CIUDAD DE PANAMÁ.- A ritmo de Rubén Blades, un catamarán con vistas de ensueño entre dos océanos, parte del Causeway y te lleva a la espectacular Isla de Taboga, también conocida como la Isla de las Flores. Se trata de una isla volcánica caracterizada por una rica vida vegetal tropical que logra un armonioso ensamblaje con sus hermosas playas de arena suave y deliciosos platos logrados con la pesca del día.
Ubicada en el Golfo de Panamá, justo en el lado del Pacífico de la nación bisagra de Las Américas, a esta majestuosa isla solo la separan 20 km de la capital, lo que la convierte en la mejor escapada de un día desde Ciudad de Panamá.
El paseo en transporte marítimo, por tanto, se vuelve un atractivo más a la hora de escapar a Taboga, donde la belleza es disfrutable gracias al buen servicio de los locales, gente campechana que no duda en abrirte camino para mostrarte las mejores vistas de la isla.
A todo motor
Para ello, puedes caminar o, en cambio, como el lugar se caracteriza por tener calles angostas, elegir subirte a un transporte motorizado todoterreno que te ayudará a ascender a uno de los puntos más altos de Taboga: Cerro Vigía o Cerro de la Cruz. Este último se encuentra a 307 metros sobre el nivel del mar y constituye el punto más alto de Taboga, ofreciendo una vista espectacular de Ciudad de Panamá, Punta Chame e islas del golfo.
Un búnker que te sorprenderá
Cabe destacar que este mirador está alojado en un antiguo búnker estadounidense, por ser Taboga a principios del siglo XX, base de flotas navieras durante la Segunda Guerra Mundial.
Exuberante flora y fauna
Por el trayecto, las flores que adornan las viviendas y bordean sus veredas, te harán comprender por qué se le llama a Taboga, también, la isla de las flores. A medida que el visitante asciende, los sonidos se van haciendo cada vez más relajantes y, con suerte, puede observar en detalle inigualables mariposas, ya que Taboga es además un hábitat natural para varias especies silvestres y marinas.
En sus aguas, correspondientes al océano Pacífico, se pueden encontrar tortugas, peces tropicales, moluscos y, en el fondo del mar, existen bancos de corales.
Refugio de Vida Silvestre
De hecho, una de las principales atracciones para los amantes de la naturaleza es el Refugio de Vida Silvestre Taboga-Urabá, lugar de gran importancia ecológica por ser un paso obligado para las aves migratorias que la utilizan como sitio de albergue y alimentación.
En este refugio, pelícanos, garzas y gaviotas llegan entre los meses de diciembre a julio para su reproducción. Se estima que la población anual de pelícanos en el área es de alrededor de 75.000 aves.
Además del pelícano marrón, que es el más notorio en la zona, también hay gran cantidad de reptiles, anfibios, insectos, y otras especies de aves que se alimentan tanto de frutas como de insectos.
Asimismo, dentro del Refugio de Vida Silvestre está el sendero ecológico Las Tres Cruces, recientemente habilitado y que consta de un kilómetro y medio de longitud, trayecto que comienza desde el poblado y que asciende hasta el mirador El Vigía.
En el sendero Las Tres Cruces se pueden apreciar su variada flora y diversas aves e insectos como las mariposas migratorias; mientras que el mirador El Vigía sirve para la observación y estudio de los pelícanos que anidan entre las rocas.
¿De dónde viene Taboga?
Taboga, nombre que según algunos pobladores se deriva de una voz indígena que significa "pescado" o "montaña de agua", tiene viviendas de tipo colonial y una plaza principal frente a la iglesia de San Pedro. Un elemento curioso es que, a esta encantadora isla, que también se le llama San Pedro de Taboga por ser el nombre con que la bautizaron los españoles en el siglo XVI, alberga la segunda iglesia más antigua del hemisferio occidental.
Qué más hacer
Después de toda la exploración, aguardan las tranquilas playas y los pintorescos bares y restaurantes cercanos a estas. No vendría mal un trago tropical que colme luego tus recuerdos.
Cómo llegar
Hay transbordadores disponibles a diario desde la ciudad de Panamá a la isla de Taboga. La mayoría de ellos parten de la Calzada de Amador. El transbordador tarda solo 30 minutos en llegar. Hay catamaranes que en su recorrido por las aguas panameñas, hacen una parada en Taboga para el almuerzo y, de inmediato, devuelven a los turistas a la ciudad. El costo de estos catamaranes es de unos 175 dólares con todo incluido, música, tragos y degustaciones.
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