MIAMI.- Ambientado en Puerto Rico, inmediatamente después del huracán María de 2017, ‘Velorio’ constituye un libro trascendental con una riqueza de personas únicos que luchan incansablemente por encontrar su camino en un país que ha sido completamente devastado.
Sin duda, un canto a los sobrevivientes entre los que destaca Camila, el corazón de la novela y una joven cuya hermana murió durante la tormenta; Moriviví, una mujer que representan la fuerza del matriarcado; Bayfish, un niño de la calle; Cheo, un pescador y poeta; y Urayoán, un intento de visionario inspirado en Donald Trump que invita a reflexionar sobre la nueva sociedad que se busca construir.
Demostrando que frente a la tormenta o a un desastre natural todos podemos sacar lo mejor y lo peor de la naturaleza humana, Xavier Navarro Aquino conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre su aclamada publicación en la que los lectores pueden indagar y reflexionar sobre el sistema en Puerto Rico que fue implementado con la intención de oprimir.
- ¿Cuéntanos por favor cómo se gestó el libro y cuándo comenzó a escribirlo?
Escribí la novela en un periodo de cinco semanas intensas en una residencia de artistas en el año 2019. Traté de resistirme a escribir sobre el huracán, pero el personaje de Camila continuaba reapareciendo en mis sueños. Leí en un reportaje de noticias sobre unas hermanas que murieron durante el huracán atrapadas por un deslizamiento de tierra, y esta imagen se quedó grabada en mi mente por mucho tiempo ¿Qué debe haber sentido? Miedo, enfado, negación. Fue de ahí que salió la historia de Camila. Decidí explorar la historia de una manera distópica luego de regresar a Puerto Rico días después del paso de huracán. La realidad con la que me encontré al regresar fue eso mismo, una escena distópica.
- ¿Dónde estaba cuando el huracán María golpeó Puerto Rico? ¿Cuándo y cómo fue su primer encuentro con ese escenario de devastación que había ocurrido?
Estaba completando mi doctorado en Nebraska. Después del paso del huracán, al igual que muchos puertorriqueños de la diáspora, estaba desesperado tratando de comunicarme con mi familia. En ese desespero logré conseguir un vuelo de vuelta a la isla días después del huracán.
Sentí mucho dolor al ver los lugares donde crecí completamente destruidos. Puerto Rico, como el resto del Caribe, es un lugar colorido y lleno de vida. Al ver que todo eso ya no estaba, que ahora todo el mundo tenía que buscar cómo sobrevivir, el miedo del aumento de crímenes, las filas kilométricas en busca de gasolina o comida y la crisis de salud mental que surgió como resultado me destruyó el corazón.
La taza de suicidio aumentó drásticamente. Yo recuerdo claramente mi deseo de actuar, de sentirme útil, de por lo menos acompañar a mi familia durante esos momentos difíciles.
- El libro cuenta con escenas muy gráficas y perturbadoras, una de ellas es en la que Camila utiliza un cuchillo para cortarse porque había perdido a su familia y todo su mundo había desaparecido, ¿Cómo fue para usted como escritor enfrentar y narrar esos episodios de máxima desolación, rabia y desespero?
Fue increíblemente difícil. Una manera de verlo sería como un acto desesperado de tener algún tipo de control, en una realidad nueva donde el control estaba fuera de las manos de todos. Camila es el corazón de esta novela. Su angustia está reflejada en su negación de la muerte de su hermana, Marisol. Tal vez ella actúa de esta manera porque está en busca de sentir nuevamente. Realmente no quisiera controlar cómo los lectores interpretan esta escena, pero sí quisiera añadir que fue una de las escenas más difíciles de escribir, tal vez porque es muy personal para mi o por el peso que trae poder procesar experiencias como esta.
- A su juicio, ¿qué cambió en la isla tras el paso del huracán María?
Tengo esperanza de que ahora entendemos mejor cuán fracturado está el sistema que tenemos. También entiendo que esta catástrofe trajo a la luz la falacia de un Puerto Rico próspero. El colonialismo es un sistema siniestro. El deseo colectivo de un cambio es aparente y claramente posible.
Este sistema en Puerto Rico fue implementado con la intención de oprimir. Mi deseo es que el huracán sirva como una memoria que nos una en protesta y para abogar por algo nuevo y mejor para las generaciones futuras.
- Está debutando con una historia intensa. Tengo entendido, de hecho, que hubo capítulos que escribió llorando, ¿es así? En este sentido, escribir para usted ¿fue terapéutico o demoledor?
Sí, varias veces me encontré llorando luego de escribir ciertos pasajes. No estoy seguro si fue terapéutico o demoledor. No hay duda alguna de que tenía que sentirlo, pero creo que el duelo es continuo, no solo para mí, sino para toda nuestra gente.
Podemos recordar nuestra perseverancia, como nos unimos para cuidarnos los unos a los otros, como utilizamos nuestro humor como método de supervivencia cuando era muy difícil procesar el resto de lo que estábamos sintiendo. Yo quería que la novela incluyera todo esto, pero sin ignorar las realidades crudas de lo demás que se estaba sintiendo.