miércoles 30  de  septiembre 2026
RECUENTO

Un análisis del historial de derechos humanos de Cuba

Cuba ayudó a redactar la Carta de Derechos Humanos, y luego el régimen de Castro enterró a los autores

Por JOHN SUÁREZ y REGIS IGLESIAS RAMÍREZ

Los autócratas demonizan el pasado de sus países y a los líderes anteriores para justificar su gobierno. Los hermanos Castro no son una excepción. En el caso cubano, a medida que pasaba el tiempo y la dictadura empeoraba, la historia de la Cuba republicana fue cada vez más demonizada. Se omitieron capítulos enteros de la historia cubana, especialmente el legado pionero de la República de Cuba en materia de derechos humanos internacionales.

Para evaluar de manera significativa la situación actual de los derechos humanos en Cuba, es necesario situarla en su contexto histórico.

Fidel Castro, en una entrevista de junio de 1986 en La Habana con el periodista francés Patrice Barrat de Le Figaro Magazine, distinguió la “libertad revolucionaria” (el tipo que, según él, practicaba Cuba) de las “libertades burguesas” originadas en Europa, afirmando que ambos conceptos de libertad eran diferentes y que Cuba no debía ser juzgada según estándares europeos.

Esto ignora el papel activo y temprano que diplomáticos y juristas cubanos desempeñaron en la década de 1940 al proponer la creación de un organismo de derechos humanos de la ONU, una declaración internacional de derechos humanos y al presionar para incluirla en la agenda de las Naciones Unidas recién formadas.

Gustavo Gutiérrez Sánchez, arquitecto de la Declaración Universal de Derechos Humanos

En febrero de 1945, con la Segunda Guerra Mundial aún en curso, en el Castillo de Chapultepec en la Ciudad de México, veinte países latinoamericanos y una gran delegación de Estados Unidos participaron en la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz. El doctor Gustavo Gutiérrez asistió a la conferencia y presentó en nombre de Cuba “dos propuestas detalladas para su consideración: un Proyecto de Declaración de los Derechos y Deberes Internacionales del Individuo y un ‘Proyecto de Declaración sobre los Derechos y Deberes de las Naciones’”.

Pablo Pérez-Cisneros Barreto, hijo de Guy Pérez-Cisneros y Bonnel, otro de los diplomáticos cubanos involucrados en la redacción y aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, recordaba sobre el legado de su familia y de Cuba en la redacción:

"Mi fallecido padre creía que la declaración es el fruto de los grandes esfuerzos de nuestra civilización y del progreso humano, un momento único en el que la humanidad alcanzó la madurez en su educación cívica; que también es una fuente de inspiración para la formación de los ciudadanos de hoy, y no motivo de divisiones entre ellos. […] Cuba tuvo la distinción de ser el país que propuso que la declaración terminada se sometiera a la votación final de la ONU el 10 de diciembre de 1948. Difícil de creer ahora, pero Cuba alguna vez fue un líder en materia de derechos humanos."

La Habana ha borrado de la memoria la historia del papel destacado de Cuba en la propuesta, redacción y promoción de la Declaración Universal de Derechos Humanos entre 1945 y 1948. Los nombres de Guy Pérez Cisneros y Gustavo Gutiérrez Sánchez, quienes abrieron nuevos caminos en el frente internacional de los derechos humanos, fueron minimizados durante décadas, y esta parte de su legado fue eliminada en Cuba.

Antes de 1959, Cuba tenía problemas —una dictadura autoritaria impuesta el 10 de marzo de 1952 que no era deseada—, pero sí contaba con numerosos periódicos, emisoras de radio y televisión que desafiaban al régimen de Batista, junto con una sociedad civil vibrante que luchaba y protestaba contra el dictador.

