AMSTERDAM.- Los siete segundos que dura la escena más famosa de "Basic Instinct" (1992) convirtieron a Paul Verhoeven en un director controvertido. Sin embargo, esa fama no le hace justicia al cineasta, que cumplirá 80 años el 18 de julio. Su obra es mucho más que suspense, sexo y escándalo.

La secuencia de "Basic Instinct" hizo historia: la actriz protagonista, Sharon Stone, que luce un mini vestido, cruza las piernas durante un interrogatorio y deja ver a todos que no lleva ropa interior. Se trata de una escena típica de Verhoeven: escandalosa, pero no plana. El director holandés no utiliza el sexo como un medio de impacto. "Con el sexo se pueden expresar muchas cosas que no se consiguen con las palabras", dijo en una entrevista.

"Igual que con la música o la pintura". Si no hubiera gustado tanto y no hubiera habido escándalos como este, Paul Verhoeven habría sido profesor de matemáticas. Verhoeven, que creció en La Haya, es hijo de un profesor y una sombrerera.

De joven siempre se comportó adecuadamente, estudió matemáticas y física, como querían sus padres. Pero durante una estancia en Francia conoció el cine y quedo fascinado.

"Por qué, por qué", dijo una vez cuando le preguntaron qué le fascinaba tanto del cine. "No hay ningún porqué. Simplemente se me presentó la oportunidad". Para él era casi un desarrollo lógico.

Primero comenzó dibujando, después se interesó por los cómics y finalmente por el cine.

Pero en 1966 el embarazo no deseado de su novia y futura mujer Martine casi lo apartó de su carrera. "Por aquel entonces esto era una gran vergüenza social", recordó el director. La sorpresa lo dejó confundido. ¿Debía hacerse profesor de matemáticas para alimentar a su mujer y su hijo?

Por casualidad acabó en una misa en una iglesia pentecostal y allí tuvo una experiencia con Jesús. Más tarde hablaría de una "psicósis religiosa". Descubrió su lado oscuro, explicó en una entrevista hablando de su propensión a lo extremo. Justamente él, un científico, se veía especialmente afectado por lo inexplicable.

Continuó su fascinación por Jesús, pero el coqueteo con la iglesia pentecostal fue solo algo pasajero.

Su gran éxito cinematográfico en Holanda tuvo lugar en 1973 con "Delicias turcas", que con más de 3,3 millones de espectadores sigue siendo la película más vista del país. La historia de amor causó furor y no solo por las explícitas escenas de sexo. Verhoeven llevó a la gran pantalla el estado de ánimo de toda una generación.

Para él "Delicias turcas", que recibió varios premios, supuso el salto a Hollywood.

Siguió cosechando éxitos, pese a que las escenas de brutal violencia y las de sexo provocaron controversia. Tras lanzar filmes muy taquilleros como "RoboCop" (1987), "Total Recall" (1990) con Arnold Schwarzenegger en el papel principal y "Basic Instinct" con Michael Douglas sufrió varios fracasos. "Showgirls" (1995) no tuvo éxito entre el público e incluso Verhoeven fue galardonado con la temida Golden Raspberry a la peor película del año. Aún así recibió personalmente el galardón con mucha deportividad.

Sus últimos trabajos son menos extremos, pero Verhoeven sigue buscando los límites. Tras volver a su país de origen, trató el tema del bien y el mal en la Segunda Guerra Mundial. "Zwartboek", con Carice van Houten y Sebastian Koch cuenta el oscuro capítulo de la colaboración holandesa.

En 2017 "Elle", con Isabelle Huppert, fue reconocida con varios premios internacionales. Se trata de un "thriller" protagonizado por una mujer fuerte que lidia con una violación de una forma poco común.

Según dijo, es un filme políticamente incorrecto. "Para Estados Unidos no era moralmente adecuado".

Pero a él le gustan los personajes que nadan a contracorriente, explicó. Y así es también Benedetta, una monja lesbiana durante el Renacimiento en Italia, la protagonista de su nuevo proyecto.

Pero no son solo las mujeres fuertes las que le llaman la atención.

Jesús de Nazaret es, tras el cine, su segunda pasión. De hecho, durante años permaneció a un ilustre grupo de investigadores internacionales. Para el cineasta Jesús era un "artista de la palabra" y un "radical".

Pero hasta ahora Verhoeven no ha aunado sus dos pasiones. En 2008 presentó un gran libro sobre Jesús, pero no es un guión. Al menos aún no lo es, ya que Verhoeven nunca dice nada sobre sus proyectos cinematográficos.

FUENTE: DPA

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