MIAMI.- Luego de más de cuatro décadas, dos leyendas del jazz afrocubano se reencuentran en el escenario. El saxofonista Paquito D’ Rivera y el pianista Chucho Valdés traen a Miami la gira de conciertos Reunion Sextet, después de haber contagiado a Puerto Rico del sonido de la música cubana.

Los virtuosos, amigos de toda la vida, se lucirán al piano y al saxofón, respectivamente, el sábado 18 de junio, a las 8 pm, en el Arsht Center. El trompetista Diego Urcola, el batería Dafnis Prieto, el bajista José A. Gola, y el percusionista Roberto Jr. Vizcaino completan este sexteto encabezado por D'Rivera y Valdés.

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DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con Paquito D’ Rivera sobre el concierto, en el que los músicos presentarán su nuevo material discográfico, I Missed You Too (También te extrañé), en el que saxofonista le dice a su amigo que lo echó de menos durante el tiempo que estuvieran alejados.

D’ Rivera, quien emigró de Cuba en 1980 para instalarse en EEUU, también recordó cómo conoció a Valdés, quien permaneció en la isla hasta años recientes, y reveló por qué el distanciamiento entre ambos, al cual él mismo decidió poner fin acercándose al pianista, con quien había coincidido en Irakere y otras orquestas.

- ¿Qué están preparando para ese gran reencuentro?

Hay mucha expectativa con esto porque hace 42 años que no hemos tocado juntos, al no ser alguna vez que nos hemos encontrado esporádicamente. Un encuentro que debió haber sido en Cuba, bueno lo primero que no debió haber sucedido fue esa separación, pero ya esa historia la sabemos.

Tenemos un repertorio muy divertido, cosas que grabó Chucho en su primer disco, Jesús Valdés y su Combo, y hay algo de ese disco, es lo que abre este nuevo álbum, que se llama I Missed You Too (Yo también te extrañé).

El concierto va a estar muy divertido, acabamos de hacer el estreno del en Puerto Rico. Fue un gran ensayo, en un teatro enorme que tienen allá, el Coca-Cola Music Hall.

- ¿Qué es lo que más admiras en Chucho?

El sentido del humor que tiene él (risas) y además su total originalidad, su forma de tocar el piano es una cosa única.

Chucho es mayor que yo, siempre lo admiré, desde antes de entrar en el Teatro Musical de La Habana. Yo tenia 15 años y Chucho tenia unos 21, y para mí Chucho Valdés fue mi primera influencia fuerte.

- ¿Cómo nace la amistad?

Y mi padre, Tito, había sido amigo de Bebo, su papá, desde muchísimo antes de que nosotros naciéramos, inclusive, Bebo me contó que él y mi padre fueron novios de dos hermanas, que obviamente no fueron nuestras madres.

Cuando Bebo se fue de Cuba, nosotros heredamos esa amistad que él tenía con mi papá y que se reafirmó cuando empezamos a trabajar en el Teatro Musical de La Habana, después en la Orquesta de Música Moderna, en la empresa de grabaciones, luego en Irakere y ahora en este sexteto.

Una anécdota que recuerdes del tiempo cuando se conocieron

Chucho había tocado antes de que yo lo conociera en la orquesta Sabor de Cuba, de Bebo Valdés, que era la orquesta que acompañaba el show del Teatro Martí. Chucho era el pianista, Bebo dirigía la orquesta y mi papá era uno de los saxofones. O sea, Chucho trabajó primero con mi padre antes que conmigo, era una cosa que tenía que suceder, era inevitable.

Había un pianista que se llamaba Samuel Téllez, que le pidió permiso a mi papá para llevarme a un jam session (una descarga) de las que hacían los domingos en la tarde en un sitio que se llamaba La Habana 1900, era un club en un sótano, en la calle O.

Llegamos, había un sol que rajaba las piedras. Y lo primero que vi fue un muchacho negro muy alto, vestido con un traje oscuro, camisa blanca, y una corbata muy finita, de esas que se usan ahora. Y ese muchacho tocaba de una forma que yo solo había escuchado en discos, no había escuchado a nadie tocar el piano así.

Yo estaba tan impresionado que no me atrevía a llegar donde estaba él, porque no sabía que decirle. Yo era un niño, tendría unos 13 años.

Dos o tres años después entré en la Orquesta del Teatro Musical y lo conocí oficialmente. Él tenía un dúo con Carlos Emilio Morales, un guitarrista maravilloso, que después estuvo con Irakere y la Orquesta Cubana de Música Moderna. Y yo aprendí muchísimo de lo que tocaban. Chucho y Carlos Emilio fueron grandes influencias para mí.

- ¿Cómo mantuvieron la amistad a pesar de la distancia?

Eso fue una cosa muy triste, como todas las cosas que pasan en esa isla. Estuvimos separados un tiempo. Él estaba un poco asustado, vaya, tener relación con una persona como yo, un bocón como yo, porque nunca me he escondido para decir los horrores que ellos se merecen, no fue fácil, pero poco a poco nos fuimos acercando.

Yo me acerqué, porque sentía que no podía estar separado de una persona tan cercana a mi corazón.

Él se estableció en Miami, pero como que seguía siendo un representante de aquello allí. Y yo no podía presentarme en público con un representante, aunque fuera involuntario, del sistema que tanto daño nos hizo a mi familia y a mí.

Un día me llamó y me dijo no podía regresar y le dije que bueno porque así empezamos a trabajar juntos.

Además, Chucho ha sido tímido y tenía el factor de que su padre estaba hacía muchos años en Suecia, la situación era complicada. Y todo el mundo no es como yo. Hay dos cosas en la vida que no se pueden exigir: el amor y la guapería, o la valentía, como decimos nosotros.

- ¿Te sientes un poco más optimista en cuanto a un posible cambio en Cuba después de las protestas del año pasado?

La verdad, no. Tengo una decepción tremenda, salvo algunas excepciones, veo que después de esas protestas, ahora el 1ro de mayo hubo un millón de personas en la plaza cívica. No tengo ninguna esperanza, la verdad. ¡Qué más quisiera yo!

¿Qué nos puedes contar de I Missed You Too, que da título al disco?

Es una de las canciones que yo escribí, enseguida me salió. Nace de este reencuentro esperado desde hace tantos años. Yo también te extrañé Chucho. Le eché mucho de menos porque es un colega muy apreciado y amigo de toda la vida.

- ¿Qué destacas de este material compuesto de siete canciones?

Tenemos una afinidad tremenda con Mozart. Hay una pieza de Chucho que se llama Mozart a la cubana, que es un danzón basado en algunos temas de Mozart.

Hay otra pieza que se llama Pac-Man, que es así como me dicen. Quien me puso ese nombre fue el cofundador del Festival de Cine de Miami, Nat Chediak. Hay otra que nos gusta mucho tocar, de Carlos Valdés, El día que me quieras, que la hacemos a dúo, casi siempre cerca del final del concierto.

Y una canción que escribió Chucho, que se ha convertido en estandarte de la gente del Latin Jazz, que se llama Mambo influenciado. También hay una balada muy linda de Chucho que se llama Claudia.

La gira de conciertos Reunion Sextet, de Paquito D’Rivera y Chucho Valdés, continuará rumbo a España, Alemania y Polonia tras pasar por Miami.

El álbum I Missed You Too, que da origen a esta gira de reencuentro, verá la luz en julio.

Para boletos o más información sobre el concierto en Miami, visite arshtcenter.org.

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