Con la llegada del régimen de Castro en 1959, que prometía la restauración de la democracia y el Estado de derecho, se hizo exactamente lo contrario. Ejecuciones masivas transmitidas y filmadas para aterrorizar a la población. Estimaciones conservadoras del número de cubanos asesinados bajo el castrismo: 73.000.

Fin de la prensa libre

Los directores de periódicos independientes advirtieron primero que sus vidas corrían peligro si escribían de forma crítica contra el régimen y, en un año y un par de meses, todos los periódicos independientes fueron cerrados, en ocasiones por turbas violentas organizadas por la dictadura, y reemplazados por publicaciones del régimen subordinadas a la línea del Partido Comunista.

El 12 de mayo de 1960 se cerró el periódico Diario de la Marina, poniendo fin a sus 128 años de historia. Esto ocurrió un día después de que José Ignacio Rivero se refugiara en la Embajada de Perú en La Habana. José Ignacio Rivero fue el último editor del legendario Diario de la Marina de Cuba, de 1944 a 1960. Era un periódico familiar transmitido de padre a hijo durante tres generaciones. José Ignacio era hijo de Pepín Rivero (editor de 1919 a 1944) y nieto de su fundador Nicolás Rivero.

Humberto Medrano, subdirector de Prensa Libre, el periódico de mayor circulación en Cuba, publicó un texto al día siguiente:

Es doloroso presenciar el funeral de la libertad de pensamiento en un centro dedicado a la cultura […] Porque lo que se enterró anoche [en la Universidad] no fue un periódico. Se enterró simbólicamente la libertad de pensamiento y de expresión. El clímax obligado de ese acto ha sido el comentario del periódico Revolución. El título de ese comentario lo dice todo: “Prensa Libre camino a La Marina”. No tenían que decirlo. Todo el mundo lo sabe.

Prensa Libre fue atacada por una turba y luego cerrada días después, el 16 de mayo de 1960. Las oficinas y el equipo de Prensa Libre y La Marina fueron confiscados por la dictadura y utilizados para publicar sus periódicos controlados por el régimen. Medrano también se exilió, pero se convertiría en uno de los fundadores de Radio Martí, que rompió la censura del régimen a partir de la década de 1980. Es importante recordar que fue un opositor vocal de la dictadura de Batista. Medrano fue arrestado tres veces por su oposición al régimen de Batista y inicialmente apoyó la Revolución Cubana creyendo que restauraría la democracia.

El poeta que se convirtió en prisionero de conciencia

Jorge Valls luchó contra la tiranía y la barbarie toda su vida y, en Cuba, eso significó desafiar las dictaduras de Fulgencio Batista y Fidel Castro. El autor cubano Reinaldo Arenas lo describió como una postura heroica. Sufrió prisión y exilio durante el régimen de Batista. Durante el régimen de Castro fue arrestado en 1964 y condenado a 20 años de prisión por testificar en defensa de un amigo que estaba siendo sometido a un juicio-espectáculo. Cumplió 20 años y 40 días.

Mientras estaba en prisión organizó clases, enseñó a leer a algunos presos y sacó de contrabando sus poemas. Amnistía Internacional lo reconoció como prisionero de conciencia.

Las estimaciones del número de presos políticos en Cuba a principios de la década de 1960 oscilan entre unos 15.000-25.000 (basadas en admisiones oficiales cubanas posteriores y algunas cifras de archivo) y 60.000-100.000 (de fuentes contemporáneas del exilio, la oposición y algunas occidentales). No existe un total oficial preciso e independientemente verificado porque el monitoreo independiente de las prisiones, aparte del Comité Internacional de la Cruz Roja durante unos meses entre 1988 y 1989, ha sido sistemáticamente prohibido.

«Dentro de la Revolución, todo; fuera de ella, nada».

El 30 de junio de 1961 Fidel Castro pronunció su discurso a los intelectuales [de Cuba] en el que resumió los límites de la expresión artística: «Dentro de la Revolución, todo; fuera de ella, nada», les dijo a intelectuales y artistas. Casi una década después, el 27 de abril de 1971, el caso de Heberto Padilla subrayó los límites de la expresión artística en Cuba.

