CANNES.- Una sala en pie y aplaudiendo a rabiar recibió hoy a Martin Scorsese en el Festival de Cannes, donde el director neoyorquino habló de sus orígenes, sus películas y el valor del cine.

"Algunas películas son como una experiencia religiosa, un sentimiento de alivio, te cambian la vida", dijo el cineasta al explicar por qué pone tanto empeño en restaurar cine, una de las labores por la que también es reconocido.

Scorsese, de 75 años, recordó que su historia es la clásica de un hijo de padres de clase obrera, sin libros en casa, con asma y por lo tanto poco apto para el deporte, que buscó evadirse con el cine.

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Criado en el barrio neoyorquino de Little Italy, el director de clásicos como "Toro Salvaje", recordó que creció y vivió en un entorno muy peligroso, poblado de tipos duros y también buena gente.

Y ahí fue cuando empezó a plantearse cómo vivir una vida decente en un mundo que no lo es, un dilema que planea por toda su filmografía.

Scorsese, miembro de una familia de origen italiano, comentó que fue precisamente un cura el que lo influenció cuando era adolescente, el que le inculcó el gusto por la lectura y el amor por el cine. "Me permitió entender que tenía que ir a conseguir más. Que tenía que salir y explorar. Y tuve que hacerlo porque la otra alternativa era el crimen y la violencia. Me ayudó a abrazar el lado bueno a través del arte", señaló.

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El cineasta, que hoy recoge la Carroza de Oro de la Quincena de Realizadores, una sección paralela al certamen francés, vino hasta Cannes la primera vez con "Mean Streets", la película que hoy volvió a proyectar en Cannes.

"Me llevó años entender que 'Mean Streets' contaba la historia de mi padre y sus hermanos", dijo el realizador, que ha estado en ocho ocasiones nominado a mejor director, una estatuilla que se hizo esperar hasta 2007 ("The Departed").

Hace 44 años, el éxito que obtuvo en en el certamen francés "Mean Streets", protagonizada por dos jovencísismos Harvey Keitel y Robert De Niro, supuso su lanzamiento internacional. Y Scorsese recuerda aquella ocasión como su mejor visita a Cannes "por el anonimato".

"Podía ir por La Croisette de mesa en mesa conociendo gente, actores, directores como Wim Wenders. Fue una época increíble", rememoró el realizador, que sigue levantando pasiones entre los aficionados.

Gran expectativa existe por su nuevo trabajo "The Irishman", donde vuelve a trabajar con Robert De Niro y Harvey Keitel, así como con Al Pacino.

Scorse, que sigue entusiasmando a la crítica, no deja de ser un referente del cine estadounidense de la segunda mitad del siglo XX con algunos de sus títulos convertidos en clásicos universales como "Taxi Driver", la cinta con la que consiguió la Palma de Oro cuatro años después de "Mean Streets".

FUENTE: dpa

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