LIMA.- La selección peruana de fútbol viajará el lunes a Nueva Zelanda con el ansia de coronar el sueño de volver a un Mundial después de 36 años, pero con el dolor de no tener a su máxima figura, Paolo Guerrero, suspendido por doping.

La mayoría de los 27 convocados por el argentino Ricardo Gareca irán en charter hasta Auckland, la mayor ciudad de Nueva Zelanda, donde estarán hasta que horas antes del partido se trasladen a Wellington, sede del cotejo que se jugará en la tarde del viernes (noche del jueves del Perú por diferencia horaria).

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Será un viaje de 14 horas que los jugadores afrontarán con la adrenalina que genera la posibilidad de llegar al Mundial de Rusia 2018. En el Perú, país fanáticamente futbolero, ese partido y el de la vuelta -el 15 en Lima- son definidos como los más importantes desde que el seleccionado jugó el Mundial de 1982 en España.

Con el charter, la Federación Peruana disminuirá al máximo los efectos físicos que podría causar el trayecto, que en vuelos comerciales hubiera tomado al menos 24 horas por las escalas.

El avión está acondicionado para atenuar el "jet-lag" (efectos de los viajes largos). "Hay que cuidar los músculos y que no se hinchen las piernas", dijo el médico del plantel, Julio Segura.

"La idea es que (los jugadores) duerman en el viaje para que lleguen descansados. A algunos se les podría dar medicamentos permitidos para que puedan dormir tranquilos", añadió.

Los jugadores se dicen seguros de que ni el largo vuelo ni la diferencia de 18 horas los afectarán. "Cuando jugaba en segunda división hacía viajes de 18 horas en bus", recordó el arquero titular, Pedro Gallese, quien como otros minimizó la situación.

No todos irán en ese jet. Quienes juegan en clubes europeos harán sus propios periplos, más cortos por la situación geográfica, y todos se reunirán en Auckland para empezar las prácticas el martes.

Pero habrá un gran ausente: Guerrero. El capitán y goleador de 33 años fue suspendido provisionalmente por un mes por la FIFA tras hallársele sustancias prohibidas en una prueba antidoping.

El caso llenó al Perú de un ambiente casi luctuoso. Guerrero no solo es considerado el mejor del equipo, sino que su personalidad se transmite a los compañeros. El "Depredador" es símbolo de los blanquirrojos.

Aún no se ha informado cuál es la sustancia que supuestamente ingirió el atacante, por lo que se ignora de cuánto podría ser la sanción definitiva. Él culpa, según allegados con los que ha conversado, a medicamentos antigripales formulados por galenos.

Tras el impacto, los peruanos, conmovedoramente solidarios con su ídolo, apenas empiezan a retomar la fe y a afirmar que su equipo tiene lo necesario para superar el repechaje.

Gareca convocó a Yordy Reyna, un punta de otras características: menudo, movedizo, escurridizo, sin la potencia de Guerrero ni la tendencia de éste a jugar en las barbas del arquero rival.

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Reyna y Raúl Díaz podría ser sustitutos como "falsos nueve", pero las apuestas están más por Jefferson Farfán, el inseparable amigo de Guerrero desde la infancia, que juega de extremo pero podría llevar su potencia al centro.

En las dos semanas siguientes, difícilmente habrá en el Perú un tema que no sea fútbol. El sueño de los peruanos de verse en un Mundial de nuevo está a 180 minutos de concretarse o evaporarse.

FUENTE: DPA

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