jueves 1  de  octubre 2026
POLÉMICA

Revelan que artistas judíos son excluidos de principales sectores culturales de EEUU

La investigación de la ADL cuenta con un estudio complementario del Centro sobre Extremismo de la ADL, en donde se aprecia cuáles son las redes de activistas que promueven la exclusión

Por Sofía Calvo

A través de documentos y una plataforma digital, la institución revela cómo en sectores culturales como museos, entretenimiento en vivo e industria editorial los artistas judíos e israelíes son excluidos.

La investigación de la ADL también cuenta con un estudio complementario del Centro sobre Extremismo de la ADL, en donde se puede apreciar cuáles son las redes de activistas que promueven esta exclusión.

"Los artistas judíos están siendo cancelados, incluidos en listas negras y desterrados de la vida cultural estadounidense. Sabíamos que la situación era grave, pero no sabíamos hasta qué punto, y hasta ahora nadie la había documentado de esta manera”, dijo Jonathan Greenblatt, director ejecutivo de la ADL.

"Son cuarenta importantes museos, ninguno de los cuales incluye la identidad judía en sus compromisos de DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión). A los autores se les está diciendo que eliminen las palabras en hebreo y cambien los nombres de personajes judíos para ser publicados. Los artistas judíos e israelíes están siendo acosados para que abandonen los escenarios y excluidos de las programaciones. Esto es, simplemente, antisemitismo y discriminación antiisraelí y el sector de las artes y la cultura debe despertar antes de que las voces judías sean totalmente silenciadas".

A continuación, DIARIO LAS AMÉRICAS comparte las principales conclusiones del informe de la Liga Antidifamación.

Eliminación silenciosa y sistémica en los museos de Estados Unidos

La ADL realizó la primera evaluación sistemática del antisemitismo y la representación judía en 40 de los principales museos de arte de Estados Unidos con la asesoría de un panel externo de 15 expertos conformado por artistas, curadores, coleccionistas y líderes de museos, y calificó a las instituciones en tres categorías: políticas y normas internas, representación del arte y de los artistas, y asociaciones y programación.

De los 40 museos invitados a revisar y corroborar sus evaluaciones antes de ser publicadas, 23 (58 %) participaron, mientras que aproximadamente la mitad no participó en el proceso. Los hallazgos revelan un patrón de exclusión por omisión:

  • El estándar más alto sigue siendo la excepción: Solo uno de los 40 museos evaluados —el Berkeley Art Museum & Pacific Film Archive— alcanzó el Estándar de oro. Otros museos tuvieron buenos resultados y obtuvieron un lugar en la categoría de Buen desempeño, incluyendo The Cleveland Museum of Art y el Detroit Institute of Arts.
  • Alrededor de un tercio presentó deficiencias críticas: Doce de 40 museos (30 %), incluidos importantes museos como el Philadelphia Museum of Art y The Broad, recibieron la peor calificación posible: Críticamente deficiente.
  • El Mes de la Herencia Judía Estadounidense (JAHM, por sus siglas en inglés) recibió un reconocimiento mínimo: Solo uno de los 40 museos reconoció el Mes de la Herencia Judía Estadounidense en 2026, mientras que 24 de los 40 museos (60 %) continuaron reconociendo activamente otros meses de la herencia durante el mismo período. Además, solo seis de los museos evaluados (15 %) reconocían el JAHM antes del 7 de octubre; cinco dejaron de hacerlo por completo en 2026, mientras que el restante no ha tenido una programación específica.
  • Muchos museos poseen colecciones judías e israelíes sustanciales, incluso de nivel mundial, pero estas obras a menudo quedan absorbidas en narrativas más amplias que ocultan su importancia judía o israelí, o son difíciles de descubrir en internet.

Supresión de las voces judías en la industria editorial

Este informe, basado en investigación secundaria y en más de 30 entrevistas con autores y profesionales de la industria editorial, identifica siete tendencias antijudías que están transformando la industria desde el 7 de octubre de 2023:

  • Supresión de libros con personajes y temas judíos, israelíes o sionistas en la etapa de adquisición, con autores diciendo haber sido presionados para eliminar las palabras en hebreo, los escenarios israelíes e incluso los nombres de personajes que sonaran judíos.
  • Inclusión en listas negras y boicots de autores judíos, israelíes y sionistas, incluida una hoja de cálculo que se volvió viral y clasificaba a los autores según su supuesta afiliación política y animaba a los lectores a no comprar sus obras.
  • Boicots a la industria editorial e instituciones israelíes, incluida una carta de 2024 firmada por más de 1000 escritores haciendo un llamado a boicotear las editoriales israelíes.
  • Exclusión de autores de festivales y eventos.
  • Campañas coordinadas de reseñas negativas y acoso en línea, incluidos libros que recibían calificaciones negativas en Goodreads antes de que nadie pudiera haberlos leído.
  • Dificultades para conseguir y conservar agentes literarios: los autores judíos, israelíes y sionistas describieron que se les dijo directamente que su identidad judía o sionista, y no la calidad de su trabajo, hacía que fuera “demasiado arriesgado” representarlos.
  • Silencio institucional y no nombrar directamente el antisemitismo, incluso en organizaciones como el Authors Guild y PEN America. Cuando se emiten declaraciones, con frecuencia se presenta el problema como una cuestión general de censura, civismo, libertad de expresión o intolerancia en general, en lugar de referirse directamente al señalamiento de autores judíos y sionistas.

