Kylian Mbappé no necesitaba otra marca de botas. Después de casi dos décadas vinculado a Nike, el delantero francés conocía perfectamente lo que significaba ser una de las grandes estrellas mundiales de una multinacional deportiva. Lo que encontró en On fue algo diferente: la posibilidad de convertirse en una pieza fundamental de una empresa que quiere construir desde cero su proyecto en el fútbol.
El movimiento anunciado esta semana puso fin a una relación entre Mbappé y Nike que comenzó cuando el francés era apenas un niño y se extendió durante unos 20 años. Ahora, el delantero del Real Madrid se convierte en la gran figura del desembarco de On en el fútbol, una apuesta que contempla el lanzamiento de sus primeras botas para este deporte en 2027.
Y hay una diferencia fundamental respecto a un patrocinio convencional: Mbappé también tendrá una participación accionarial en On.
Los detalles económicos del acuerdo no fueron revelados oficialmente. Reuters confirmó que el contrato combina componentes en efectivo y acciones, mientras que fuentes citadas posteriormente por medios especializados señalaron que Nike habría puesto sobre la mesa una remuneración base similar a la de On. La participación en la compañía habría sido el elemento diferencial de la propuesta suiza.
Es decir, On no quiso limitarse a pagarle a Mbappé para que utilizara sus botas. La compañía le ofreció la posibilidad de ganar con el crecimiento de la propia marca.
El modelo Federer que ahora llega al fútbol
La estrategia no es completamente nueva para On. En 2018, Roger Federer terminó su relación de 24 años con Nike y, un año después, se convirtió en accionista de On. El extenista también participó en el desarrollo de productos y terminó creando su propia línea, THE ROGER.
El resultado convirtió a Federer en una figura mucho más vinculada a la empresa que un simple embajador. Su participación accionarial creció junto con la expansión de On y ayudó a establecer un modelo que ahora la compañía pretende trasladar al fútbol.
Con Mbappé, la apuesta es todavía más ambiciosa.
On quiere que el francés participe en el desarrollo y las pruebas de sus productos, aporte su experiencia como futbolista y ayude a definir la identidad de una división que prácticamente parte desde cero. La compañía también nombró a Thierry Henry como director de fútbol y trabaja en el desarrollo de sus primeras botas, utilizando tecnologías como LightSpray.
La idea es que Mbappé no sea solamente la cara de On Football, sino uno de los rostros de la construcción de ese negocio.
De Federer a Mbappé: la fórmula de On
La comparación con Federer es importante porque explica qué está intentando hacer la compañía suiza.
En lugar de competir únicamente con los gigantes deportivos a través de grandes contratos publicitarios, On está intentando incorporar a sus principales atletas al desarrollo de la marca. Actualmente cuenta con alrededor de 300 acuerdos con deportistas, entre ellos Iga Swiatek, Ben Shelton y otros nombres destacados del atletismo y el tenis.
La llegada de Mbappé lleva esa estrategia a otro nivel.
El fútbol es un mercado mucho mayor y más competitivo que el nicho original de On. Nike y Adidas dominan históricamente la categoría, mientras Puma también tiene una presencia consolidada. Reuters señala que On pretende lanzar sus primeras botas en 2027 y utilizar a Mbappé como figura central de esa expansión.
Para una empresa conocida principalmente por sus zapatillas de running, conseguir al capitán de Francia y una de las mayores estrellas del fútbol mundial antes incluso de lanzar sus primeras botas supone una declaración de intenciones.
La bolsa reaccionó al fichaje de Mbappé
El impacto no se quedó en el terreno deportivo.
Tras anunciarse el acuerdo, las acciones de On Holding llegaron a subir alrededor de un 5 % en las operaciones previas a la apertura del mercado estadounidense, aunque posteriormente moderaron el movimiento. La compañía, sin embargo, todavía acumulaba una caída superior al 40 % en el año, en medio de las dificultades que atraviesa el sector de artículos deportivos.
El delantero francés Kylian Mbappé, número 10, reacciona tras la derrota en el partido por el tercer puesto del Mundial de Fútbol de 2026 entre Francia e Inglaterra, disputado en el Miami Stadium de Miami el 18 de julio de 2026.
ROBERTO SCHMIDT / AFP
Los analistas interpretaron el movimiento como una apuesta por encontrar nuevas vías de crecimiento. Citi, por ejemplo, señaló que la llegada de Mbappé podría ampliar el mercado potencial de On más allá del running, mientras que Evercore ISI describió la incursión en el fútbol como un desafío directo a Nike y Adidas.
On llega al fútbol en un momento en el que necesita encontrar nuevas áreas de expansión. La compañía ha conseguido crecer con fuerza en running y posteriormente ha entrado en disciplinas como el tenis, pero el fútbol representa una oportunidad de una escala completamente diferente.
Nike pierde a una de sus grandes figuras
Para Nike, la salida de Mbappé tiene una dimensión simbólica considerable.
El francés comenzó su relación con la compañía cuando tenía alrededor de nueve años y terminó convirtiéndose en uno de los principales rostros de Nike Football. Durante casi dos décadas protagonizó campañas, utilizó botas de la marca y construyó buena parte de su imagen internacional junto al gigante estadounidense.
La compañía estadounidense también ha sufrido recientemente otras pérdidas importantes en el mercado del fútbol. Lamine Yamal dejó Nike para convertirse en una de las figuras de Adidas, mientras que Nike mantiene contratos con otras grandes estrellas como Erling Haaland y Vinícius Júnior.
La salida de Mbappé, por tanto, no significa que Nike deje de ser un gigante del fútbol. Pero sí representa la pérdida de uno de sus nombres más reconocibles justo cuando una marca mucho más pequeña intenta entrar en su territorio.
El verdadero negocio para Mbappé
La diferencia está en lo que puede ocurrir si On consigue replicar en el fútbol una parte del éxito alcanzado en el running y el tenis.
Con un contrato tradicional, Mbappé habría recibido una cantidad fija a cambio de representar a Nike o a cualquier otra compañía. Con una participación accionarial, su relación con On queda vinculada al valor futuro de la empresa.
Es una fórmula que recuerda al camino seguido por Federer y, en una escala histórica mucho mayor, al modelo que convirtió la asociación de Michael Jordan con Nike en una auténtica marca dentro de la compañía.
La comparación con Jordan debe tomarse como referencia de modelo empresarial, no como una equivalencia económica: los términos del acuerdo de Mbappé con On no se han hecho públicos.
Lo que sí está claro es que On no fichó a Mbappé únicamente para vender botas. Lo fichó para entrar al fútbol con una estrella mundial, darle participación en el proyecto y convertirlo en parte de la construcción de una nueva marca.
Nike tenía a Mbappé desde niño. On quiere tenerlo como socio mientras construye con él su futuro en el fútbol.
Y esa diferencia puede ser la parte más importante de este fichaje.