PARÍS.- El Museo Picasso de París recrea el apartamento del marchante de arte Léonce Rosenberg (1879-1947), un misterioso apasionado del cubismo, coleccionista de obras que concibieron especialmente para él artistas como Picabia, Chirico o Ernst.
La reconstrucción del lugar fue un desafío para el museo, ya que subsisten pocas huellas de la residencia parisina del marchante de arte
PARÍS.- El Museo Picasso de París recrea el apartamento del marchante de arte Léonce Rosenberg (1879-1947), un misterioso apasionado del cubismo, coleccionista de obras que concibieron especialmente para él artistas como Picabia, Chirico o Ernst.
La reconstrucción de este lugar hoy desaparecido fue todo un desafío para el museo, ya que subsisten pocas huellas de esta residencia parisina. Los comisarios se basaron en fotos del apartamento publicadas en la revista Vogue. Aparte de estas imágenes, no hay ningún archivo restante.
"Fue un poco como armar un rompecabezas", confiesa Giovanni Casini, historiador del arte y comisario invitado de la exposición inaugurada el martes.
Sobre todo fue necesario buscar las piezas de arte, dispersas y vendidas después del colapso financiero de 1929. Una catástrofe que arruinó a Rosenberg, que tuvo que vender su apartamento y dispersar su colección.
"A partir de 1932 no se sabe qué sucede con las obras", explica Juliette Pozzo, encargada de estudios documentales en el Museo Picasso.
La exposición presenta 45 obras, distribuidas en seis secciones destinadas a recrear el apartamento del marchante de arte.
Léonce Rosenberg es menos conocido que su hermano Paul, brillante marchante de arte y uno de los descubridores de Picasso, Matisse y Braque, que huyó a Estados Unidos en 1940 para escapar de los nazis.
"(Léonce) estaba bastante obsesionado con el cubismo y no abrazó otras corrientes de la modernidad", según Juliette Pozzo.
La exposición se inicia con una serie de gladiadores, composiciones monumentales inspiradas en las mosaicos romanos del italiano Giorgio de Chirico. Hace un siglo, estas obras también recibían a los invitados de la familia Rosenberg.
Otras obras de Francis Picabia, tituladas Transparencias, decoraban una habitación.
Cada pintura cuestiona la modernidad, extrayendo ironía del esteticismo clásico, especialmente de la antigua Roma. "Todos los artistas a los que solicitó respondieron entregando obras impregnadas de ironía", analiza Juliette Pozzo.
Si su hermano Paul es a menudo considerado un 'pionero', Léonce, señalan ambos expertos, no puede pretender tal calificativo. Sin embargo, apoyó a través de sus encargos la creación artística de su tiempo.
FUENTE: AFP
