NUEVA YORK.- Novak Djokovic y Stanislas Wawrinka se enfrentarán este domingo en la final del Abierto de tenis de Estados Unidos buscando ganar el último Grand Slam de la temporada en un duelo que se presenta ya como un clásico de los últimos tiempos.
El serbio domina por 19-4 el cara a cara, pero Wawrinka cuenta con una importante estadística a su favor: las dos veces que ganó un Grand Slam derrotó a Djokovic por el camino.
Así ocurrió en los cuartos de final del Abierto de Australia 2014 y en la final de Roland Garros 2015. El suizo, además, ganó las últimas diez finales que jugó y nunca perdió un partido decisivo en un grande.
"Hace tiempo que no juego con Stan", dijo Djokovic. "Es un jugador de partidos importantes. Le encanta jugar en los grandes escenarios ante los mejores, porque ahí es donde, creo, eleva su nivel de actuación. En esos partidos se vuelve aún mejor", añadió.
"Sé lo que es perder ante él porque me venció en Roland Garros y también en aquellos cuartos de final de Australia. Los dos Grand Slam que ha ganado, los ganó venciéndome en el camino", apuntó el número uno de la clasificació.
Djokovic apenas tuvo complicaciones en su recorrido, con varios golpes de suerte que aliviaron su maltrecha muñeca y su hombro. En tres de sus seis encuentros, el serbio se vio favorecido por el abandono o la no presentación de su rival.
"Es difícil encontrar un titular para mi camino hasta la final. No encuentro las palabras concretas, lo siento", dijo el número uno mundial consultado sobre su fortuna.
Wawrinka busca su tercer Grand Slam
Casi sin hacer ruido, Wawrinka está a una victoria de lograr su tercer Grand Slam en tres torneos distintos y quedar a uno, Wimbledon, de completar el círculo de los cuatro grandes. En cualquier caso, el suizo sabe que sus partidos con Djokovic suelen ser auténticas batallas donde el público acaba encantado con el espectáculo.
"Es un poco por el estilo que tenemos cada uno", explicó Wawrinka. "Siempre han sido partidos interesantes de ver por la forma en la que jugamos. Yo intento ser agresivo, quiero jugar muy duro. Él es un defensor increíble".
El suizo tuvo un maratón tras otro además de un cuadro lleno de temibles rivales. Se estrenó ante el ex "top ten" español Fernando Verdasco y salvó punto de partido ante el británico Daniel Evans en un thriller de cinco mangas en tercera ronda.
En cuartos le tocó batallar con el favorito del público y campeón en 2009, el resucitado argentino Juan Martín del Potro, en cuatro sets de infarto. Y en semifinales tuvo que remontar ante el siempre sólido japonés Kei Nishikori.
En total, 17 horas y 54 minutos en sus piernas, una desventaja a la que el suizo no quiso dar importancia. "No va a cambiar nada", apuntó sin titubeos.
FUENTE: dpa