“Soy una mujer reservada porque mi rol más importante -el de madre y esposa- es mi prioridad y lo vivo en la intimidad de mi hogar, pero también mi desarrollo profesional merece ser contado para inspirar a otras mujeres”, afirma con convicción. “Porque es la historia de una madre inmigrante latina que ha enfrentado miedos, prejuicios y etiquetas para construir -desde cero- una vida con propósito”, expuso en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.
“Llegué a Estados Unidos en una lancha, sin nada… creo que ni siquiera tenía zapatos puestos”, recuerda Leydis Soler. Tenía apenas 19 años cuando tomó la decisión más radical de su vida: dejar todo atrás y lanzarse al mar en busca de libertad. “Prefería morir en el agua que seguir viviendo encerrada en una vida que no me pertenecía”, dijo reviviendo el instante en el que la supervivencia y la dignidad se entrelazaron. Su travesía -recuerda- estuvo marcada por el miedo y la incertidumbre, pero también por una fe inquebrantable en que del otro lado del horizonte la esperaba una vida diferente y una oportunidad real.
“Aunque el cuerpo temblaba, mi alma sabía a dónde quería llegar”.
Amar sin esperar nada a cambio
Fue en el año 2012, en una popular tienda de telecomunicaciones en Miami, donde los caminos de Leydis y Jorge Soler se cruzaron por primera vez. Ella atendía al público y él fue a comprar su primer teléfono móvil en Estados Unidos.
“Yo llevaba un tiempo establecida en Miami de forma independiente”, recordó.
Asegura que lo surgió entre ella y Jorge no fue un flechazo, sino una amistad profunda forjada en la complicidad y en ese idioma común que hablan los que han tenido que emigrar para reconstruirse desde cero.
Y aunque a su alrededor muchos le advirtieron que no se enamorara. “No estés con un pelotero, cuando llegue a grandes ligas te va a dejar”. Leydis no se dejó llevar por el ruido externo, y apostó por su intuición.
“Creo que el hecho de haber sido amigos antes de ser pareja fue la base para que nuestro matrimonio se construyera desde la empatía y la solidez. Esa fue nuestra verdadera fortaleza”.
Y aunque el mundo del béisbol le era completamente ajeno, no dudó en sumergirse de lleno en él para apoyar a Jorge.
“Para ayudarlo a impulsar aún más su carrera profesional, lo primero que hice fue aprender de su mundo, entender sus luchas, sus reglas, y sus presiones. Me volví una experta en béisbol (risas). Me convertí en su aliada, su sombra y su fan número uno. Fui una especie de coach, y hasta el día de hoy apoyarlo e impulsarlo es mi prioridad”, expresó con orgullo, rememorando esos primeros años en los que la fama aún no tocaba su puerta, pero el compromiso entre ambos ya era inquebrantable.
Ella decidió volar
Desde su hogar en Pembroke Pines, donde vive junto a Jorge y sus dos hijos -Jorley, de 10 años, y la pequeña Leysa, de 4-, Leydis Soler dirige con determinación y visión estratégica una cartera de inversiones de alto rendimiento, enfocada en bienes raíces y plataformas de alquiler como Airbnb.
“En Cuba estudié finanzas y contabilidad, y desde siempre supe que quería ser emprendedora”, comentó. Su mentalidad no cambió ni siquiera cuando la estabilidad económica llegó. “A diferencia de lo que muchos podrían suponer, el apoyo económico de Jorge siempre lo ahorré, jamás lo gasté en carteras, ropa o lujos. Y cuando tuve el dinero necesario lo invertí. Primero lo hice adquiriendo un dúplex que me trajo grandes retribuciones. Y, posteriormente, invertí en bitcoin, cuando todos pensaban que las criptomonedas eran una locura. De hecho, Jorge me dijo: ‘Te voy a ayudar, pero eso será dinero perdido’. Grave error. Esa fue otra de mis grandes victorias financieras”, reveló.
Lejos de detenerse, Leydis siguió preparándose, educándose, y diversificando sus inversiones. Pasó de las criptomonedas a inversiones más seguras en la bolsa de valores, y luego al negocio inmobiliario, donde encontró su verdadero terreno de expansión. Hoy, a sus 37 años, es considerada una de las empresarias más destacadas en el mundo de las inversiones privadas del sur de Florida.
Pero su éxito no vino por atajos. Lo construyó paso a paso y como ella misma enfatiza, “sin esconderme detrás de un apellido famoso”. Todo lo que ha logrado lo hizo con visión, paciencia y determinación.
Una madre que enseña con el ejemplo
“Más allá de mis inversiones y de todo lo que he construido como empresaria, mi rol más importante -el que verdaderamente define quién soy- es ser madre y esposa. Y eso se vive sin cámaras y en la intimidad del hogar”, afirmó Leydis Soler.
Al ser consultada sobre el secreto para equilibrar su éxito empresarial con la vida familiar, lo tiene claro: la clave está en la organización.
“A partir de las cuatro de la tarde, mi agenda profesional desaparece. Mi tiempo les pertenece por completo a mis hijos. Los recojo del colegio, hago las tareas con ellos, los baño, los acuesto. Cada minuto es para ellos, sin interrupciones. Todo lo que construyo como empresaria lo hago mientras están en clase. Soy una mujer multitask, pero con mis hijos soy simplemente mamá. Y ese espacio es innegociable”.
Para Leydis, criar a Jorley y a Leysa va mucho más allá del apellido que llevan o del nivel de vida que podrían permitirse.
“A mis hijos les enseño que la cuna de oro no existe. La gente ve a Jorge y asume que vivimos flotando en otro planeta, pero no. Ellos tienen que aprender a esforzarse, a valorar cada logro, tal como lo hicimos nosotros”, aseguró.
El enfoque es claro: premiar el esfuerzo, no el estatus.
“Por ejemplo, Jorley no recibe dinero porque sí. Si quiere algo, tiene que hacer algo que lo merezca: leer un libro completo de más de 100 páginas, ayudar con una venta, asumir una responsabilidad concreta. Así entiende que todo en la vida tiene un valor que se gana, no que se hereda”, comentó.
Y aunque en casa siempre supieron que papá era un deportista talentoso, no fue hasta 2021, cuando Jorge fue nombrado MVP [Most Valuable Player] tras ganar la Serie Mundial, que su hijo mayor entendió la magnitud del trabajo de su padre.
“Ese día, viendo la celebración, se dio cuenta de que su papá era famoso… y millonario”, dijo, entre risas. “Fue como un clic en su cabeza. Y aun así tratamos de que no se le suba a la cabeza”.
Dueña de su propio nombre
Hoy, Leydis Soler busca posicionarse como lo que es: una mujer de negocios, una inmigrante resiliente, y una madre comprometida. Pero también una voz poderosa que representa a muchas otras mujeres que han sido reducidas a ser “la esposa de”.
“Me enorgullece ser la esposa de Jorge. Pero eso no es todo lo que soy. Yo también tengo mi historia, mis logros, y mis batallas ganadas”, afirmó.
En un mundo que aplaude los home runs, Leydis batea su propio juego: uno donde la independencia financiera y el amor a su familia son los verdaderos trofeos.
Para conocer más de Leydis Soler y sus proyectos, visite el perfil en Instagram @leydissoler1221.