La autora y fotógrafa Alyssa Rosenheck describió el cambio en su propia carrera: “Así se ve el antisemitismo literario. No se anuncia con esvásticas. Se esconde detrás de excusas, estándares cambiantes, silencio institucional, exclusión comunitaria y decisiones que no es posible separar del clima que rodea a las voces judías después del 7 de octubre”.

Artistas judíos e israelíes son cancelados, acosados y silenciados

Este informe y archivo interactivo de casos documenta 65 casos en 41 localidades de Estados Unidos, el más reciente de agosto de 2026, que muestran que los artistas judíos, israelíes y abiertamente sionistas enfrentan un creciente escrutinio, protestas, interrupciones y cancelaciones en los programas de música en vivo, comedia, la danza, el cine y la programación universitaria.

Las principales tendencias identificadas incluyen:

  • Las actividades de protesta se están expandiendo de la vida política a la exclusión cultural, con cada vez más campañas dirigidas a impedir que los artistas judíos o israelíes actúen, como se ha visto en las repetidas manifestaciones contra decenas de artistas, entre ellos Matisyahu, la Batsheva Dance Company y la Filarmónica de Israel.
  • Las preocupaciones de seguridad funcionan como un “veto de seguridad” y la simple posibilidad de actividades de protesta —en lugar de una amenaza concreta— es suficiente para cancelar eventos, como ocurrió con los músicos Mikey Pauker y Raviv Kaner.
  • Boicots culturales informales y distanciamiento institucional que se producen de manera privada, incluyendo contratos perdidos e invitaciones retiradas, como en el caso de la cantante israelí Noga Erez, quien relató haber perdido contratos internacionales por ser israelí.
  • Normalización de las interrupciones y acoso por parte del público, incluido el caso de la comediante Judy Gold, a quien le dijeron “Eres judía” en dos actuaciones en un mismo fin de semana en abril de 2026, y el de la cantautora Regina Spektor, que fue increpada durante una actuación.
  • La escalada en las redes sociales comprime la toma de decisiones institucionales y convierte las disputas locales en controversias nacionales en cuestión de horas.
  • Inconsistencia institucional, con espacios y organizaciones que responden de forma impredecible ante las controversias, dejando a los artistas sin posibilidad de anticipar cómo serán tratadas sus presentaciones.

Redes organizadas de activistas para excluir a los artistas judíos e israelíes

Junto con los tres informes sectoriales, el Centro sobre Extremismo de la ADL publicó una investigación sobre las redes de activistas organizadas para infiltrarse y ejercer presión sobre las instituciones culturales, incluidos importantes museos, con el fin de excluir a los artistas judíos y sionistas y alterar el funcionamiento de estas instituciones.

La ADL ha hecho seguimiento a una destacada y creciente tendencia de protestas antisionistas dirigidas contra instituciones culturales, incluidos los museos judíos y del Holocausto, y artistas judíos. Estas tendencias han incluido violencia e intimidación física, acoso, trivialización del Holocausto, expresiones de apoyo al terrorismo, estereotipos antisemitas, vandalismo, formas extremas de interrupción, inclusión organizada en listas negras y exclusión coercitiva.

Encuesta complementaria: Lo que realmente piensa el público estadounidense

Una encuesta no representativa a nivel nacional a 951 adultos estadounidenses, realizada por la ADL en julio de 2026, subraya aún más que esta exclusión no está promovida por la demanda del público: amplias mayorías de estadounidenses dijeron que apoyarían la inclusión judía e israelí en galerías, actuaciones y libros, aun cuando muchos encuestados dijeron simultáneamente que era “comprensible” que otras personas evitaran ese tipo de obras, una desconexión que puede explicar la forma en que la exclusión se arraiga y persiste.

“Esta investigación muestra una brecha clara y consistente entre el riesgo de mercado percibido, lo que se les está diciendo a los autores judíos e israelíes, y la demanda real del público”, dijo Shira Goodman, vicepresidenta de Asuntos Públicos e Iniciativas Especiales de la ADL. “Las entrevistas que realizó la ADL a profesionales de la literatura para esta investigación revelaron un patrón recurrente de autores a quienes los agentes y editores les dicen que eliminen de sus obras los temas y personajes judíos y/o israelíes por temor a que no se vendan o a que representen un riesgo demasiado alto. Los resultados de la encuesta sugieren que esta aversión al riesgo es una percepción errónea, no una realidad del mercado, y algo que la industria debe abordar urgentemente”.

Conclusión

Estos hallazgos reflejan una combinación de campañas de presión organizadas, aversión institucional al riesgo y puntos ciegos estructurales en la manera en que los museos, los espacios de entretenimiento y las editoriales reconocen y responden al antisemitismo.

La ADL hace un llamado a los museos, editoriales, agentes, espacios y organizaciones culturales de todo el país para cerrar estas brechas: nombrar explícitamente el antisemitismo en sus políticas y compromisos de DEI, reconocer el Mes de la Herencia Judía Estadounidense junto con otras celebraciones de la herencia, resistir las campañas de presión basadas en la exclusión por motivos de identidad y confiar en los datos que demuestran que el público estadounidense quiere y apoyará la inclusión judía e israelí en las artes.

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