ÁMSTERDAM, Holanda.- Si no fuera por la pandemia, el Rijksmuseum de Ámsterdam no tendría una pintura clásica holandesa del siglo XVI que tanto anhelaba.

El cuadro ahora agracia un salón central de la institución cultural, una de las más famosas del mundo, luego que un adinerado marchante de obras de maestros antiguos decidió rendir un homenaje inusual a las víctimas del COVID-19.

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Cuando el museo reabrió el lunes al levantarse la cuarentena en Holanda, el director general Taco Dibbits se paró sonriente junto a “El cuerpo de Cristo sostenido por ángeles” de Bartholomeus Spranger.

“Este regalo llegó y fue un momento de luz”, dijo.

Su regocijo contrastó con la decepción que sintió a principios de marzo en la feria de arte TEFAF, un evento anual en el sur de Holanda donde pensó que este óleo sobre cobre sería suyo.

“Estábamos ahí parados con nuestros curadores alrededor de la pintura diciendo lo maravillosa que era”, contó. Lo que no sabían era que la obra había sido vendida casi apenas llegó a la feria.

Dibbits regresó a Ámsterdam y se vio obligado a lidiar con el impacto del coronavirus en su institución. Con las puertas cerradas al público, "estábamos perdiendo un millón (de euros) a la semana... una parte realmente sustancial de lo que necesitamos para poder operar el museo".

Así que es de imaginar su sorpresa cuando recibió una llamada del comerciante y coleccionista de arte internacional Bob Haboldt, que era dueño de la pintura y había dicho antes que la vendió.

Resulta que, al brotar la pandemia, la venta se canceló.

El trotamundos holandés, que vive entre Francia e Italia y tiene oficinas en Ámsterdam, París y Nueva York, estaba varado, como el resto del mundo.

“En aislamiento, tomé la decisión de no pensar en su valor financiero”, dijo en entrevista telefónica desde Italia. “Sólo en su valor emocional”.

Se negó a decir cuánto valdría la obra: “Es un regalo, no importa cómo lo vean”, expresó.

Haboldt dijo que decidió donarla “en memoria de las víctimas del COVID-19, no sólo las que murieron sino también aquellas que sufrieron”, y para servir como inspiración para que otros apoyen las artes.

“Quería que estuviera frente a una gran audiencia”, dijo, y como un nativo de Ámsterdam el Rijksmuseum era la opción natural.

El cuadro parece una alegoría tanto de los tiempos que vivimos como del futuro que esperamos.

Un Cristo muerto es levantado de su tumba por tres ángeles y llevado hacia el cielo. La imagen recuerda las escenas de sufrimiento que se han visto alrededor del mundo las últimas semanas y meses durante la pandemia.

“La pintura representa un gran mensaje”, dijo Haboldt. “Espero que la gente se detenga frente a ella por un momento y se dé cuenta de que aunque está viendo una pintura religiosa, está viendo algo atemporal, lleno de compasión, piedad y esperanza”.

Los museos alrededor del mundo se han visto afectados por la crisis sanitaria; la UNESCO estima que uno de cada ocho no sobrevivirá.

Dibbits dijo: “En estos tiempos de tanta incertidumbre, también para el mercado y los comerciantes del arte, el que un merchante decida donar una obra cuando no sabe cuál será su propio futuro me parece algo muy especial”.

FUENTE: AP

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