MIAMI— La historia de un exprisionero político de la Cuba revolucionaria de los años 60 y 70 llega a los lectores en compendio de testimonios que pone los pelos de punta. Se trata del libro ¡Pobre Cuba!, mis memorias(Ediciones Universal, 2021), del escritor y periodista Alberto Müller.

El libro fue presentado en Miami el pasado 27 de abril, en el Big Five Club, en un evento convocado por el Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, presidido por Luis de la Paz. Ahora su libro toma otro vuelo con un privilegiado espacio en la Feria del Libro de Madrid, donde se presentará el 28 de mayo.

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El título parte de una experiencia del autor, que tras salir de prisión en Cuba se fue a Caracas, donde tuvo un encuentro con el escritor Jorge Luis Borges. Después de hacerle un recuento sobre la penosa situación en Cuba, el argentino le puso una mano en el hombro y le dijo: “pobre Cuba”.

Sus memorias, explica la nota editorial, abordan “su vida desde la niñez, la familia, los estudios, sus luchas por la libertad y justicia en su país. Sus luchas en la Universidad de La Habana, la protesta del Parque Central contra Mikoyan y la injerencia soviética, su primer exilio, la fundación del Directorio Revolucionario Estudiantil, el retorno a Cuba clandestinamente, el alzamiento en la Sierra Maestra, prisión política y el nuevo exilio”.

Y agrega la nota que son “las memorias de un hombre diferente, incansable en su quehacer humano y de mirada tiernamente vigilante, que duerme poco, escribe con hondura solidaria, le fascina la poesía y se desvela con los niños pobres, los mendigos y los invidentes. Su vida la ha dedicado, casi íntegramente, a Cuba”.

En conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS, Alberto Müller contó por qué decidió compartir sus memorias en un libro. “Es una historia reciente, una historia vivida y padecida. Los años van pasando y es importante compartir una historia que, aunque yo la viví, no es mía, es de todos, es una historia colectiva del exilio”, dijo el autor.

Estas memorias se convierten en un valioso documento histórico que da fe de algunos de los crímenes de la incipiente revolución cubana, con el tono íntimo de la primera persona que hace aún más cercano el recuento de lo vivido. Allí están, además de las texturas de una niñez feliz, la oscura etapa como preso político, los trabajos forzados en las galeras y las innumerables torturas.

En ese sentido, Müller destacó que “de las organizaciones que se enfrentaron al régimen en la década del 60, el único fundador que queda vivo de esas organizaciones soy yo. Eso también me mueve a reflexionar, y ayuda a que me haya involucrado en escribir este libro. Por cierto, escribirlo fue tan o más duro que vivirlo, porque fue recordar cosas sumamente dolorosas”. En ese sentido, Müller destacó que “de las organizaciones que se enfrentaron al régimen en la década del 60, el único fundador que queda vivo de esas organizaciones soy yo. Eso también me mueve a reflexionar, y ayuda a que me haya involucrado en escribir este libro. Por cierto, escribirlo fue tan o más duro que vivirlo, porque fue recordar cosas sumamente dolorosas”.

Una de las experiencias más horribles que sufrió mientras estuvo preso por el régimen cubano, pesadilla que duró 15 años, fue el fusilamiento sin balas, o el simulacro de fusilamiento, una tortura psicológica en la que se realizan todos los pasos de una ejecución y en el último momento, en vez de una bala, se usa un cartucho de fogueo.

“Sé lo que es esperar la muerte segundo a segundo, y yo esperaba el impacto. Yo me decía: ‘cuando reciba el impacto, me voy’. Pero ese impacto nunca llegó. A veces, psicológicamente, todavía lo espero. Pero pasamos esa etapa y podemos contarla”, relató.

Un legado para las nuevas generaciones

“Lo que más aspiro es que los jóvenes, las generaciones que nos siguen, sepan la importancia de defender la libertad, sobre todo cuando un país no la tiene. Si la tuviésemos sería cuidarla, pero en el caso cubano es defenderla, tratar de conquistarla. Ojalá que ese ejemplo prenda. Y en la manifestación del 11 de julio lo vimos, ese grito multitudinario en toda Cuba fue ‘libertad’. Si este libro sirve para algo es para fortalecer la defensa de la libertad”, subrayó Müller.

Otro libro de su autoría que pretende dejar una huella alrededor de la figura del Che Guevara y desempolvar viejos mitos es ¿Por qué Fidel abandonó al Che?, en su segunda edición, y que también estará en la feria madrileña. Müller considera este título como “un ensayo periodístico importante en mi vida como escritor”, y se debe a la efusividad con la que los lectores lo han recibido.

Como recordó, “en 2014 en la Feria del Libro de Buenos Aires fue un exitazo, entre otras cosas, porque la embajada cubana trató de sabotear la presentación, que estaba a teatro lleno. Los expulsaron del auditorio porque empezaron a repartir volantes ofensivos. Fueron tan torpes que salieron cantando La Internacional [himno de los partidos socialistas y comunistas], cuando eso ya no existe y no lo canta nadie. Aquello fue un fenómeno tan importante para el libro que se vendió y me entrevistaron todas las agencias televisivas y de radio”.

Añadió que “es un libro necesario porque muy poca gente conoce los detalles de ese abandono de Fidel al Che, y demuestra la frialdad, en cierto sentido la psicopatía asesina de Fidel Castro. Es un libro que me ha acompañado mucho en las ferias. Por ejemplo en la Feria del Libro de Miami nos dieron un salón de 50 personas y se desbordó, por eso nos dieron después el auditorio del Koubek Center y se llenó. Es un libro que atrae mucho lector y eso lo llevo a Madrid también”.

En torno a los planes con su libro de memorias, señaló que se está organizando una presentación en México para el año que viene, además de otros proyectos en camino.

Más sobre el autor

Alberto Müller (La Habana, Cuba, 23 de mayo de 1939).

Estudia en los colegios Columbus School (primera enseñanza); Instituto de La Habana (ingreso); Belén y Escolapios de Guanabacoa (segunda enseñanza); Derecho en la Universidad de La Habana; Bachelor of Arts en St. Thomas University, Miami, Master en Relaciones Internacionales en FIU, Miami.

En febrero de 1960 organiza una manifestación estudiantil repudiando la visita a Cuba de Anastas Mikoyán, el dirigente soviético que dirigió la masacre al pueblo húngaro en 1956.

Crea en Miami, conjuntamente con otros estudiantes, el Directorio Revolucionario Estudiantil, organización que es tradición en Cuba para combatir a las dictaduras y es nominado su Secretario General, por lo que vuelve inmediatamente a la Isla para luchar en la clandestinidad en noviembre de 1960. Organiza un alzamiento de estudiantes y campesinos en las montañas de la Sierra Maestra y es hecho prisionero en abril de 1961.

En su primera noche como prisionero es sometido a un Simulacro de Fusilamiento; en dos ocasiones padeció la tortura de la Zanja de Excrementos; durante el Plan de Trabajo Forzado en Isla de Pinos, es herido en dos ocasiones con sendos bayonetazos y es golpeado decenas de veces en sus espaldas con bayonetas. El tiempo aislado en celdas de castigo suma más de dos años.

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