MIAMI- El 2020 comenzó con excelentes augurios para la economía estadounidense con la firma a mediados de enero de un acuerdo comercial sin precedentes con China, que ponía fin a una guerra de casi dos años por los aranceles.

Uno de los compromisos de China en el acuerdo fue la compra 200.000 millones adicionales de dólares de bienes estadounidenses en los próximos dos años, entre los que se incluyeron productos agrícolas hasta industriales, así como energía y servicios financieros.

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Pekín además reduciría algunos aranceles que imponía en el ingreso de productos estadounidenses a su territorio, además de su compromiso de fortalecer las protecciones de propiedad intelectual ante acusaciones de EEUU de desatender las normas internacionales en patentes para falsificar o piratear productos por cientos de miles de millones de dólares.

EEUU antes del COVID-19

Con un desempleo por debajo del 4% y el déficit fiscal en detrimento gracias al incremento sustancial de las importaciones, el presidente Donald Trump se encaminaba a terminar su ciclo de oro para la economía del país en aras de su reelección a la Casa Blanca.

En los primeros tres años las políticas económicas de Trump crearon más de 6 millones de puestos de trabajo para los estadounidenses.

En el mismo período de esta administración los ingresos de la familia estadounidense promedio aumentaron en $6.000 dólares, lo que equivale a más de cinco veces las ganancias registradas durante todo el mandato de Barack Obama. Lo anterior se traduce en que el dinero que llegó a los hogares estadounidenses aumentó un 9.7% y entre los más beneficiados estuvieron los hispanos y los afroamericanos.

Con sobrados resultados positivos en el área económica, los pronósticos para la economía del 2020 eran excelentes hasta que llegó el virus surgido en Wuhan, China, y nombrado COVID-19 o SARS COVID-2, que ya se había extendido a varios países de Europa y Asia. El mundo sufriría a partir de enero la peor pandemia de los últimos 100 años.

Iniciaba la parálisis mundial del turismo y Washington prohibía los vuelos procedentes de diversos países en las regiones más afectadas por la pandemia.

En marzo, EEUU enfrentaba la peor pandemia de toda su historia y por consiguiente la peor crisis económica. Por primera vez se paralizaba durante semanas la mayor potencia del mundo. Cierre de fábricas, negocios no imprescindibles, escuelas y confinamientos en casi todos los estados del país, mientras el virus se alimentaba de miles de vidas humanas.

La densa nube negra sobre Europa ahora se posaba en los rascacielos de Nueva York, los viñedos de San Francisco o las costas del sur de Florida, adonde llegaban las noticias de cruceros con decenas de contagios a bordo y las cifras de contagios y fallecidos impulsaban la sorpresiva tragedia.

La llegada de la pandemia

EEUU pasó en marzo de una economía boyante a la incertidumbre más tenebrosa en la era moderna y muchas dudas sobre el virus y la responsabilidad del régimen comunista de China.

Las aerolíneas comenzaron a perder miles de millones de dólares diarios. Ante la inminencia de despidos masivos, fueron las primeras en pedir ayuda del gobierno federal y en un primer paquete de 250.000 millones de dólares aprobados por el Congreso, las principales compañías aéreas del país recibieron 50.000 millones de dólares de rescate con el acuerdo de evitar despidos masivos hasta octubre, cuando supuestamente los expertos de salud pensaban que el virus cediera y comenzara la recuperación.

Tras meses de negociaciones en el Congreso para un nuevo plan de estímulo económico, las compañías aéreas ejecutaron planes de retiro anticipado y pusieron en “desempleo técnico” a más de 30.000 empleados, que de manera progresiva han sido recontratados, luego de la firma del nuevo acuerdo por 900.000 millones.

La renovada aprobación de vuelo del Boeing 737 Max sacó antes del fin de año al fabricante Boeing y firmas aéreas de otro escollo paralelo al coronavirus. El primer vuelo de un avión de este tipo en EEUU desde el 2019 se realizó desde Miami a Nueva York el 29 de diciembre.

La gravedad de la crisis sanitaria obligó a la Casa Blanca a solicitar el más grande plan de ayuda económica hasta entonces: 2,2 billones de dólares destinados a las pruebas del coronavirus, respaldo a los estados más afectados para garantizar la asistencia médica, investigaciones acerca de tratamientos y una vacuna contra el COVID-19; ayuda vital a las pequeñas y medianas empresas con cláusulas de no devolución si se empleaba en salarios y pérdidas directas por la pandemia; un cheque de 1.200 dólares para cada contribuyente más 500 por cada hijo mejor de 17 años.

