sábado 21  de  febrero 2026
20 DE MAYO

Tania Martí: "Nuestro acervo cultural se lleva en las venas"

Tania Martí, fundadora de Martí Productions, recuerda cómo se celebraba el 20 de mayo en la Cuba de la República y revela el origen de su apellido
Diario las Américas | WILMA HERNÁNDEZ
Por WILMA HERNÁNDEZ

MIAMI.- Corrían los últimos años de la época de la República cuando Tania Martí crecía en su natal San Antonio de las Vegas, en la provincia de La Habana.

La fundadora de Martí Productions, quien en 1968 salió de Cuba rumbo a España con 17 años, no olvida la primera vez que vio la emblemática zarzuela Cecilia Valdés, un momento que marcó su vida a temprana edad.

La cantante se dedicaría años más tarde a fomentar ese género en el exilio, una labor que realiza con ahínco por el propósito de conservar sus raíces culturales.

“Tendría unos ocho años cuando mi mamá me llevó a ver Cecilia Valdés por primera vez. Nunca se me ha olvidado, porque desde entonces fui muy admiradora de Armando Pico, que recuerdo que era el que hacía el niño Leonardo. Dos veces la vi en Cuba cuando era niña, con grandes figuras como Rosita Fornés y Gladys Puig. Dos veces la vi en Cuba cuando era niña, porque mi mamá siempre me llevaba al teatro cuando íbamos a La Habana”, recordó Tania Martí, durante una entrevista que concedió a DIARIO LAS AMÉRICAS.

“Es una de las zarzuelas más importantes del repertorio cubano, de Gonzalo Roig. Es impresionante la cantidad de ritmos que tiene esa obra. Hay de todo en la Cecilia Valdés, se estrenó en 1936”, agregó sobre la operetta y adelantó que Martí Productions presentará en agosto una versión de Cecilia Valdés.

La cantante, a quien una casa disquera bautizó artísticamente con el apellido Martí luego de firmar su primer contrato y representar a Cuba en el exilio, en un festival de la canción en Nueva York, a inicios de 1971, también recordó cómo se vivía la celebración del 20 de mayo en su pueblo.

Con la elegancia que sobresalía en la moda de aquel entonces, la alegría que siempre ha caracterizado al cubano y la buena música de una orquesta, así transcurría la conmemoración de la fecha que marca la independencia de Cuba del dominio de España.

“Recuerdo que el 20 de mayo te ponían una saya con paradera, que te molestaba hasta el almidón, con un lazo atrás que te lo veías de reojo de lo grande que era. Así se vestían las niñas y las señoras, muy elegantes con bolsos, hasta para viajar vestían elegante”, contó.

“Mi mamá era directora del centro escolar Teresa Cantón, en mi pueblo de San Antonio de las Vegas. No se me olvida que el 20 de mayo se celebra la independencia de Cuba, eso se estudiaba en Historia. Y todo el mundo se estrenaba ropa ese día, eso sí no se me olvida. Era día de fiesta nacional y había que estrenarse las mejores galas para salir a pasear y celebrar los actos cívicos. Vivía en un pueblo chiquito y recuerdo que el 20 de mayo se reunían las familias en el liceo para bailar y los niños jugábamos”.

El teatro era uno de los pilares de la escena cultural de la Cuba de aquel entonces. Y el quehacer cultural ha mantenido a Martí ocupada desde su llegada al exilio.

“Cuando íbamos a La Habana, mi mamá me llevaba al teatro a ver zarzuelas y a los artistas que venían del extranjero a hacer conciertos en el Teatro Nacional, que era el García Lorca. Recuerdo que allí vi a Sara Montiel, a Joselito, a Pedrito Rico, en conciertos en Cuba”, contó.

“En Cuba siempre el arte ha estado muy vigente. Incluso ahora, con el hambre que están pasando, ellos siguen haciendo buen ballet, buen teatro. No tendrán comida, pero en cuanto a teatro son una representación muy importante en el mundo, porque la música no se ha terminado y los valores culturales se siguen destacando aunque haya crisis”, agregó.

Sobre lo quisiera rescatar de la isla de aquella época, destacó la música y la idiosincrasia del cubano.

“Creo que todo cubano lleva la música en las venas. Cuando uno está sentado y escucha nuestra música, el cuerpo solo se va, hay que levantarse a bailar. La cubanía, nuestro acervo cultural, se llevan en las venas. Cuba se lleva en el corazón aunque llevemos muchos años de exilio”, expresó.

“Muchas cosas se olvidan, cosas que a veces no quieres recordar y las entierras. Yo quiero recordar lo bonito que viví, no quiero acordarme de cosas feas ni desagradables. Me da mucho orgullo ser cubana, siempre me voy a sentir cubana, por eso llevo el apellido Martí, de nuestro apóstol. No es mi apellido legítimo, es ficticio, artístico”.

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