Históricamente, los Juegos Olímpicos se convirtieron en un estruendoso evento que mueve a las masas de los diferentes países, creando momentos inigualables que quedarán plasmados por siempre en los corazones del mundo entero, justo como será al recordar a Michael Phelps.

Indiscutiblemente, el exnadador de 36 años, es considerado el mejor atleta olímpico en toda la historia al escalar al podio como un semidios, pero aún con todas las preseas más codiciadas alrededor de su cuello, Phelps le dio al mundo entero la mejor enseñanza de la vida: tu felicidad siempre será lo más importante.

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La primer brazada en el Olimpo

Sydney 2000 sería el escenario que viera por primera vez el gran atleta en el que Phelps estaba por convertirse, pues apenas a sus 15 años ya estaba compitiendo junto a las estrellas del Olimpo. A pesar de que no pudo deslumbrar en el podio, sí lo hizo dentro de la alberca al posicionarse en el quinto lugar de los 200 metros de mariposa y siendo el más joven en el equipo olímpico de natación de los Estados Unidos desde Ralph Flanagan en 1932.

Michael Phelps' First Olympic Final at Sydney 2000 | Olympic Debut

No obstante, eso solo quedó como una pequeña probada de lo que iba a suceder, y es que en un lapso de cuatro años, en Atenas 2004, trascendió al lugar que lo esperaba con los brazos abiertos con 6 oros y 2 bronces para que su nombre cruzara por la boca del mundo entero.

Las equivocaciones en plena juventud

Cuando todo parecía un camino lleno de éxitos a sus 19 años, Phelps cambió la ruta de su dirección y su juventud le terminaría pagando factura para cometer su primer error al ser arrestado mientras conducía bajo los efectos del alcohol y cumplir con 18 meses de libertad condicional.

Esto, se volvió un asterisco hacia el nombre que se estaba forjando como deportista y un ejemplo de persistencia para las nuevas generaciones; sin embargo, su honestidad ante el juez de hacerse responsable por sus actos, incrementó la admiración que se tenía en él, teniendo en cuenta la complicidad que atravesaba Phelps en su entorno familiar y social mientras brillaba en el máximo evento deportivo.

Comienza la leyenda y su temprano adiós

Muchos recordarán los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 como el dominio pleno de un deportista que estaba hambriento de dejar escrito con letras de oro su nombre a toda costa. Y así fue ya que Phelps arrasó no solo con una disciplina, sino con toda la justa veraniega al colgarse 8 preseas doradas en su andar: 200 libre, 100 y 200 mariposa, 200 y 400 combinados y los relevos 4×100 y 4×200 libre y 4×100 combinados; por lo que Phelps enmarcaría su legado como el máximo galardonado en una sola edición.

Michael Phelps - All EIGHT Gold Medal Races at Beijing 2008! | Athlete Highlights

La ambición del norteamericano no quedaría ahí, y Londres 2012 sería testigo de ello. Cuatro medallas oro y dos platas fueron el fruto de su compromiso consigo para conocer sus propios límites, los cuales vio a flote para terminar por desistir a su exitosa carrera a los 27 años ante el agobio que comenzaba a hundirlo emocionalmente tras haberse consagrado con 22 preseas olímpicas.

Una depresión que casi le quita la vida

Previo a su glorificación, Phelps atravesó por otro lamentable momento en el que fue captado en 2009 fumando una pipa de marihuana, lo que le trajo múltiples consecuencias a su carrera tanto a nivel deportivo como comercial, pero el episodio que lo derrumbó por completo, se presentaría cinco años después con un estado de depresión tras una suspensión de seis meses y la nula participación en los Mundiales de 2015 debido a un segundo arresto por exceso de velocidad bajo las influencias del alcohol.

Esto le abrió los ojos al mundo de que su máximo estandarte olímpico, también sufría emocionalmente como cualquier otro ser humano, y es que el ‘Tiburón de Baltimore’ encontraría la ayuda en su amigo Ray Lewis, exjugador de los Baltimore Ravens, al señalar en diferentes ocasiones que tocó fondo tras su retiro, orillándolo a contemplar el suicidio: “Estoy realmente agradecido que no me haya quitado la vida”.

El resurgir y el adiós definitivo

Phelps encontró la paz consigo mismo y su entorno para regresar una última vez a su escenario favorito. Río 2016 lo esperaría con ansias para rendirse ante el más grande deportista que haya surgido en el macro evento, y es que, en sus quintos juegos a sus 31 años, el estadounidense diría adiós como el único atleta en conquistar cinco oros y una plata en esa edición.

ALL Michael Phelps' Olympic Medal Races from Rio 2016 | Top Moments

Llegó en el momento correcto y como se merecía, disfrutando como nunca antes la competencia que le vio nacer y transformarlo en el más grande de todos los tiempos con 28 medallas en sus vitrinas, 23 de oro, 3 de plata y dos de bronce, para comenzar a desbordar su felicidad plena con su familia, el lugar que siempre lo refugió para demostrarle que más allá de sus reconocimientos, el mejor de todos será su humanidad.

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FUENTE: UNANIMO DEPORTES

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