MIAMI.- Aníbal Sánchez, encargado de abrir por los Bravos de Atlanta el segundo partido de la Serie Divisional de la Liga Nacional ante los Dodgers de Los Ángeles este viernes, tuvo un resurgir en su carrera en este 2018 y en buena parte, el lanzador venezolano, considera que ese nuevo aire se debe al apoyo que recibió de parte de su familia.

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"Gracias a Dios, tengo una familia muy especial, una esposa y unos hijos muy saludables. Creo que ellos fueron la clave de estar yo hoy en día aquí", comentó Sánchez. "Mi esposa me ayudó mucho en lo que fue ese proceso de pensamientos negativos sobre si podía o no continuar, si podía seguir pitchando o no y de tomar la oportunidad".

El experimentado lanzador venía de una pasada campaña para el olvido con los Tigres de Detroit en la que dejó una efectividad de 6.41 que lo hizo cuestionarse y pensar en la posibilidad de poner fin a su carrera; sin embargo, recibió la oportunidad con los Bravos y el venezolano sacó el máximo provecho de la misma.

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"Todo lo que sucedió este año (fue que) Dios me dio una oportunidad", dijo Sánchez, de 34 años. "El año pasado, para esta fecha, eran muchos los pensamientos negativos que tenía en mi cabeza. El estar hoy en día aquí, tener la oportunidad de abrir uno de los juegos de los playoffs, es lo que me ha ayudado a crecer como pelotero, como persona, como compañero de equipo.

Sánchez, quien cuenta con experiencia de 13 temporadas en las Grandes Ligas, realizó algunos ajustes en su repertorio -sobre todo un mayor uso de la recta cortada y una menor dependencia de su sínker- que le permitieron tener un resurgir en su carrera al terminar la campaña regular con récord de 7-6, efectividad de 2.83 y 135 ponches en 136.2 entradas. De esa manera, ayudó a Atlanta a ganar la División Este de la Liga Nacional por primera vez en cinco años.

FUENTE: REDACCIÓN

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