MEDELLÍN.-En la trigésima edición de Colombiamoda destacó la calidad del diseño de moda colombiano, así como la creatividad de jóvenes promesas en la industria. Pero también se hizo sentir la añoranza por Venezuela.
MEDELLÍN.-En la trigésima edición de Colombiamoda destacó la calidad del diseño de moda colombiano, así como la creatividad de jóvenes promesas en la industria. Pero también se hizo sentir la añoranza por Venezuela.
La comodidad y la versatilidad, además de la necesidad de imprimir estilo propio, fueron algunos de los elementos en común en las pasarelas de la Semana de la Moda de Colombia.
Renata Lozano se lució con su colección Exótica, inspirada en sus observaciones durante sus viajes y su deseo de explorar otras culturas.
En la propuesta de Lozano resaltaron las prendas cómodas y versátiles, creadas con retazos e ideadas para la mujer segura de sí misma y que conoce su estilo.
La diseñadora protagonizó la penúltima jornada de pasarelas. Luego de presentar su nueva propuesta, estuvo a cargo de la dirección creativa del desfile de Maestro Ancestrales, un proyecto al cual se han unido varios diseñadores para resaltar el trabajo artesanal de las comunidades indígenas.
En esta ocasión se mostró el modo de vida de los embera chamí de la mano de la firma Arkitect con el fin de honrar las raíces y la sabiduría ancestrales.
El desfile de apertura corrió por cuenta de Johanna Ortiz, cuyas creaciones han cobrado fama más allá de los talleres y las pasarelas colombianas.
Ortiz repasó algunas de las colecciones que ya había exhibido en anteriores ediciones de Colombiamoda, con motivo de la 30ta edición de esta feria, considerada la más relevante en su clase, en Latinoamérica.
Pink Filosofy, cuya dirección creativa está a cargo de Adriana Arboleda, aportó elegancia con la colección A-Temporal, que precisamente propuso piezas clásicas e imperecederas. Pero también incluyó modernismo con la tan a la moda cartera atada a la cintura, que se repetía en varios tonos complementado algunos looks.
Asimismo, esta edición especial marcó el regreso de María Elena Villamil, quien dio a conocer su línea MEV, inspirada en un look casual.
Con su colección resort 2020, Ser, la diseñadora entregó una selección completa de vestidos, blusas, pantalones, faldas y enterizos, además, debutó en el clóset masculino con algunas piezas. Se trata de una propuesta impregnada con el sello contemporáneo de su firma.
La delicada propuesta de Isabel Henao en alianza con Bronzini también llamó la atención.
El universo de los pijamas se trasladó a prendas versátiles con un toque de sofisticación para arropar la silueta femenina en cualquier ocasión, no solo para quedarse en casa. Parte las ventas de la colección Alma será destinada a la fundación Alma Rosa para ayudar a pacientes con cáncer de seno.
Pero no sólo el propósito y la calidad en el diseño estuvieron presentes, la añoranza también encontró espacio en esta edición especial de la Semana de la Moda de Colombia.
Por su parte, Andrés Otálora se inspiró en la Venezuela de los años 70 y 80 para dar vida a su propuesta resort 2020.
El diseñador quiso recrear la elegancia y el esplendor de Caracas en otros tiempos cuando el glamour y la belleza de la mujer se apreciaban en cenas privadas, en paseos en yate por Los Roques o en las grandes fiestas que se celebraban en aquel entonces en el Country Club de la capital venezolana.
“La colección está compuesta de una variedad de vestidos, enterizos y conjuntos en lino; fallas de algodón, popelinas y sedas estampada, con un estilo clásico y atemporal que revive tendencias propias de la década de los ochenta. Estampados en coloridos motivos de tapicería asiática y europea, reforzados por la textura de linos puros que aportan elegancia y suntuosidad a las siluetas estilizadas, versátiles y frescas para esta temporada”, describió Otálora a DIARIO LAS AMÉRICAS.
“La mujer Andrés Otálora es elegante, refinada y con mucha clase. Queremos que quien vista nuestras prendas se sienta segura de sí misma en toda ocasión. La moda es una forma de expresión, una forma de vida que celebra la belleza y el arte de vestirse, que por su naturaleza evoluciona con el paso del tiempo. Las piezas Andrés Otálora son elegantes, llamativas y alegres, ideales para los motivos más especiales”, añadió sobre su propuesta.
El colombiano, cuyas creaciones han alcanzado el mercado internacional, rindió homenaje a la época dorada de Venezuela, en la que ese país sudamericano representaba prosperidad para la región.
Promesas del diseño colombiano
Si los diseñadores de renombre no decepcionaron, los jóvenes estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana demostraron que hay mucho talento emergente en el mundo de la moda y la industria textil en Colombia.
En la pasarela de un grupo de alumnos de la facultad de diseño de esa universidad se mezclaron siete propuestas, en las que sobresalió la originalidad y el diseño consciente.
Juliana Jaramillo Duque mostró algunas de sus creaciones sobre ruedas en el desfile de la UPB. Con su colección Sigma, quiso crear conciencia sobre la contaminación del medioambiente.
Santiago Alzate y Karen Rosales se arriesgaron con propuestas coloridas y llamativas, mientras que Jacobo Durango optó por tonos sobrios y clásicos.
Verónica Madrid se inspiró en el ballet con Minué, y Camila Agudelo llevó el toque playero con Mareia Libre.
Colombiamoda vivió su 30ta aniversario del 22 al 25 de julio en Medellín con la presencia de unos 80.000 espectadores, más de 400 marcas y la realización de 25 desfiles, además de exhibiciones de moda en otros espacios de la feria.
