Aunque de primera oída los nombres de Álvaro Sabido y Maxeme Tuchman no parecen tener una relación semántica, en cambio, las dos personas que se identifican de ese modo comparten algo muy valioso en común: su proyecto de trabajo y una visión de futuro muy similar.

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Ellos son los fundadores de Caribu, una aplicación que permite comunicar a todos miembros de la familia, incluidos los abuelos, desde cualquier parte del mundo utilizando un sistema donde se complementan la lectura, el aprendizaje y la diversión.

Ambos, Maxeme y Álvaro, quienes fungen como CEO y CTO, respectivamente, tuvieron la amabilidad de conversar con DIARIO LAS AMERICAS para detallarnos en que consiste su trabajo, cuáles fueron las bases de su creación y hacia donde enfocan las máximas aspiraciones de su pequeña empresa.

Familia, comunicación y educación

Justo, fueron muchas de sus vivencias personales (donde viajes, separación, traslado, familia, etc., dejaron una huella imperecedera), lo que, de algún modo, incidió en la vida de Álvaro, tanto como en la de Maxeme, para estimular en ellos el interés por esa necesidad humana de estar conectados con sus seres queridos, si no ya física, al menos emocionalmente.

Cuenta Álvaro que mientras observaba la imagen de un soldado que intentaba leerle un libro a su hija al tiempo que sostenía una computadora portátil en sus manos, le inspiró, en su condición de ingeniero, desarrollar una experiencia mucho más funcional y práctica.

“Se me ocurrió poder crear una herramienta de comunicación, pero que estuviera diseñada para niños y adultos -revela-. La idea era mezclar contenido dentro de la video-llamada”, y agrega que, si bien resulta hermosa la experiencia de hablar con la familia, también es complejo dialogar con niños de tres años.

Aunque, en principio, su inquietud se sostenía en un interés técnico, había también un componente subjetivo que comprendía factores educativos y de aprendizaje que, necesariamente, debían ser combinados para obtener un resultado óptimo. Es en esa circunstancia donde la presencia de Maxeme adquiere un papel relevante.

“Para mí la educación es súper importante”, alega Tuchman, y enfatiza en su significado desde una visión muy personal, toda vez que se trata del legado de sus propios padres, una familia judeo-cubana con una larga tradición de peregrinaje; primero desde Europa, debido al Holocausto, y después desde Cuba, por causa de la llegada del comunismo a la Isla. Ellos le enseñaron, relata Maxeme, que no importa a donde fuere, “lo único que puedes llevar contigo es tu educación”.

Una app divertida, pero didáctica

Según Álvaro, la aplicación se encuentra disponible en ocho idiomas diferentes: “Hay libros bilingües, y tenemos tres diferentes grupos de edades, dependiendo en qué nivel se encuentre el niño”. También explica que, además de leer cuentos, se pueden realizar múltiples actividades como dibujar, aprender los números, conocer los colores, etc.

De acuerdo con Maxeme, se valoró mucho la idea de poder ayudar a niños pequeños, y tener la oportunidad de ofrecerles una herramienta que, no solo les permitiera un mayor acceso a los libros, sino además vivir la experiencia de compartir la lectura con los abuelos y los padres.

En tal sentido, Tuchman puntualiza que “en los primeros años, de cero a tres, los niños necesitan oír palabras únicas para que puedan desarrollar el vocabulario y para entender cuándo van a leer”.

A lo anterior Álvaro agrega que “estamos enmascarando un poquito las deficiencias educativas dentro de una comunicación que puede ser interactiva y muy divertida para ellos”, mientras que Maxeme indica que con Caribu los padres “tienen cientos de libros disponibles en su teléfono, una videoteca con enorme cantidad de imágenes para niños y, por supuesto, contenido de muy buena calidad”.

Retos inmediatos y futuros

Para Álvaro el principal desafío tecnológico que se ha plateado Caribu es cómo, a pesar de la distancia, “podemos hacer que dos personas se sientan que están juntas”, y acota que para que esa sensación se produzca “lo que uno está tocando en un lado, tiene que verse exactamente igual en el otro”.

“El próximo paso ocurre cada dos semanas” testifica jocosamente Sabido, en referencia a las constantes actualizaciones, al tiempo que Maxeme expresa que cada día se siente confiada en la llegada de ese momento en que Caribu logre su expansión global: “Cuando ves un niño usar Caribu, lo ves leer un libro con sus abuelos, y ves que se están divirtiendo; cuando están teniendo ese momento mágico, en tiempo real, es algo increíble”, concluye.

DLA Clasificados

 

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