domingo 11  de  febrero 2024
Polémica

Biden busca a Vietnam e India como alternativas frente a China

El gobierno de Joe Biden sigue buscando alternativas de comercio y producción en el exterior sin potenciar el desarrollo dentro de Estados Unidos. Ahora el blanco es Vietnam
Por Leonardo Morales

MIAMI- Vietnam se presenta ahora como una alternativa para la Casa Blanca frente a la escalada de China por la hegemonía mundial, que el entonces presidente Donald Trump enfrentó con severidad durante su mandato.

El país vietnamita sufre una notable escasez de mano de obra altamente calificada y sus infraestructuras sobrecargadas limitan su potencial de comercio internaciona; sin embargo, los asesores de Biden, casi los mismos que ejercieron durante el mandato de Barack Husseim Obama, se enfocan en la nación otrora enemiga de EEUU.

Despunta también en el espectro geopolítico, frente al bloque antiamericano y antioccidental BRICS, el grupo Quad: una alianza estratégica entre Australia, India, Japón y Estados Unidos.

Trump dio igual prioridad a esta alianza y entre el 2017 y 2019 el grupo se reunió en cinco ocasiones, pero la gran diferencia es que el expresidente utilizó este bloque con el propósito de debilitar la influencia y la economía de China en aras de fortalecer la de Norteamérica. De ahí uno de sus grandes éxitos, la independencia energética lograda en el 2019 cuando EEUU se convirtió en el mayor productor de petróleo del mundo por encima de Arabia Saudita y Rusia.

La administración de Joe Biden insiste en buscar alternativas de comercio y producción en el exterior sin potenciar el propio desarrollo de Estados Unidos. Ahora es Vietnam el enfoque.

El gobierno actual ha hecho hincapié también en India como una fuerte opción frente a China, mientras que la economía estadounidense aparece como "sólida" únicamente en las instituciones gubernamentales y en los grandes medios de prensa de izquierda alineados a la Casa Blanca.

Washington informó este viernes que acordó con India resolver su última disputa pendiente en la Organización Mundial del Comercio (OMC), mientras los presidentes de ambos países se reunieron antes de la cumbre del G20.

El acuerdo, referente a la importación en India de productos agrícolas estadounidenses, se produjo mientras el primer ministro indio, Narendra Modi, recibía en Nueva Delhi a Joe Biden.

"El acuerdo resuelve una disputa de larga data y abre un nuevo capítulo de cooperación bilateral que profundiza la relación comercial entre Estados Unidos y la India", dijo la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).

El conflicto involucraba a las aves de corral y, en particular, a las restricciones de India a la importación de ciertos productos agrícolas estadounidenses por preocupaciones sobre la gripe aviar.

Como parte del acuerdo, India acordó reducir los aranceles sobre algunos productos como el pavo y el pato congelados, así como los arándanos azules y rojos frescos.

Los recortes arancelarios impulsarán las oportunidades económicas para los productores estadounidenses en un "mercado crítico", dijo el USTR en un comunicado.

En junio, ambos países acordaron concluir seis disputas en la OMC, con la India consintiendo reducir los aranceles sobre productos como los garbanzos y lentejas.

La regresión que sufren los estadounidenses

Mientras que el presidente Donald Trump dejó el índice de inflación del país en 1,4% en 2020, a pesar del fuerte impacto de la pandemia de COVID-19, Biden se encargó de llevarla a 9,1% en el 2022 y los consumidores estadounidenses continúan pagando precios duplicados e incluso triplicados desde el 2021, a consecuencia de las fallidas políticas económicas de la Casa Blanca sobre cambio climático, gastos extremos, financiación de la guerra en Ucrania y ataque a las petroleras norteamericanas.

El vertiginoso ascenso de los precios de casi todos los productos y bienes de consumo, de los servicios, seguros y otros costos de vida han generado un caos en la economía en apenas dos años y medio del poder demócrata: la inflación récord y tenaz por casi tres años, una recesión hipotecaria con 13 meses de compraventa en desplome, una subida histórica de las tasas de interés, una contracción de la actividad manufacturera durante 10 meses, un déficit comercial récord en 2021 y 2022 de casi un billón (trillion) de dólares, la cifra de puestos vacantes de trabajo llegó a los 11,9 millones junto a una crisis de mano de obra, además de la deuda pública que se aproxima a los 22 billones de dólares, una crisis en la frontera sur que ha duplicado el gasto en Washington y de gobiernos estatales limítrofes con México y una guerra financiada al 90% (más de 150.000 millones de dólares) en Ucrania a costa de los contribuyentes, ya de por sí atribulados por todas las crisis internas en el país bajo el poder de la izquierda y la extrema izquierda.

A modo de resumen, las fatídicas consecuencias las ha tenido que asumir la gran mayoría de los estadounidenses con un nivel de vida severamente mermado y un poder adquisitivo muy por debajo de los valores tradicionales en EEUU durante décadas.

Estos indicadores negativos no se arreglan sumando problemas de otras naciones a la economía estadounidense

Biden viaja el domingo a Hanoi para una visita rápida, en un contexto de mayor cooperación económica.

Vietnam se convirtió en un destino popular entre algunas de las empresas más importantes del mundo, como Samsung o Foxconn, que buscan diversificar sus cadenas de producción frente a las tensiones entre Pekín y Washington.

