GLENDALE.- El campo del estadio State Farm transformó el Super Bowl en un tobogán.
GLENDALE.- El campo del estadio State Farm transformó el Super Bowl en un tobogán.
Con la superficie poniéndose peor al transcurrir la noche, los jugadores de ambos equipos sufrieron para mantener el equilibrio el domingo. Varios debieron cambiar sus zapatos durante un juego que culminó con los Chiefs de Kansas City viniendo de atrás para imponerse 38-35 ante los Eagles de Filadelfia.
“Fue como jugar en un parque acuático", comentó el tackle izquierdo de los Eagles, Jordan Mailata.
Y es que el State Farm es un estadio que tiene antecedentes de emparrillados resbalosos.
Los jugadores se quejaron de las condiciones del campo en el partido por el campeonato nacional universitario entre Oregon y Auburn en 2010. Lo mismo ocurrió en el playoff por el pase a la final del fútbol universitario entre Alabama y Clemson en 2015. El Fiesta Bowl ha tenido múltiples episodios de jugadores resbalándose.
Y la historia se repitió en el Super Bowl, pese a que la NFL dedicó casi dos años para preparar el campo.
Patrick Mahomes, el estelar quarterback de los Chiefs, se resbaló al intentar un recorte, aunque logró avanzar unas yardas más en la jugada. El receptor de Kansas City, Skyy Moore, también perdió el equilibrio en otra acción y el running back, Isiah Pacheco, patinó cuando celebró al anotar un touchdown.
En los Eagles, el quarterback Jalen Hurts y el tight end Dallas Goedert estuvieron dentro del gurpo de jugadores que cambiaron de zapatos para poder tener mejor tracción.
“Tuve que cambiar de zapartos poco antes del segundo tiempo", dijo Goedert. “Te podías dar cuenta de que el campo se había desgastado un poco durante el segundo tiempo. Fue algo que afectó a los dos equipos".
Al final, la fiesta del fútbol americano pudo desarrollarse sin mayores inconvenientes, en lo que fue un nuevo llenazo en el espectáculo deportivo más importante de los Estados Unidos.
FUENTE: Con información de AP
