domingo 15  de  enero 2023
Esperanzador

El sueño de Cuba en un Mundial de Fútbol

La selección de Cuba logró la asombrosa cifra de cuatro puntos en tres partidos durante la fiesta mundialista de 1938

Diario las Américas | YOANDY CASTAÑEDA LORENZO
Por YOANDY CASTAÑEDA LORENZO

Corría el año 1938. En aquel entonces la decisión de Jules Rimet, presidente de la FIFA, de no respetar un acuerdo previamente tomado de alternancia establecida de un Mundial en el Viejo Continente y el siguiente en América, provocó que naciones como Argentina, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guayana, México y Uruguay decidieran no asistir. Por lo que Cuba obtuvo su cupo.

Todo parecía estar en contra de los cubanos que, por si fuera poco, asistieron al evento con solo 16 jugadores de 20 permitidos.

Su primera presentación fue frente a 7.000 aficionados el 5 de junio en el estadio de Toulouse. El rival era Rumanía, una selección mucho más curtida y con experiencia en competiciones exigentes. Cuba era la cenicienta y así las aguas tomaron aparentemente su nivel al minuto 35 cuando la selección europea anotó el primer gol por intermedio de Silviu Bindea. No obstante, la Mayor de las Antillas reaccionó rápido y cinco minutos más tarde Héctor Socorro anotó el empate. Con esta paridad se fueron al descanso.

En el segundo tiempo llegaba la sorpresa en las postrimerías y en el minuto 87 Cuba anotaba su segundo gol, a la cuenta de Tomás Fernández, y ponía pies y medio en cuartos de final. Sin embargo, el rumano Iuliu Baratky puso el 2 a 2 en el reglamentario y hubo que ir al tiempo extra.

Al minuto 105 Rumanía anotó el tercero, esta vez a la cuenta personal de Stefan Dobay. El partido agonizaba, era el reloj ahora el principal enemigo, se escuchaban cánticos de celebración entre los seguidores rumanos pero, casi al sonar la campana, apareció Juan “Romperredes” Tuñas y volvió a empatar el marcador. Como en aquella época no existía la tanda de penales, fue preciso celebrar varios días después un partido de desempate. En ese encuentro Dobay adelantó a los rumanos, pero Cuba no se dio por vencida y en apenas cinco minutos de juego Héctor Socorro y Carlos Oliveira marcaron los dos goles de la victoria.

Sin embargo, hasta allí la gloria tocó a los antillanos quienes, cansados producto del esfuerzo, con menos jugadores de recambio y bajo un clima hostil, fueron apabullados por Suecia el 12 de junio por marcador de 8 a 0, una de las mayores goleadas en la historia mundialista.

La selección, dirigida por José Tapia, hizo más de lo que se esperaba e inscribió su hazaña en los libros de historia. Baste recalcar que hasta 1974 no participó otro país caribeño en una cita del orbe cuando Haití logró clasificarse a la Copa de Alemania. La tabla final del Mundial de 1938 quedó con Italia como campeón, seguidos de Hungría, Brasil y Suecia.

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