Heberto Juan Padilla, un poeta cubano que, como muchos, había sido un entusiasta partidario de que Fidel Castro derrocara al dictador cubano Fulgencio Batista en 1959, se desilusionó cuando quedó clara la naturaleza dictatorial del régimen de Castro y lo reflejó en sus escritos. En 1968, sin embargo, los jueces cubanos del concurso nacional de poesía otorgaron su premio de poesía “Julián del Casal” a la colección de Padilla Fuera del juego, que contenía versos críticos como:

«¡El poeta! ¡Échenlo!

No tiene nada que hacer aquí.

No juega el juego.

Nunca se emociona

Ni habla con claridad.

Ni siquiera ve los milagros…»

El libro se publicó, pero se añadió un apéndice que criticaba la obra como contrarrevolucionaria, y Heberto Padilla fue puesto bajo arresto domiciliario. El 20 de marzo de 1971, agentes armados de la Seguridad del Estado allanaron la casa de Heberto Padilla y Belkis Cuza Malé a las siete de la mañana y los detuvieron arbitrariamente.

Belkis estuvo incomunicada durante tres días y fue puesta en libertad. Heberto fue interrogado durante más de un mes y torturado psicológicamente por la policía secreta, y el 27 de abril de 1971 lo llevaron a confesar ante la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) sus tendencias contrarrevolucionarias. El crítico literario cubano José Antonio Portuondo actuó como moderador e presentó a Heberto Padilla ante el grupo reunido y las numerosas cámaras de la prensa oficial.

El peligro de ser joven

Norberto Palaou era un joven pintor que durante los años 60 fue parte del célebre Grupo Espacios, de la prestigiosa intelectual cubana Loló Soldevilla, y pudo organizar una exposición de pintura erótica en la propia casa de la promotora del “Arte Concreto”, aquel libre de connotaciones naturalistas, narrativas o sentimentalismos.

El régimen comunista había decidido que los jóvenes ajenos a la vorágine masificadora y adocenada —rockeros, los religiosos, los homosexuales— eran unos inadaptados que no aportaban a la “construcción del socialismo” y por lo tanto debían purgar su apatía al sistema en campos de trabajo forzado. Allí pasó casi tres años Norberto, como miles de jóvenes, y cuando finalmente pudo salir de aquel infierno, continuó obstinadamente fiel a la temática de su obra, que al ser declarada por el régimen inquisitorial comunista de “pornográfica e indecente” le condenó hasta hoy a la miseria y el ostracismo.

Los centros de trabajo forzado no concluyeron cuando las alambradas de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción fueron canceladas luego de la presión internacional. Los campamentos adoptaron nuevos nombres pero mantuvieron su objetivo perverso. A ellos continuaron llegando jóvenes contestatarios y antisistema como lo era entonces Oswaldo Payá, que había protagonizado una protesta en su centro de estudios contra la invasión de la Unión Soviética a Checoslovaquia.

En Isla de Pinos, donde fue llevado Payá, estuvo también Humberto León, de la banda de rock Los Kent. Años más tarde, en 1980, León fue condenado a cuatro años de prisión por estar escribiendo un libro “peligroso” según el análisis de “intelectuales oficiosos” que servían de apoyatura a los tribunales. Algunos de estos intelectuales pueden ser ahora emigrantes o estar todavía en el “olimpo de los autorizados”.

A Oswaldo y Harold Cepero, que le acompañaba en un viaje por el país para visitar a los activistas del Movimiento Cristiano Liberación, los asesinó el régimen de Raúl Castro el 22 de julio de 2012. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el régimen cubano es responsable de sus muertes en un informe publicado el 9 de junio de 2023.

