MIAMI.- Un poeta a quien la vida le regaló el don de la música, un ser que no se deja vencer a pesar de las cicatrices que le acompañan y que afloran entre la nostalgia de sus letras, ese es el cantautor Mike Porcel, un cubano que después de vivir en carne propia la malevolencia de la dictadura, renació en el exilio y encontró refugio en sus canciones.

Su nueva entrega, Déjà Vu, habla precisamente de esa sensación de recordar vivencias pasadas que propone la frase en francés con la que tituló su cuarto álbum de estudio. Cuando ocurre la experiencia déjà vu es como si un recuerdo se despertara, como encontrar a una persona que ya hemos visto, un revivir de experiencias o de sensaciones. Es esa experiencia intuitiva que nos ha sucedido a muchos, cuyo nombre viene del francés y quiere decir ya visto”, expuso Mike Porcel, durante una entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

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“Cuando empecé a grabar la voz de las canciones, empecé a pensar cómo le iba a llamar a este proyecto. Y tuve hasta cuatro títulos posibles, pero Déjà Vu fue el que más me cautivó, porque todas esas canciones me traen una experiencia déjà vu de muchas sensaciones y experiencias vividas anteriormente”, agregó.

La historia detrás de Déjà Vu

Se trata de un disco que contiene 16 temas inéditos de su autoría, excepto Oración de San Francisco, que le trae tristes recuerdos de la época cuando tocar el órgano en una iglesia en La Habana era la única opción de ganarse la vida tras haber sido vetado en la isla por intentar emigrar en el éxodo del Mariel, en el 1980.

“Musicalicé ese poema de San Francisco y recuerdo que lo canté mucho en las misas. Y por eso la puse en el disco como una especie de homenaje y agradecimiento a esos sacerdotes y hermanos franciscanos que me dieron trabajo”, dijo Mike Porcel.

“Yo intenté irme por el Mariel y no me dejaron. Ahí empezó el calvario. Desde que los oficiales de inmigración vinieron a buscarme a la casa para ponerle un sello a la puerta, como que ya nadie vivía ahí, ellos informaron inmediatamente a todas las autoridades de la cultura. Y cuando yo estaba en un centro donde se reunían todos los que se iban antes de que los llevaran a Mariel , ahí me llamaron alrededor de las 2 de la madrugada y me dijeron: ‘no te puedes ir, vete para tu casa, y no te vas a ir nunca’. Eso fue en mayo de 1980. Y me fui en enero de 1989”, recordó

De esa etapa difícil que vivió alejado de su familia y de los reflectores, después de haber cofundado y dirigido la banda de rock progresivo Síntesis, surgió el tema Si te vuelvo a encontrar.

“Es un tema nostálgico, de cuando estuve retenido en Cuba, no me dejaban viajar; mi esposa y mi hijo salieron antes. Y era imposible evitar el peso de la nostalgia. Así salió ese tema, porque en ese momento no había seguridad ninguna de si podría salir o me iba a quedar allí toda la vida. En unos meses perdí el trabajo artístico. No solo eso, también perdí las posibilidades de ir a la radio, la televisión, era una figura totalmente proscrita. Fueron años de espera, sin tener la seguridad. No me decían por qué ni cuándo. Esa incertidumbre es una de las cosas más difíciles”, contó Mike Porcel.

Una magistral entrega

Porcel tardó casi un año para dar forma a Déjà Vu, un álbum que considera supera los tres anteriores, porque además de la exquisitez en la producción, muestra su madurez como artista.

“Siento que hay mucha más madurez y una capacidad de selección mucho más exquisita que cuando estaba en Síntesis. En la juventud hay mucha más pasión que razonamiento, ahora digamos que la pasión y el razonamiento están mucho más equilibrados”, expresó sobre su evolución musical.

“Me gusta pensar y repensar las orquestaciones, le busco la conexión dramática entre lo que está diciendo el texto, la música y lo que va a aportar la orquesta. Así que me tomo mi tiempo, como un año, para ir buscando exactamente lo que quiero con cada instrumento. Creo que de todos los proyectos que he hecho, el que mejor ha quedado ha sido este”, dijo el autor de temas como Ay del amor o Esa mujer, que incluyó en su primer material discográfico, Intactvs.

Déjà Vu es especial porque nació a partir de canciones que, de cierta manera, le recuerdan su historia.

“En el cuarto proyecto, ya me decidí a sacar a la luz la mayoría de los temas que me encantan o que me gustaban pero que no había tenido oportunidad de grabar ni había cantado en concierto por distintas circunstancias. Es como un revivir, un renacer, un rehacer, porque el tiempo te va dando una madurez y un conocimiento de cómo manejar la orquesta y la producción del disco. Y en este disco se cumple esto”, agregó al explicar lo que significa este nuevo álbum que llega como un bálsamo a quien lo escucha.

Pero también es un trabajo musical que desafía los tiempos actuales en los que imperan las letras vacías.

“Es un disco un poco triste, porque tiene una tendencia a la reflexión, que hoy se trata de evitar a toda costa; todo lo que sea reflexivo se trata de evitar y se va más hacia lo superficial, lo banal. Como casi todos mis trabajos, pero especialmente este, creo que, parodiando la frase famosa del poeta español Juan Ramón Jiménez, es un disco para la inmensa minoría”, señaló.

“Ojalá fuera para todo el mundo. Yo creo en la sensibilidad del ser humano. Y pienso que la gente está saturada, en el peor sentido de la palabra, de lo peor de la música. Y eso es lo que se divulga. Es una especie de veneno que va caminando como una enfermedad y llega un momento que la gente no vibra, no es capaz de sentarse a escuchar una música que dure más de dos minutos, porque no pueden, no tiene sentido para ellos. Es triste, para un artista es dificilísimo, pero yo lo que sí no puedo hacer es traicionarme a mí mismo”, añadió.

En Déjà Vu, Porcel también evoca a un clásico de la literatura con la canción Vencidos y vencedores.

“Suelo hablar de mis propias vivencias, no siempre son canciones de amor. El disco termina en Vencidos y vencedores, que es un poco una alegoría a Sancho Panza y Don Quijote, incluso utilizando lo más cercano a las mismas frases de Cervantes. Y esa no es una canción de amor; surge a partir de una reflexión mía sobre esa frase que dice: ‘pues los vencidos de hoy serán vencedores mañana’”, explicó.

Una frase que le podría remontar a los años amargos que tuvo que enfrentar en su país natal. Pero prefiere quedarse con lo mejor que le ha tocado vivir a raíz de esa experiencia.

“Creo que queriendo destruirme, ellos me hicieron más fuerte porque lejos de deprimirme, empezar a beber y buscar escapismo, empecé a buscarme interiormente y conecté con muchas escuelas filosóficas y algunas religiosas en las que encontré respuestas a muchas interrogantes que tenía y a la misma situación por la que estaba pasando. Así que creo que salí ganando. No hay duda de que perdí nueve años de mi vida. Si hubiera llegado a España con nueve años de antelación y luego aquí a EEUU, hubiera tenido quizás otras o muchas más oportunidades, pero pienso que el destino de cada uno es cómo es . Y lo importante es que llegué y cómo llegué”, reflexionó.

Déjà Vu, de Mike Porcel, ya se puede escuchar en Spotify, Apple Music, Pandora y Deezer. También está a la venta en Amazon y en la página oficial del artista, mikeporcel.com.

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