En el transcurso de mi carrera como agente de bienes raíces he visto y vivido muchas experiencias, unas buenas y otras increíblemente decepcionantes. Entre las buenas puedo citar aquellas que me permitieron ayudar a familias a comprar la vivienda anhelada, así como también aquellas en las que he participado identificando, comprando y organizando portafolios de propiedades de ingreso para inversionistas; pero a la misma vez he sido testigo de amargas decepciones, experimentadas por los compradores, al ver escapar la casa de sus sueños de entre sus manos.

Las razones para comprar una propiedad, con el fin de que la misma sea el hogar para la familia, son innumerables y variadas, pero todas responden a dos objetivos primordiales: familiar y económico. Quizá de ahí dependa la frustración que causa en algunos la imposibilidad temporal de lograr una compra. Los motivos para que esto suceda son varios y van desde la falta de ingresos para repagar la hipoteca que se solicita para esos fines, hasta la estabilidad laboral o crediticia del comprador. Y aunque estos inconvenientes momentáneos suelen tener una solución a corto plazo, suelen dejar sentimientos de incapacidad temporal en quienes lo sufren.

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Ahora bien, entre las peores conductas que recuerdo y puedo registrar en mis memorias está la de familiares que, sin contraer futuras responsabilidades financieras en el repago de la hipoteca, pretenden tener la voz prima en las decisiones a tomar. He sido testigo de hijos, mayormente mujeres, que llegan a practicar el chantaje, ante posibles decisiones de sus padres, amenazando a estos con el abandono inmediato del hogar si llega a realizarse la compra de la vivienda en que ellos no desean vivir. Lo curioso de estos chicos es que los mismos no cuentan con medios económicos para hacerlo, pues en la mayoría de los casos, aún son estudiantes y no tienen habilidades ni experiencia para ganarse el sustento por ellos mismos.

La manipulación suele ser una de las armas preferidas de los jóvenes de hoy para lograr lo que desean, y los padres suelen ceder a sus avances ya que piensan que a los hijos se les debe ofrecer todo aquello que ellos no tuvieron. A mi juicio, ese es un punto de vista erróneo que solo conducirá a formar personas exigentes, insatisfechas y frustradas cuando tengan que enfrentar la realidad de coexistir con el resto de la humanidad.

Es mi criterio que a toda persona se le debe enseñar, desde la más temprana edad, a respetar las decisiones, conceptos y espacio de quienes le rodean, pues de lo contrario su formación, como seres humanos, los llevará a considerarse el ombligo del mundo y/o seres elegidos a los que todos deben honrar, servir y complacer, lo cual los conducirá, inevitablemente, a la infelicidad. En otras palabras: que todo aquel que se vea impulsado a cumplir las mismas necesidades fisiológicas que sus congéneres y tenga sus mismas capacidades para actuar y decidir, será igual que estos, sin discusión alguna.

Es recomendable escuchar la opinión de todos los que van a convivir bajo un mismo techo, al momento de tomar la decisión de compra de una vivienda; pero la última palabra, al respecto, debe ser tomada, solamente, por los aquellos que van a estar comprometidos en el repago de la hipoteca.

  • A. “Tony” Ruano es agente inmobiliario y autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración.” tony@ruanobrokers.com

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