sábado 21  de  febrero 2026
RESEÑA

Un libro muestra la belleza de la mitología latinoamericana

"Las historias más bellas de la mitología americana", un libro de Agustín Sánchez Aguilar, aborda leyendas sobre la relación entre los humanos y la naturaleza
Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

MIAMI— Relatos maravillosos creados por guaraníes, mexicas, yaguas, incas, seris y kayapó integran el libro Las historias más bellas de la mitología americana, de Agustín Sánchez Aguilar. El título, publicado por Gribaudo, del Grupo Feltrinelli, aborda leyendas sobre el origen del mundo y la relación entre los humanos y la naturaleza.

“Los continentes están hechos de playas y volcanes, llanos y montes, bosques y lagos, pero también de historias. Así sucede en América Latina: el cuento y el canto son la sangre invisible que vertebra la cultura de todo el continente. Desde el desierto de Sonora a la Patagonia, un sinfín de pueblos se han ido transmitiendo durante siglos mitos y leyendas que sirven para encauzar creencias y valores, enseñanzas y miedos”, indica la nota editorial.

Y añade que el libro comienza con “relatos cosmogónicos y concluye con leyendas ambientadas en los tiempos en que los conquistadores españoles pisaron por vez primera las tierras de América”.

La primera impresión al leer el título del libro es que se abordarán aquí esos mitos que recorren todo el continente americano; no obstante, y el título no le hace justicia, quedan fuera las historias de los indios nativos de Canadá y Estados Unidos.

Para llenar esas expectativas hay otro libro, del mismo autor, titulado Las historias más bellas de la mitología norteamericana, que, según explica la editorial, “recorre las historias de las antiguas tribus de Estados Unidos y Canadá: los sioux, los pies negros, los cheroquis… pero también los snohomish o los micmac. Del desierto de Sonora a la gélida Alaska, pasando por los Grandes Lagos o los estados de Columbia, Dakota y Washington, esta es una gran antología sobre aquellos indios que todavía hoy nos fascinan a todos”.

Otro punto que quizás pudo haberse abordado mejor a la hora de estructurar el libro es la procedencia de esos mitos, sus regiones o grupos originarios. Pero esto no hace mella en la belleza de las historias, que por sí solas se defienden como cuerpos narrativos de valor y mucha magia.

Concebido para lectores mayores de 8 años, los relatos que componen el libro tienen el poder de trasladar al lector a cuestiones cotidianas —como casarse, buscar comida para el hogar o ayudar a la familia— dotadas de giros mágicos y leyendas con tanta vida que resultan verosímiles dentro del contexto.

Resaltan las ilustraciones como un poderoso elemento constructivo de la trama, pues no solo funcionan como puntos decorativos, sino que, basadas en una investigación de terrenos, archivos, flora y fauna, viene a completar el cuadro, además de dotar a las historias de un carácter muy humano, donde el dolor y la alegría logran dibujarse.

Por ejemplo, en El hijo de Cavillaca encontramos una preciosa historia que dio origen mítico a dos islas que hoy conforman las Islas Pachacámac, en Perú, también conocidas como Islas Cavillaca, parte de una reserva natural que mira al Pacífico. Cavillaca, cuenta la leyenda, era una hermosa mujer de la que el dios Viracocha se enamoró. Convertido en un ave, dejó caer su semilla en la mujer y ella dio a luz un fruto del dios. Llegado el momento de encontrar al padre, ella dejó que la propia criatura caminara hacia la persona correcta, pero cuando vio que se acercó a un hombre harapiento (Virachocha disfrazado de mendigo), echó a correr con su bebé y se lanzó al mar, convirtiéndose en piedra.

En El abuelo fuego, un generoso tlacuache consigue robarle el fuego a un señor para entregarlo a los humanos y así ayudarlos a sobrevivir. Pero llevó el fuego en su cola, por eso la tiene “pelada”. El cuento dedicado a la Achiqué nos recuerda a Hansel y Gretel. Pero además de incluir a dos pequeños huérfanos que llegan en busca de comida a una casita donde vive una vieja (que come niños), la historia tiene otros elementos curiosos. La señora tiene una boca en la nuca, y los niños, una vez que logran escapar, reciben ayuda de varios animales a los que dotan de poderes en agradecimiento. Así, el cóndor volará “más alto que ningún otro animal”, y el puma será “el rey de la tierra”.

Los cuentos de este libro contienen parte del caudal mitológico de nuestro continente, en historias bellamente escritas, ideales para ser dichas en voz alta, para contarlas a los niños siendo fiel a las tradiciones orales que tanto nos enriquecen.

Más sobre el autor

Agustín Sánchez Aguilar lleva toda la vida saltando de libro en libro. Empezó por leer lo que escribían otros y ha acabado por escribir lo que otros leen. Enseña literatura en la universidad, da conferencias sobre cómo fomentar la lectura en las aulas y se ha especializado en adaptar para niños los grandes clásicos de la literatura universal, como hizo en su exitoso Érase una vez don Quijote. Ha publicado las novelas La leyenda del Cid, sobre un guerrero medieval al que nadie olvida, y Equis y yo, sobre un pingüino intergaláctico que se acuerda de todo.

Más sobre la ilustradora

Eugènia Anglès se licenció en Humanidades, pero una imperiosa necesidad de mancharse las manos la llevó pronto a la pintura y la ilustración. Formada en las escuelas Eina y Llotja de Barcelona, durante los últimos veinte años se ha dedicado a la dirección de arte en el mundo de la decoración. Su saber artístico se encuentra hoy en distintos productos y creaciones textiles, así como en ilustraciones para literatura juvenil, prensa y cubiertas de libro.

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