En una zona industrial de la ciudad portuaria de Haiphong (norte), Ko Tae yeon subraya el límite del crecimiento vietnamita, esperado en 6,3% en 2023 según el Banco Mundial.

"Preveo escasez de mano de obra muy calificada", explica el director general de Heesung Electronics Vietnam, que produce componentes de paneles para el surcoreano LG.

"Los inversores extranjeros recurren a las industrias de alta tecnología, pero el número de escuelas que forman ingenieros es muy bajo", lamenta.

El gobierno vietnamienta espera que la visita de Biden refuerce los vínculos económicos y tecnológicos entre ambos países. Cuenta con que EEUU considere a Vietnam como un socio clave para reducir su dependencia de China para los productos de fabricación y los componentes esenciales.

"Si Vietnam quiere seguir atrayendo inversiones para crear oportunidades de riqueza y crecimiento, el país debe subir de nivel", advierte Adam Sitkoff, responsable de la cámara estadounidense de comercio en Hanoi.

Según el ministerio de Trabajo de Vietnam, sólo 11% de la mano de obra nacional está calificada.

Solo en Ho Chi Minh, capital económica del sur del país, faltan 165.000 trabajadores cualificados para la segunda mitad del año, según las autoridades de la ciudad.

Y la pregunta es bien simple. ¿Por qué buscar afuera de Estados Unidos y en un país en vías de desarrollo lo que sobra dentro de Norteamérica mediante mano de obra altamente calificada y recursos suficientes?

La política exterior de la actual administración va de la mano con el caos interno creado por la izquierda y la extrema izquierda en la agenda de Biden-Obama, unido al descomunal gasto de regalías a gobiernos e instituciones internacionales sin detallar la carga de la guerra en Ucerania impuesta a los contribuyentes estadounidenses.

Vietnam, un país con una infraestructura obsoleta e insuficiente

Además de mano de obra insuficente, las infraestructuras vietnamitas son inadecuadas para el desarrollo del país de 100 millones de habitantes, entre carreteras abarrotadas y cortes de energía en el punto álgido de la demanda durante la temporada de sequía.

Los costos de transporte en la región son más altos en Vietnam, donde hay relativamente pocas autopistas, según un informe en aagosto del Banco Mundial.

El país también sufrió cortes de electricidad en mayo y junio, cuando la demanda se disparó debido a la ola de calor. Estos apagones costaron al país cerca de 1.400 millones de dólares, según la institución.

Las empresas del norte de Vietnam informan pérdidas de hasta 10% de sus ingresos.

"Era predecible. Vietnam no tiene los medios para sostener este crecimiento", subraya Sitkoff.

Vietnam atrajo alrededor de 18.000 millones de dólares en inversiones extranjeras durante los primeros ocho meses de 2023, 8% más que en el mismo período del año pasado, según la Agencia de Inversiones Extranjeras con sede en Hanói.

Samsung Electronics, el mayor inversor extranjero del país, abrió el año pasado un centro de investigación y desarrollo de 220 millones de dólares, su sede más grande en el sudeste asiático.

Pero, ¿cómo aprovechar estas oportunidades?", se pregunta Nguyen Anh Tuan, director general adjunto de la agencia para las inversiones extranjeras.

El país se concentra en la formación de una mano de obra más cualificada en las nuevas tecnologías, los semiconductores y la energía, facilitando los procedimientos de admisión, al tiempo que sigue siendo competitivo en la región, asegura.

"Ya no buscamos mano de obra barata", indica el responsable, y los jóvenes vietnamitas aspiran a mejores remuneraciones en un país donde el salario medio es de unos 300 dólares al mes.

La cuestión de los costos es central. Por el momento, "Vietnam sigue siendo competitivo", asegura Matt Kantrud, director general de Northstar Precision, subcontratista automovilístico que construye allí una segunda fábrica (a 40 millones de dólares), único país donde la empresa está implantada además de China.

América Latina en la última década ha desarrollado sus fuentes de superación para jóvenes, convirtiéndose en un importante surtidor de mano de obra cualificada, que al parecer los asesores de Biden y Obama obvian y se empeñan en Asia, con una cultura muy diferente a la occidental, el gran obstáculo de la lejanía y con otras restricciones e inestabilidad que aumentan por año.

La pandemia de COVID-19 confirmó que Estados Unidos no sólo necesita reducir al máximo y de forma gradual la dependencia de China, sino la de otros países también.

El objetivo central, como bien lo tenía definido el presidente Trump, es traer de regreso el potencial productivo estadonidense a Nortemérica y que la nación más poderosa del planeta fabrique más de 70% de sus necesidades reales, al mismo tiempo que impulsa las exportaciones de productos nacionales. Todo lo anterior significa salir de la economía netamente de consumo y desarrollar la industrialización como era en décadas anteriores.

Y si bien es cierto que algunos recursos y materias primas se necesitan del exterior, el margen no debe ser alto en busca del desarrollo acelerado que necesita la economía estadounidense en estos momentos para dejar atrás la dependencia global y contar con una plataforma interrelacionada mundialmente, pero con un nivel de independencia que le permita sortear con pocas dificultades cualquier debacle desde el exterior.

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FUENTE: Con información de AFP

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