Rancés Barthelemy nunca fue el más famoso en su casa. Los honores, cuenta el pugilista cubano, eran de su hermano Yan, un matancero que logró en 2004 el sueño de todo boxeador aficionado, alzarse con la medalla de oro de unos Juegos Olímpicos.

Pero ni Yan, ni ningún otro pegador en la legendaria lista de combatientes cubanos ha podido hacer lo que Rancés está a las puertas de lograr, convertirse en el primero de su tierra en conquistar el título en tres divisiones diferentes.

Será el sábado 10 de marzo en San Antonio, cuando Barthelemy se enfrente al bielorruso Kiryl Relikh, que tratará de sumar a sus alforjas otra perla mundial, en esta ocasión la corona vacante del peso súper ligero de la Asociación Mundial de Boxeo.

“El poder ser un campeón de tres pesos diferentes es algo que nunca imaginé. Algo que nadie esperó de mí”, confesó Barthelemy en declaraciones registradas por Boxing News. “Nunca tuve una carrera tan brillante como la de mi hermano Yan, así que muchas personas dudaron de mí cuando me hice profesional. Dudaron que me llegara a hacer campeón mundial, así que el poder ganar no sólo me permitirá hacer historia en mi país, sino también probar que todos se equivocaron conmigo”.

Peligroso rival

Para Barthelemy, que ya se había alzado en lo más alto en las 130 y 135 libras, será la segunda pelea al hilo ante Relikh, a quien venció en mayo pasado por decisión, un resultado controversial y bastante disputado.

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Relikh, de 28 años, llegó a tumbar a Barthelemy en el quinto round, aunque el cubano devolvió el favor en el octavo. Al final, los jueces determinaron que había sido un triunfo para el caribeño de forma unánime (116-110, 115-111 y 117-109).

“Oí que algunas personas lo vieron ganando”, reconoció. “Definitivamente fue una pelea cerrada, pero después de haberla visto varias veces aún sigo creyendo que salí ganador”.

En todo caso, para la refriega en el Alamodome, Barthelemy espera despejar cualquier duda, y para ello, aseguró que ha estado enfocado en hacer algunos ajustes.

“Voy a cambiar muchas cosas de cara a esta revancha”, reveló. “En mayo pasado no era yo mismo. No sentía mis piernas igual y no pude hacer lo que siempre hago. En esta ocasión mi entrenamiento y mi nutrición han mejorado mucho”.

Precisamente, con respecto a su alimentación, Barthelemy, de la mano de Bob Santos, estableció un nuevo plan con el objetivo de ganar más fortaleza.

“A lo largo de mi carrera nunca le hice mucho caso a mi alimentación”, admitió. “Eso hizo que mis presentaciones hayan sido algo inconsistentes. Pero Bob llegó y cambió todo eso. Ya verán que mis condiciones para el día de la pelea serán las mejores que he tenido”.

Mente en el futuro

Si bien Barthelemy asegura tener todos sus esfuerzos enfocados en el segundo sábado de marzo, el pugilista de 31 años no esconde el deseo de dejar a Relikh atrás para poder concentrarse en el rival que más desea en la actualidad.

“La pelea con Mickey García, esa es la que quiero”, desveló. “Ciertamente estoy al cien por ciento pensando en Relikh y en hacer historia, pero me gustaría prepararme lo más pronto posible para enfrentar a Mickey García”.

Precisamente, tendrá la oportunidad de ver a García esa misma noche, porque el californiano será el protagonista de la velada principal en un tope ante el campeón invicto de las 140 libras de la Federación Internacional de Boxeo, Sergey Lipinets.

“Voy a ganar para poder enfocarme en García”, acotó.

De manera que, según Barthelemy, sólo la victoria le servirá el 10 de marzo, porque considera que así podrá sellar su pasaporte a la refriega soñada, y de paso poder registrarse en los anales del pugilismo cubano.

“Nunca imaginé que llegaría a estar en una posición como esta, especialmente tomando en cuenta todo el talento que Cuba ha producido”, manifestó. “El tener la posibilidad de poder ganar un tercer título es algo surrealista, algo que nunca pude imaginar”.

También el combate contra Relikh tiene otro ingrediente especial en la vida de Barthelemy. Y es que este mes se cumplen 10 años desde que logró escapar de Cuba. Fueron casi 40 intentos de salida hasta que finalmente lo logró.

“Soy una prueba de que si se trabaja duro y se está comprometido al cien por ciento a algo todo es posible”, analizó. “De que cualquiera puede lograr cosas grandes con disciplina y sacrificio”.

Frente a frente

Rancés Barthelemy

Récord: 26-0, en 27 peleas (13 nocáuts)

Nacionalidad: Cubana

Edad: 31

Rounds peleados: 147

Apodo: Kid Blast

Altura: 5-11 (1.80 metros)

Alcance: 73 pulgadas (185 centímetros)

Residencia: Las Vegas, Nevada

Kiryl Relikh

Récord: 21-2 (19 nocáuts)

Nacionalidad: Bielorrusa

Edad: 28

Rounds peleados: 85

Apodo: Mad Bee

Altura: 5-9 (1.77 metros)

Alcance: 67,5 pulgadas (171 centímetros)

Residencia: Minsk, Bielorrusia

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