MIAMI.-La pieza teatral El cuarto de al lado o la historia sobre el vibrador se estrenará en la escena de Miami bajo la dirección del cubano Larry Villanueva, y por primera vez en EEUU será representada en el idioma de Cervantes, con traducción simultánea en inglés.

La obra, de la dramaturga estadounidense Sarah Ruhl, se exhibirá en el Miami-Dade County Auditorium, a partir del jueves 2 de agosto, hasta el domingo 12.

Ambientada a finales del siglo XIX, la puesta, que fuera nominada a los premios Tony y Pulitzer como mejor obra, aborda la realidad de una sociedad que se rendía a los pies del genio de la ciencia Thomas Edison y su gran invención de todos los tiempos: la electricidad.

Para desenvolver la trama, Ruhl se inspiró en el libro La tecnología del orgasmo, de su coterránea, la académica Rachel P. Maines, quien por su parte expuso una observación que realizara un físico en aquel entonces, mediante la cual aseguraba que tres cuartos de las mujeres que trataba podrían curarse a través del uso de un vibrador, un invento de la época victoriana en la que la temática de la “histeria” femenina estaba a flor de piel.

DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con el director de la puesta, Larry Villanueva, sobre la vigencia del tema y con el actor Ariel Téxido, quien encarna al doctor Givings, el encargado de desarrollar el aparato con el que pretende curar a las mujeres.

¿Qué trae de diferente este montaje de El cuarto de al lado?

Villanueva: El Cuarto de al lado o una historia sobre el vibrador, de Sarah Ruhl, es una alta comedia, que expone los tabúes de una época puritana del siglo XIX, en la que el sexo era simplemente un vehículo para procrear y no un complemento del amor.

En la obra de Ruhl, se combinan una serie de situaciones simpáticas y comprometedoras que pastorean a los protagonistas al descubrimiento del amor sublime entre pareja. A raíz del descubrimiento de la electricidad y los avances tecnológicos de Thomas Edison, el Dr. Givings desarrolla un vibrador como tratamiento médico para calmar la histeria. Las pacientes comienzan a descubrir el placer sexual. La esposa del doctor, quién ha estado resguardada por su marido de las exitosas terapias, comienza a desvelar por sí sola el secreto que su marido guarda en el cuarto de al lado y termina confrontándolo.

La obra se desarrolla en la época victoriana, pero la temática continúa vigente, ¿cómo logran plasmar esta historia sin caer en estereotipos o el tan recurrente feminismo de hoy en día?

Villanueva: Sarah Ruhl ha escrito una obra inteligente, que se aleja de los estereotipos. Presenta el contraste de dos clases sociales en las que el placer sexual se manifiesta de diferentes maneras. Los personajes son todos finos y educados y la comedia parte de estas circunstancias. Creo que el tema sigue siendo vigente, ya que a pesar de toda la literatura a nuestro alcance sobre la expresión sexual y lo que vemos en televisión y el cine, aún la religión y los conceptos de la moral continúan reprimiendo a algunos sectores de nuestra sociedad dependiendo de la cultura y el país dónde se viva.

¿Por qué dirías que es importante abordar estos temas en el teatro y hacerlo con humor?

Villanueva: Es importante abordar cualquier tema contundente en el teatro, porque el teatro debe mover por dentro. Con el humor las verdades son más tolerables. Sin embargo, en esta obra no es a exprofeso. Es un efecto secundario del absurdo de la vida. Estamos llenos de contradicciones. Y cuando elevamos esta incoherencia en un cuento popular o una situación teatral, todo el que se siente aludido sonríe en complicidad. El público es quien se identifica con las situaciones y sonríe, porque nos reímos de nuestras propias maldades.

El humor es esencial para contar esta historia, pero si tuvieras que replantear la puesta en otro género, ¿cuál sería y por qué?

Villanueva: A la obra hay que tratarla como un drama para que sea comedia. Pero si tuviera que cambiarle el género, creo que sería teatro del absurdo dónde a menudo las palabras no dicen nada. A veces hablamos para encubrir lo que realmente queremos decir.

¿Cómo describirías al Dr. Givings ?

Téxido: Obsesivo con sus inventos, trata y se preocupa por que todos se sientan bien. Conocedor del cuerpo humano al 100 por ciento. Su carrera a veces le hace olvidar que puede ser feliz con su mujer, a quien ama con locura, pero sus inventos le ocupan mucho tiempo. No sufre de ego.

¿Qué dirías que tienen en común?

Téxido: Quizás la obsesión con su trabajo. Nada más.

¿Cómo te has preparado para interpretar este personaje?

Aumentando la edad, para eso hay que agregar literalmente peso al cuerpo, pasos firmes y de un solo objetivo. Dr. Givings se ha ido creando de afuera hacia adentro. La postura, su ropa, cómo maneja sus espejuelos e instrumentos me han ayudado a definir su personalidad, que es del signo Tauro.

Si hubiera algo que curar del temperamento masculino, ¿qué sería y cuál sería el tratamiento?

Téxido: Como diría el Dr. Givings: "Un hombre solo desea tranquilidad, al menos una vez al día".

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