jueves 12  de  marzo 2026
RECONOCIMIENTO

Periodista Grethel Delgado celebra el Premio de Poesía Ernestina de Champourcín

Si bien el libro no fue escrito en función de la vida de quien da nombre al premio, la autora reconoce que una parte de su poemario coincide con la esencia de Ernestina de Champourcín

Por Alexandra Sucre

MIAMI.- Grethel Delgado Álvarez, escritora y periodista de DIARIO LAS AMÉRICAS, se consolidó como la ganadora del Certamen de Poesía Ernestina de Champourcín en castellano, galardón que forma parte de los Premios Literarios de Álava, uno de los reconocimientos más importantes del País Vasco, España.

La autora destacó por su poemario Y solo estamos en verano, obra en la que estuvo trabajando aproximadamente por tres años y refleja experiencias personales como el exilio, el desarraigo y el precio emocional del sueño americano.

"Me tomó unos tres años escribir este poemario, que hice como un proyecto personal, sin pensar en un certamen en específico. Lo acompañé con imágenes que he ido tomando con una cámara Fujifilm de fotos instantáneas. El libro comenzó a tomar forma a partir de mis experiencias como exiliada y de mi vida en el noroeste de Miami, en una zona rodeada de barrios con texturas diversas, como Allapattah, Wynwood, Little Haiti, Overtown y Liberty City. Este poemario es una lectura al interior de los códigos que uno aprende para habitar una ciudad, un territorio", dijo en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Para el jurado, el libro de Delgado Álvarez se pasea por la dureza de la experiencia que viven los emigrantes ante el famoso sueño americano, vivencias que confluyen entre sentimientos como la nostalgia de quienes han dejado su vida en su país con el objetivo de hallar un futuro mejor.

Entre las emociones que aborda el poemario, Grethel sostiene que lo habitan las memorias que ha construido en la ciudad que se ha convertido en su hogar. "Es un álbum de experiencias de Miami: son trozos de historias, sensaciones, recuerdos de algunas calles, de algunas noches. Es un collage de imágenes con las que uno comienza a vestir a una ciudad, como quien ajusta un trajecito nuevo a una niña y da unos pasos atrás para contemplar el resultado".

"Justamente el poema que da título al libro, Y solo estamos en verano, habla de cómo una ciudad puede ser un teatro, de los personajes, de la música de las autopistas, de dos personas mirándose a los ojos mientras se despegan un trozo de piel por unos dólares y, encima, sonríen para la foto".

Si bien el libro no fue escrito en función de la vida y obra de quien da nombre al premio, la autora reconoce que una parte de su poemario coincide con una frase de Ernestina de Champourcín, una de las poetas y figuras más prominentes de la Generación del 27 en España, y quien tuvo que exiliarse tras la Guerra Civil.

"En este poemario hay una urgencia, no solo por decir, sino por actuar. Quizás todo se trate de huir, de seguir corriendo. Ernestina escribió: 'Ellos me harán correr / hasta encontrar la vida'. En este libro estoy corriendo. En mis poemas todo está reventando; la ciudad arde y solo estamos en verano".

Postulación

Los Premios Literarios de Álava son convocados anualmente por el Departamento Foral de Cultura y Deporte. Delgado expone que era la primera vez que se postulaba a este galardón, y la motivación nació de cómo el premio honraba a la obra y la historia de vida de Champourcín.

"Me llamó mucho la atención el nombre del concurso. Ernestina de Champourcín fue una poeta adelantada a su tiempo, a los prejuicios de la España de inicios del siglo XX. Y además experimentó el exilio; escribió desde el otro lugar, desde su segunda piel, su segunda vida. Así que sentí que mi libro resonaba con la historia del premio y lo mandé a otra tierra, para que él también fuese un viajero. Y esta historia de Miami ancló en ese sitio tan especial que, desde su nombre, parece un país dentro de otro: País Vasco", sostiene.

Portada del libro "Y solo estamos en verano", de Grethel Delgado.
Portada del libro

Portada del libro "Y solo estamos en verano", de Grethel Delgado.

Con fe, pero sin dejar que la zozobra dominara el proceso, Grethel envió su propuesta al certamen con la promesa firme de que en caso de ganar celebraría con aquellas personas cuyo rol hicieron posible que el tomo llegara al País Vasco. Y así fue...

"No lo esperaba (ganar) y había olvidado que el libro estaba en ese certamen, porque siempre que envío a concursos intento ahorrarme la ansiedad de la espera. Fue muy agradable; me sentí muy honrada. Siempre hay dudas: ¿será un buen libro? ¿Valdrá la pena? Tuve que leer el email con la notificación varias veces y, después, aguardar en silencio, como compromiso con los organizadores del certamen, hasta que ellos divulgaran oficialmente la noticia", manifestó.

Experiencia

A pocos días de haberse conmemorado el Día Internacional de la Mujer, y reflexionando sobre el impacto y legado de Ernestina de Champourcín, Delgado considera que su obra celebra y dialoga con la esencia vanguardista de esta autora.

"Sí, de algún modo mi poemario honra esa libertad, aunque el reto de Ernestina sí que fue enorme en medio de códigos y costumbres no tan favorables para la mujer, y menos para la mujer escritora. No obstante, creo que mi libro honra la libertad en general, no solo la de ser mujer y poner una voz en el mundo, sino también la libertad de ser, de decir, de crear mundos de ficción que sanan realidades".

Y así lo hizo saber durante el discurso de agradecimiento que se proyectó el 9 de marzo, fecha en la que se celebró a los ganadores del Premios Literarios de Álava.

"Este premio tiene un nombre propio: Ernestina. Y el premio ha sido ella: encontrarme con su obra, pensarla. El premio es mirar a un espejo opaco, en el azogue, en los huesos, pero que insiste en devolver imágenes. Me devuelve la mirada de una mujer triste, de un animal herido de exilios; de una poeta que buscaba en el lenguaje su casa… y allí se refugiaba; de una mujer que escribió: 'Mi ideal consiste en correr', como si escapara de su tiempo, como si supiera que le estaríamos leyendo sus intimidades", expuso.

"Creo que no hay casa más propicia para mi libro que la de este premio y el recuerdo de Ernestina. Mi libro está escrito desde y hacia el exilio, y quizás, como lo experimentó Ernestina, salvando las distancias y las tierras, una aprende que el exilio no es el lugar físico, sino un estado del alma, una grieta en la memoria, y más que eso, la obsesión por aferrarse a la memoria. Bihotz-bihotzez, eskerrik asko sariagatik", concluyó.

A cuatro meses de haberse anunciado el reconocimiento, la periodista medita sobre los aprendizajes de esta experiencia y sus próximos pasos profesionales, entendiendo que el deseo de celebrar un hito personal también puede converger con la necesidad de ser tu propio juez evaluando los detalles a mejorar en el futuro.

"Recibir un premio literario es una sensación muy rara, al menos para mí. Creo que prima la incertidumbre sobre la alegría. O quizás no me permito ser feliz, así, descaradamente, sino más bien me permito meditarlo, pensar que está bien el reconocimiento, pero que podía haberlo hecho mejor. Algo que me causa siempre un salto en el pecho es ver el libro impreso, que espero tener en mis manos pronto. Ya viene en camino. En la portada hay una obra de la que estoy enamorada: Manual contra la pereza #4. Es una pieza del talentoso artista plástico cubano Nelson Jalil, que completa hermosamente la idea del libro".

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