sábado 4  de  abril 2026
BÉISBOL

Brayan Bello deja atrás su versión de novato: “Hoy sé cómo pichar en Grandes Ligas”

El derecho dominicano consolida su evolución con resultados sólidos y el respaldo de un mentor histórico que ha marcado su crecimiento

Diario las Américas | REYES UREÑA
Por REYES UREÑA

Brayan Bello ya no se ve como aquel prospecto que apenas intentaba descifrar las Grandes Ligas. A sus casi 27 años, el derecho dominicano de los Medias Rojas de Boston habla con la seguridad de quien ha atravesado el proceso natural de crecimiento en el béisbol más exigente del mundo y reconoce, sin rodeos, que el aprendizaje ha sido notable.

“Creo que he aprendido muchísimo”, dice sin rodeos. No es una frase vacía. Bello compara versiones: el de hoy contra el joven que apareció en 2022-2023, al que compararon con el Salón de la Fama, Pedro Martínez. El oriundo de Samaná, República Dominicana, sabe que no son el mismo lanzador. En el camino ha acumulado experiencia, ha convivido con figuras consolidadas y ha entendido, quizás lo más importante, cómo se lanza realmente en Grandes Ligas.

Ese punto marca un quiebre. Porque el talento nunca estuvo en duda, pero sí el proceso de adaptación.

“No sabía cómo pichar en Grandes Ligas”, admite con naturalidad. Hoy, en cambio, ese conocimiento forma parte de su identidad competitiva y explica, en buena medida, el salto que dio la temporada pasada.

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En 2025, Bello abrió en 28 ocasiones, dejó un balance de 11 triunfos y 9 derrotas; por primera vez en su carrera su efectividad estuvo por debajo de los 4.00 (3.35) y su WHIP fue de 1.23. Sin duda, sus mejores números en su joven carrera.

Pero en ese proceso hay un nombre que pesa más que ningún otro: Pedro Martínez. No como referencia lejana, sino como guía directa. Bello revela que el contacto es constante, incluso antes de sus aperturas, y que cada conversación deja una enseñanza.

La relación trasciende la admiración. Es acompañamiento, corrección y lectura del juego. Martínez, uno de los mejores lanzadores de la historia, ha sido una especie de mentor en la construcción del Bello actual. Y eso se nota en su discurso, en su seguridad y en la manera en que entiende el pitcheo.

La comparación, inevitable, no lo incomoda. Todo lo contrario. “Me siento muy orgulloso”, afirma sobre que le sigan buscando semejanzas con el Salón de la Fama. Pero también establece su propia línea: quiere escribir su historia.

“También me gustaría que todo el mundo sepa, quien soy yo, que yo soy Brian Bello, yo quiero mi historia yo, pero me siento muy orgulloso de que un salón de la fama y una gran persona como Pedro Martínez, que me estén comparando con él. ¿Quién no le gustaría que lo compararan con alguien que ha sido grande en lo que tú trabajas?”, reflexiona. “También me gustaría que todo el mundo sepa, quien soy yo, que yo soy Brian Bello, yo quiero mi historia yo, pero me siento muy orgulloso de que un salón de la fama y una gran persona como Pedro Martínez, que me estén comparando con él. ¿Quién no le gustaría que lo compararan con alguien que ha sido grande en lo que tú trabajas?”, reflexiona.

El paso por el Clásico Mundial también potenció ese crecimiento. Bello lo describe como una de las experiencias más grandes de su carrera. La intensidad, la adrenalina y la convivencia con figuras de élite reforzaron su confianza y su sentido de pertenencia. No se vio como invitado, sino como parte del grupo, aunque tuvo que irse pronto de la concentración.

Ese entorno —sumado al respaldo de Martínez— aceleró su madurez competitiva. Bello ya no es solo talento en desarrollo: es un lanzador que entiende los matices del juego, que sabe ajustar y que identifica lo que necesita para sostener el rendimiento.

El espejo de Chapman

En el clubhouse también ha encontrado referentes más cercanos. Uno de ellos es Aroldis Chapman. Aunque sus roles son distintos -abridor frente a cerrador-, Bello se queda con lo esencial: la ética de trabajo y la mentalidad.

“Cómo trabaja y el enfoque que tiene”, resume. No hay una relación de consejos técnicos directos, pero sí una observación constante. Bello mira, analiza y absorbe. En ese ejercicio silencioso también construye su evolución.

Esa combinación de mentor histórico y ejemplo cotidiano termina de moldear su perfil actual.

Al hablar de los Medias Rojas para 2026, apuesta por el talento joven y el potencial competitivo. No promete, pero deja entrever confianza: hay material para ganar muchos juegos.

Brayan Bello ya no improvisa. Entiende su oficio, reconoce sus avances y proyecta su futuro con claridad. Y en ese proceso, la influencia de Pedro Martínez no es un detalle: es una de las bases sobre las que se sostiene su evolución.

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