eros y thanatos. Estos temas han significado interrogantes inmensas para filósofos, analistas, pensadores y poetas. Y hacer esta telenovela ha sido absolutamente revelador porque yo soy escéptico por naturaleza. No estoy plegado a creencias religiosas, por eso estuve durante toda la escritura del proyecto haciéndome preguntas. Es un tema que atrae tanto porque es un misterio insoluble, como deben ser los grandes misterios, insolubles”, dijo sobre el proyecto televisivo, el primero que no escribió de la mano de su público, es decir, analizando la respuesta de la audiencia durante el proceso.

“Yo estaba acostumbrado a escribir a cuatro manos, a ver la respuesta de la gente ante la trama y subtramas. Eso me ayudaba como escritor. Ahora los sistemas de producción son muy distintos, la mayoría de las veces uno escribe a ciegas y cuando se comienza a grabar ya está casi todo terminado. Cuando se estrenó Amar a muerte ya yo había escrito todo, así que no hay posibilidad de enmienda y de corregir el rumbo ante determinada trama. Eso me ha generado un aprendizaje grandísimo”

El dolor del exilio

Leonardo Padrón se encuentra transitando un largo camino para construir su verdadera geografía en Miami, durante esta entrevista reconoce que le cuesta mucho escribir en primera persona desde que vive en EEUU, por lo que otros inmigrantes le han aconsejado tener cuidado con el lodazal de la nostalgia que podría truncar la construcción de un nuevo futuro.

“Si uno se queda sumergido en la nostalgia, es decir, en ver hacia atrás por el retrovisor recordando lo que era su vida anterior, le esta faltando el respeto al futuro que lo está esperando. En mi caso, estoy evocando permanentemente a mi país, no me despego de los acontecimientos políticos de Venezuela. Por eso opino y escribo artículos, y esa mirada desde la perspectiva de la distancia da otras luces”, dijo emocionado.

“Yo no decidí el exilio, el exilio me lo impuso el régimen de Nicolás Maduro, básicamente porque si regresaba a mi país estaba amenazado por la policía política. Me tuve que quedar en Miami y eso me violentó profundamente, porque no hay nada más gratificante que ejercer los actos importantes de tu vida de forma voluntaria… entonces bueno, toco así y punto. Ahora debo construir otra órbita alrededor de mí, otro mundo de intereses”, dijo el escritor, reconociendo que siente un compromiso permanente con los lectores venezolanos que todavía beben de sus palabras y reflexiones. “Que ellos sientan que no estoy me genera ciertas culpas”, reconoció el cronista, que en su momento fue acusado en cadena nacional por Maduro de ser el responsable de la violencia en las calles de su país

“Cuando ocurrió eso entendí en manos de quien estábamos. Una persona que es capaz de hacer una acusación de ese tipo y de endosarle la culpa de la violencia tremenda que hay a un escritor de telenovelas, es un redomado inconsciente, alguien que escamotea su propia responsabilidad”.

Descubriendo Miami

Radicado en la Ciudad del Sol con su pareja, la actriz y cantante Mariaca Semprun, con quien comparte proyectos profesionales y mantiene recíproca devoción, Leonardo Padrón comienza a construir no solo nuevos personajes sino ambientes que le permitan adentrase a una nueva y variopinta cultura.

“Estoy procesando haberme quedado sin mi lugar original, pero la misión de un cronista es observar permanentemente y escuchar, por eso apenas me meto en un Uber lo que hago es charlar porque ahí está buena parte de la inmigración latina, muchos venezolanos, y eso me conmueve”.

“Miami es una ciudad extraña porque no tiene peatones, eso hace que su dinámica sea distinta. Yo justamente me mudé al downtown para ver caminantes y estar con ellos. Por lo pronto estoy decodificando a Miami y haciendo anotaciones. En algún momento espero que comience a salir algún material literario de mi mirada sobre el exilio y sobre esta ciudad”, finalizó.

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