La guerra contra los artistas y los religiosos continúa

El Decreto 349, implementado por La Habana el 7 de diciembre de 2018, exigía que todas las personas involucradas en actividades artísticas fueran evaluadas y registradas por agencias oficiales. En esencia, esto haría ilegal que los artistas trabajaran sin un registro, dando a la dictadura cubana una forma nueva y más eficaz de sofocar la oposición y regular la expresión artística.

Los jóvenes cubanos Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel “Osorbo” Castillo Pérez fueron condenados a cinco y nueve años de prisión respectivamente por el régimen de Castro el 24 de junio de 2022. Los juicios políticos han encarcelado injustamente a cientos de cubanos inocentes, incluidos estos dos artistas. Luis Manuel cumplió su condena completa hasta que fue exiliado poco después. Maykel ha cumplido más de cinco años de su condena de nueve años. Ambos son miembros del Movimiento San Isidro, fundado en La Habana, Cuba, en 2018 para defender la libertad artística.

Ambos aparecieron en el video Patria y Vida que se volvió viral en Cuba y en el mundo. Castillo Pérez fue uno de los coautores de la canción y ganó, junto con los demás músicos, dos Latin Grammy en 2021.

Ninguno de los dos artistas cubanos debió haber sido encarcelado jamás, y ambos han sido reconocidos como prisioneros de conciencia por Amnistía Internacional. Estos no son solo juicios, sino parte de una campaña de terror del gobierno cubano para silenciar la disidencia en Cuba.

Loreto Hernández García y su esposa, Donaida Pérez Paseiro, fueron arrestados el 15 de julio de 2021 tras participar en las protestas del 11 de julio en Placetas, Villa Clara. Tras meses de espera, Hernández García, vicepresidente de la Asociación Cubana de Yorubas Libres, fue condenado a siete años de prisión, mientras que su esposa recibió una condena de ocho. Amnistía Internacional los considera prisioneros de conciencia.

Los juicios continúan

Trece cubanos, en un juicio celebrado en enero de 2024, en dos sesiones de 12 horas, recibieron condenas de prisión que van de 4 a 15 años por protestar de forma no violenta en las calles. Solo dos familiares por detenido pudieron acceder al interior de la sala, según testigos presenciales.

Mayelín Rodríguez Prado (23 años) recibió la condena más larga de 15 años, acusada de “propaganda enemiga continuada” y “sedición”. Ella fue quien transmitió en vivo las protestas populares que ocurrieron en Nuevitas y grabó cómo agentes del gobierno golpeaban a dos niñas de once años. Mayelín fue encarcelada a los 21 años y separada de su hijo pequeño. Rodríguez Prado tenía 21 años cuando fue arrestada.

El informe de país de Amnistía Internacional de 2026 ofreció la siguiente descripción de la situación sobre el terreno para los defensores de derechos humanos, activistas prodemocracia y artistas:

«La política sistemática de represión contra activistas y miembros de la oposición política continuó. Los defensores de derechos humanos vieron restringidos sus derechos, y su trabajo siguió siendo estigmatizado y criminalizado. Activistas, miembros de la oposición, artistas, intelectuales, estudiantes universitarios y defensores de derechos humanos enfrentaron amenazas, acoso, abuso digital e interrogatorios y vigilancia ilegales».

Hay más de 1.300 presos políticos identificados en Cuba hoy. El Comité Internacional de la Cruz Roja pudo inspeccionar por última vez las prisiones cubanas en 1989. Mientras tanto, en la prisión de la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo ha habido más de 100 visitas de inspección desde 2002.

Cuba alguna vez ayudó a redactar la carta de derechos humanos del mundo. La dictadura de Castro ha pasado más de seis décadas tratando de enterrar ese legado —y a los cubanos que aún lo defienden.

Regis Iglesias Ramírez se desempeña como portavoz del Movimiento Cristiano Liberación.

John J. Suárez es director ejecutivo del Centro por una Cuba Libre.

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