MIAMI.- Radicada en Miami desde hace varios años, la artista venezolana Winibey López se ha consolidado como una voz femenina y espiritual en la escena cultural local. Su obra, reconocida por la fuerza expresiva de sus retratos femeninos y el protagonismo del color, está presente en espacios que buscan democratizar el acceso al arte y tender puentes entre artistas y coleccionistas.
Actualmente, su trabajo se exhibe en PxP Contemporary, plataforma fundada por Alicia Puig y Ekaterina Popova, y forma parte de una muestra colectiva en el Hotel Intercontinental de Doral, organizada por White’s Art Gallery bajo la curaduría de Jeniree Blanco. Además, López ha sido convocada por esta última galería para integrar el jurado de la quinta edición de los Premios Frida Kahlo en 2026, consolidando su papel como referente del arte latinoamericano en Miami.
“Si mi pintura provoca incomodidad, belleza o una lágrima inesperada, entonces ha cumplido su misión”, afirma la artista a DIARIO LAS AMÉRICAS.
Un camino marcado por la infancia y la memoria:
“Mi camino en el arte empezó desde muy pequeña, con apenas 10 años, cuando ingresé a la academia de Siomara Ochoa. Recuerdo la emoción de visitar Sabana Grande con mi papá para comprar materiales; aquellas vitrinas repletas de pigmentos y pinceles eran cofres del tesoro. Él fue mi primer impulsor, y su presencia amorosa sigue impregnada en mis trazos”, recuerda Winibey sobre su historia con el arte que comenzó en Caracas.
Y ese inicio se convirtió en un recorrido de más de tres décadas, ya que este año celebra 30 años desde su primera exposición, en 1995. “Lo que permanece es la pasión por la pintura, el gesto espontáneo, el deseo profundo de contar lo que no se dice con palabras. Lo que ha evolucionado es mi conciencia conceptual: ahora investigo, escribo y conecto mi práctica con discursos contemporáneos sobre lo popular, lo íntimo y lo simbólico”.
Mujeres musas y el poder del color
Su estilo actual fusiona influencias que van desde el expresionismo y la fotografía vintage hasta la moda y la iconografía pop. Trabajando desde el lenguaje figurativo que se nutre de la psicología del rostro, los gestos teatrales y el exceso como afirmación de identidad. “Mis influencias son diversas: desde Mary Cassatt y Elizabeth Layton hasta retratos editoriales de los años 60”, asegura la artista quien reconoce que el color, en su narrativa pictórica, ocupa un rol protagónico.
“El color fue siempre mi manera de decir lo indecible. No es ornamento: son memorias visuales, emociones encapsuladas. En mis personajes femeninos, el color es piel simbólica, armadura y reflejo de su emocionalidad. Ellas gritan con labios rojos, se protegen con gafas enormes, desafían con miradas delineadas. No son modelos: son espejos”.
El arte como terapia y transformación
Además de su obra en galerías, Winibey explora el arte desde un enfoque terapéutico. Actualmente cursa una maestría en Arteterapia en España, lo que ha ampliado su perspectiva creativa.
“La Arteterapia llegó a mi vida como una extensión natural de lo que ya hacía: comunicar, sanar, conectar. He trabajado con niños, jóvenes y adultos, y he visto transformaciones profundas. El arte abre caminos donde las palabras no llegan, fortaleciendo la resiliencia y la autopercepción”, asegura.
Su trabajo ha trascendido fronteras, con participaciones en ferias internacionales como la Affordable Art Fair en Battersea, Reino Unido, donde una de sus piezas fue destacada en el blog oficial del evento.
Y de cara al futuro, López reconoce que se entusiasma con su participación como jurado en los Premios Frida Kahlo 2026. “Es un honor apoyar el arte latinoamericano desde una mirada crítica y emocional. Creo en el poder del arte como puente cultural y como memoria colectiva”, finalizó.
Si desea saber más de la artista, visite el perfil en Instagram @winibeylopez.