La nación que más ayuda ha entregado

El presidente Donald Trump firmó días antes de concluir el 2020 un nuevo y controversial paquete de estímulo económico de 900.000 millones de dólares con pagos directos a los contribuyentes y apoyo financiero a otros sectores de la economía.

A pesar de las pésimas noticias, la sólida infraestructura de la economía de EEUU, los últimos tres años de avance y no de desgaste, el desarrollo de las multinacionales de tecnología y sus inversiones, las construcciones (unos de los pocos sectores que se mantuvo en pie); la confianza de los consumidores e inversionistas y la ayuda federal más cinco inyecciones de liquidez al sistema por parte de la Reserva Federal y el Tesoro, junto a otras medidas financieras como la tasa de interés al mínimo, evitaron un desplome en los primeros meses de la pandemia que hubiese sido fatal para EEUU y el resto del mundo.

Casi el 40% de los negocios que cerraron sus puertas en la nación, no volvieron a abrir. No fue hasta junio que muchos estados comenzaron a relajar las restricciones y permitir una reapertura progresiva y lenta. Recordemos que en el pico de la crisis sanitaria, el desempleo llegó al 14,7% como promedio nacional, pero en zonas de los estados más impactados como Florida sobrepasó el 20%.

Otro factor que ayudó a sostener la economía norteamericana fue que al estar confinados y ante el temor de contagiarse, millones de personas aumentaron sus gastos en productos higiénicos y de protección, alimentos, vitaminas y medicamentos que por indicaciones de expertos ayudaban a contrarrestar la enfermedad.

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Pasajeros caminan por uno de los pasillos del Aeropuerto Internacional de Miami.

Pasajeros caminan por uno de los pasillos del Aeropuerto Internacional de Miami.

La época de oro de los gigantes de la tecnología

Cuando el precio del barril de petróleo llegó a caer en negativo, algo que no ocurría desde 1983, y luego se mantenía por debajo de 20 dólares debido a la falta de consumo a nivel global, negocios desaparecían y otros sumaban pérdidas astronómicas, Amazon y grandes distribuidores como Fedex, UPS y USPS veían crecer como nunca antes sus arcas financieras. Y a esta ola de ganancias se sumaban los gigantes tecnológicos Google, Facebook, Microsoft, Apple y Twitter, entre otros.

Amazon triplicó sus ganancias durante la pandemia. Para acercarnos en cifras a esta aseveración, basta saber que el dueño de Amazon, Jeff Bezos, tuvo ganancias netas por alrededor de 67.400 millones de dólares entre enero y la mitad de julio del 2020, según reseñó el portal GC.

A diferencia de la industria automotriz, las cadenas hoteleras, las aerolíneas y millones de pequeñas y medianas empresas, Apple, Microsoft, Amazon, Google y Facebook, registraron un crecimiento de ingresos de dos dígitos durante los nueve meses del 2020 en plena pandemia.

En un informe de StockApps.com, la capitalización de mercado combinada de las cinco grandes empresas aumentó en un 46% hasta los 7,1 billones.

En el caso de Amazon, sus ingresos en los nueve meses del 2020 alcanzaron los 260.500 millones de dólares, una cifra récord.

Adiós al inolvidable 2020

Una segunda ola de contagios en agosto en más de 20 estados puso un freno a la sorprendente recuperación que experimentaba ya la economía de EEUU, sin embargo los niveles principales de medición se mantuvieron estables.

Wall Street, por su parte, ha batido este año todos los récords en decenas de ocasiones en el Dow Jones, el Nasdaq (tecnológico) y el índice SP&500 (empresas). Por primera vez, la Bolsa de Nueva York saltó la barrera de los 30.000 puntos a finales de noviembre, luego de alentadoras noticias sobre vacunas y tratamientos contra el nuevo coronavirus.

Ahora EEUU se enfrenta a otra tercera ola de contagios (según cifras oficiales), pero ya se vacunan las primeras 20 millones de personas con las creaciones de Pfizer y Moderna (ambas con más del 94% de efectividad) lo que ha sembrado esperanzas, a pesar del descubrimiento de nuevas cepas en Gran Bretaña y Sudáfrica. Ambas instituciones médicas dijeron que sus antídotos combaten también esas mutaciones del virus.

Con el desempleo por debajo del 7%, un nivel inesperado por analistas antes de concluir el 2020, los vuelos aéreos por encima del 60% de sus operaciones y los más importantes sectores en recuperación, EEUU se levanta de su peor tragedia y demuestra una vez más por qué es la primera potencia económica del mundo.

lmorales@diariolasamericas.com

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