Cuando compramos algo por Internet en China y a los dos días lo recibimos en la puerta de casa, pocos nos detenemos a pensar en cómo se ha producido el milagro. Detrás de ese hecho casi mágico hay una gran industria que, solo en los EEUU, emplea a más de 6 millones de personas, mueve 48 millones de toneladas de mercancías y genera 1.3 billones de dólares.

Interesados por conocer algo sobre el discreto, pero gigantesco fenómeno de la logística nos trasladamos a la sede de A Customs Brokerage, una empresa de considerable prestigio en la Florida. Allí entrevistamos a Gabriel y Fernando Rodríguez, presidente y vicepresidente de la compañía, quienes amablemente abrieron las puertas de la empresa y compartieron su historia con DIARIO LAS AMÉRICAS.

La empresa de cargo, con cerca de 40 años en el mercado y 60 trabajadores en plantilla, trasiega mercancías desde las cuatro esquinas del mundo, manteniéndose fiel a la idea de su creador: “además de los clientes, cada uno de nuestros trabajadores cuenta, ninguno de ellos es una mera cifra”.

Gabriel y Fernando, hijos orgullosos del fundador de la compañía, siguen denominando la empresa como negocio familiar. Nada importa el lugar predominante alcanzado con los años en esta gigantesca industria cada vez más presente en la sociedad globalizada.

¿Cómo empezó el negocio?

Gabriel Rodríguez: Nuestro padre, Juan José Rodríguez, llegó a EEUU procedente de Cuba con la operación Pedro Pan, tenía 14 años. Su primer trabajo fue en esta industria, en el aeropuerto de Miami. A pesar de hacer bien su trabajo y acumular cierto prestigio, un día decidió que si quería prosperar y echar palante a su familia, tenía que tener su propio negocio. Así se lanzó a crear esta empresa.

Los primeros seis meses trabajó solo, era agotador, atendía los clientes que le remitían desde el aeropuerto y el puerto. Él mismo les preparaba toda la documentación de aduana y los permisos. Su entrega y compromiso, poco a poco, le dieron un nombre y comenzó a posicionarse con bastante éxito en este mercado.

¿En qué consiste el negocio hoy día?

Gabriel Rodríguez: La empresa fundada por mi padre, originalmente era una compañía de corredores de aduana. En sus inicios, preparaba toda la documentación para importadores, no se dedicaba a la logística, tan solo documentaban los productos que entraban en Miami.

A través de los años, y por la solicitud de los propios clientes, fuimos ampliando la cartera de servicios que ofrecemos. Pasamos a ofrecer servicios de importación, servicios de exportación, creamos nuestra propia empresa de camiones y finalmente adquirimos almacenes para manejar toda la cadena de suministro de nuestros clientes. De ser necesario, llevamos la mercancía desde la puerta de la fábrica hasta la puerta del cliente final.

Fernando Rodríguez: Nuestra misión es entender a nuestros clientes, conocer su modelo de negocio, comprender los mercados que están trabajando, estudiar los productos que comercializan, para poder hallar las mejores soluciones a sus negocios. Hacemos recogidas de paquetes desde 1 kilo hasta contenedores refrigerados o contenedores estándar de 30.000 kilos.

¿Cuándo comenzó la empresa?

Gabriel: Comenzó en el año 1978. Estamos a punto de cumplir los 40 años en el mercado. En término de empleados, como te dije, mi padre comenzó solo; durante mucho tiempo, fueron dos o tres empleados, cuando yo comencé éramos unas 10 personas y en los últimos tiempos hemos llegado a unos 60 empleados.

¿Cuál es la dinámica del trabajo?

Fernando: Somos una empresa global y moderna. Nuestros clientes pueden importar o exportar hacia o desde cualquier parte de mundo. Los mercados que principalmente trabajamos en Europa son: Portugal, Italia, España, en Asia: China, Viet-Nam, Tailandia, Indonesia, India, Taiwán, y todo Centro y Sur América.

Gabriel: El 70 por ciento de nuestros servicios son marítimos y el 30 por ciento aéreos. Considero que nuestro punto más fuerte es la importación hacia los EEUU. Aunque trabajamos con diferentes compañías de todo tipo, estamos muy vinculados al mundo de la construcción. Importamos azulejos, materia prima para la construcción, gabinetes de cocina, granitos, mármoles. Pero también tenemos negocios con clientes, como Lucky Explorer una compañía que importa bicicletas a la NBA y varias universidades de país, también distribuimos cosméticos de otros clientes. Somos muy versátiles.

¿Qué instalaciones tienen para recibir esos materiales?

Fernando: Tenemos un almacén de 50.000 pies cuadrados, aquí en el área del Doral donde depositamos las mercancías de nuestros clientes para hacer su distribución. La mayoría de nuestras empresas clientes envían sus mercancías a través del puerto de Miami o de Everglades y nos encargan el transloading (transbordo). Nosotros la descargamos y, desde allí mismo, las enviamos a sus destinos.

¿Están integrados al e commerce?

Fernando: Hay miles de empresas en todo EEUU que reciben órdenes de los clientes que compran online y distribuyen esa mercancía a través UPS, FDEX, nosotros agregamos un punto más a esa cadena. Tenemos clientes a quienes les manejamos sus pedidos desde sus fábricas hasta el último destinatario. La ventaja es que el cliente no tiene que tener infraestructura propia para manejar sus productos, solo se tiene que enfocar en la venta online. Nosotros nos encargamos de retirar la mercancía en origen, transportarla en barco o avión hacia los EEUU, importarlo a través de la aduana, almacenarlas, mantener el inventario, y servir los pedidos.

¿De cara a la competencia cuál es su especialidad, por qué un cliente debería preferirles?

Gabriel: Lo importante de negociar con nosotros es que mantenemos intacto el espíritu de honestidad inculcado por nuestro padre. Proveemos un insuperable servicio al cliente, el trabajo solo lo hacemos de una forma: bien hecho y nuestro gran objetivo es aseguramos que el cliente alcance su máxima satisfacción. Para ello además te tener un excelente equipo de profesionales, hemos incorporado las mejores herramientas tecnológicas existentes en el mercado.

Desde el punto de vista interno, nuestro padre creó esta compañía precisamente porque tenía una familia que sacar adelante. Con el paso del tiempo, se le unieron más personas, entonces la responsabilidad era producir lo suficiente para satisfacer también a las familias de quienes trabajaban con él. Ese espíritu de familia, de honestidad y de calidez humana, es lo que nos diferencia. Perseguir a toda costa la satisfacción de nuestros clientes y nuestros trabajadores, esa es la clave del éxito.

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