sábado 21  de  febrero 2026
ESCENA

Mariaca Semprún revive a Edith Piaf en el escenario

La vida y obra de la emblemática cantante francesa será el argumento de un musical que se presenta en Miami
Por GEYSELL CISNEROS

MIAMI.- Recorrer la magistral obra de Edith Piaf, quien se convirtiera, tras una desgarradora historia de vida, en una de las figuras más icónicas de Francia en el siglo XX, es la propuesta que llega este sábado a las 8 p.m. al Colony Theatre, en Miami Beach, bajo el título de Piaf, voz y delirio y en la interpretación de la cantante venezolana Mariaca Semprún.

“Es un musical sobre la vida de la emblemática cantante. Tendremos una banda de siete músicos en vivo y un dispositivo escénico que se mueve según su estado de ánimo y lo que va sucediendo con Edith. Básicamente es la historia de su vida a través de las canciones”, expresó.

El vivir de la intérprete de Non, je ne regrette rien puede asimilarse de varias formas, pero la más correcta sería a partir de sus años de éxito, en donde cumplió sus anhelos profesionales, esos que la hicieron olvidar lo difícil de los tiempos predecesores.

“Está hecho a modo de círculo, comienza en la vejez, en su máximo esplendor. Llamémosle así puesto que sucedió en sus 47 años, una edad cercana a su muerte. De este último momento volvemos a su niñez y se hace un recorrido por toda su vida para terminar en el punto en donde arrancamos. Es una historia bastante circular”, comentó.

Para Semprún, transformarse en Piaf es una de las mayores responsabilidades en su carrera y, sin dudas, una interpretación que ha cambiado su visión.

“Creo que tiene todos los retos. Encarnar a una cantante tan emblemática que representó a un país entero, y que aún sigue siendo un ícono, es una responsabilidad muy grande. Si no llego cercanamente a emularla, el público puede sentirse defraudado”, aseguró.

Convertirse en Piaf

Dejar su esencia para tomar la de otra persona fue el primer paso para poder sentir en carne propia las desgracias y alegrías de quien inmortalizara en su voz temas como La vie in rose, Milord y L'Homme De Berlin, último tema que grabó en 1963.

“La vida de Piaf es algo que se aleja mucho a mi realidad, y ponerme en los zapatos de una persona que sufrió tanto y que experimentó mucho dolor hace que me compadezca de su situación. A esto se le suma la complejidad del francés. No hay forma de cantarla si no es en este idioma, que hacía que ella se expresara en esa forma tan particular”, dijo.

Pero no solo lo espiritual estuvo presente en su proceso de mutación, lo físico también fue primordial.

“También está la corporalidad. Ella fue una persona que sufrió de artrosis y otras enfermedades que la fueron encogiendo y fueron limitando su movilidad en el escenario, a pesar de la morfina, a la que se volvió adicta. Entonces tener que encogerme e ir marcando con mi cuerpo el paso del tiempo, también resultó un reto enorme porque tengo que seguir cantando y la proyección de la voz tiene que ser la misma”, reveló.

Tras bambalinas

Producir un espectáculo de tal magnitud llevó una fuerte preparación, que comenzó cuando la obra se estrenó en Venezuela en octubre de 2016 y que aún continúa, según afirmó Semprún.

“Desde el momento en el que nació la idea, tomó como un año y medio, y trabajar con el guion, que es de Leonardo Padrón, me llevó unos seis meses. A esto le tuve que sumar una preparación con un coach de francés en Venezuela porque no domino el idioma, aunque ahora me siento mejor preparada. Esta era la primera vez que me aproximaba a otro idioma”, señaló.

Desde el maquillaje hasta el vestuario, en cada paso hay una producción que requiere la atención de todos los que conforman el musical Piaf, voz y delirio.

“Detrás de todo eso hay unas cuatro horas de preparación. No es solamente el maquillaje y todo el trabajo que se hace con las cejas para dibujar sus rostro, es también adaptar las cuatro pelucas que utilizamos para marcar el paso del tiempo y las uñas postizas que debo utilizar para marcar el estilo de manicure que se hacía en ese momento”, agregó.

Aunque encarnar a Piaf es algo que la apasiona, Semprún asegura sentirse inquieta antes del estreno, sobre todo porque en Miami tendrá la oportunidad de conocer a otra audiencia.

“Estoy nerviosa porque el público en Venezuela me conoce, pero el de aquí no. Esta es la primera vez que además me voy a acercar a la audiencia latinoamericana. La idea de este montaje es llegar a mucha más gente. Tendremos funciones en español e inglés, lo que abre las puertas al público americano, quien siguió bastante a Piaf cuando ella vivía en Nueva York”, explicó.

Sobre las riquezas que aprehendió de Piaf, Semprún resaltó el valor que tuvo de transformar su dolorosa vida en una obra de arte.

“Lo que más me atrapó de interpretar su vida fue lo que ella hizo: convertir el arte en una forma de resistencia. A pesar del caos que se vivía en la preguerra, la guerra y durante la ocupación nazi en Francia, ella logró convertir la música en su tabla de salvación y en la del público que la acompañaba. Era un momento de escape, de salirse de esa dura realidad y generar un bálsamo para el alma”, relató.

Afinidades

Reencarnar a Piaf en un momento difícil para Venezuela tiene en Semprún otra lectura, en la que halla a diario profundas similitudes con la situación actual de su país.

“En mi caso, como venezolana, estamos en una crisis espantosa, en una suerte de guerra del siglo XXI porque no es algo simétrico, es una guerra del estado contra el pueblo. Los artistas hemos tratado de refugiarnos en los teatros y en las salas de conciertos para que no se nos olvide quiénes somos, y para encontrarnos en un espacio en donde ocurra el arte, la belleza y cosas buenas que nos hagan reencontrarnos”, aseguró.

Las respuestas que buscaba las encontró en el escenario y esa suerte es la que quiere volver a experimentar durante las presentaciones que el musical tendrán en la Capital del Sol, las que se podrán disfrutar en español e inglés.

“Muchas veces me hice la pregunta de por qué iba a hablar en este momento en Venezuela de una cantante francesa y de su vida, que aparentemente fue tan lejana a la nuestra. Pero ella fue una cantante universal, que vivió una realidad que también nos ha tocado a nosotros, y eso es lo que más paralelismo me genera con Piaf”, resaltó.

De la mano de Edith Piaf encontró su propia tabla de curación, el sentido a su oficio y la felicidad de traer a colación a una de las grandes de la escena francesa.

“El arte es una forma de salvación. A través de esta obra he redimensionado la importancia de mi oficio, porque yo misma no me sentía tan útil para la sociedad, sobre todo, para la venezolana, con una gran crisis social y una violencia extrema. Ejerciendo el oficio fue cuando me di cuenta de lo necesario que era”, puntualizó.

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