MIAMI.- En la industria del espectáculo y entretenimiento no suele ser común que algunas personas destaquen en el anonimato por sus dones científicos, pero Hedwig Eva Maria Kiesler, mejor conocida como la actriz Hedy Lamarr, fue uno de esos casos.
La actriz nacida en 1914 en Viena, trabajó para el gobierno de los EEUU en la Segunda Guerra Mundial, donde creó un sistema de comunicación bélico
MIAMI.- En la industria del espectáculo y entretenimiento no suele ser común que algunas personas destaquen en el anonimato por sus dones científicos, pero Hedwig Eva Maria Kiesler, mejor conocida como la actriz Hedy Lamarr, fue uno de esos casos.
Nacida el 9 de noviembre de 1914 en Viena, Austria, Lamarr impresionó en la década de los años 30 y 40 como intérprete en producciones cinematográfica.
"...su faceta de actriz eclipsó totalmente su dimensión como creadora, a la postre mucho más importante a nivel histórico. "Cualquier chica puede ser glamurosa. Todo lo que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida", apuntó irónicamente esta mujer que era pura sofisticación e inteligencia", reseñó National Geographic en su página web.
"A pesar de que en la escuela los profesores comunicaron a su familia que Hedwig era una niña superdotada, y que cuando tuvo edad para ello empezó a estudiar ingeniería, al final la joven decidió aparcar sus estudios para dedicarse al arte dramático. Logró convencer a su padre de que la matriculase en la prestigiosa escuela del director de escena Max Reinhardt. Sus primeros papeles como actriz fueron en la película Geld auf der Straße, del director Georg Jacoby, y luego realizó pequeñas intervenciones en cintas de producción checa y germana como Die Blumenfrau von Lindenau, Man braucht kein Geld y Die Koffer des Herrn O.F", detalló el portal especializado en historia.
Aunque Hedy Lamarr llegó a Hollywood por la puerta grande, donde trabajó para directores como King Vidor, Jacques Tourner, Robert Stevenson, Cecil B. Demille, por nombrar algunos, la hija de Emil Kiesler y Gertrud Kiesler estaba predestinada para servir desde la tecnología y marcar un precedente.
Según National Geographic, la austriaquita ofreció sus servicios al gobierno de los Estados Unidos porque disponía de información privilegiada sobre el armamento del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.
"Ubicada en el departamento de tecnología militar, Hedy se dio cuenta de que las señales de radio que guiaban a los torpedos de la armada norteamericana eran muy fáciles de interceptar. Fue entonces cuando elaboró junto con su amigo el compositor George Antheil un sistema de detección de torpedos teledirigidos. Inspirado en un principio musical, este funcionaba con 88 frecuencias, las equivalentes a las teclas del piano, y era capaz de hacer saltar señales de transmisión entre las frecuencias del espectro magnético", detalló dicho medio.
"Los militares no supieron apreciar entonces la utilidad del invento que les estaba ofreciendo Hedy hasta que muchos años después, en 1962, se produjo la crisis de los misiles cubanos. Entonces la tecnología de Lamarr se utilizó para interceptar las comunicaciones y el control de los torpedos. A día de hoy este método se emplea para los sistemas de posicionamiento por satélite, como el GPS, y fue el precursor del wifi", agregó el portal.
Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, Hedy decidió retomar el cine y fundó su compañía cinematográfica, con la que no obtuvo mucho éxito, pues solo pudo producir y protagonizar algunos filmes de bajo perfil. Sin embargo, esto no la desanimó para seguir su trabajo como inventora. Rol que aprovechó y que ejerció en secreto mientras era una estrella en la Metro.
"La belleza y el cerebro no son incompatibles", llegó a decir Hedy Lamarr, quien falleció el 19 de enero de 2000 en Florida.
