Por: Paola Luspa

En diciembre de 2017 se conmemora el décimo aniversario de cuando Estados Unidos entró en la Gran Recesión, una de las crisis financieras más grandes que ha tenido el país. Ese capítulo en la historia de USA trajo caos, dolor, grandes pérdidas económicas y una sorprendente y rápida recuperación de la economía y especialmente del mercado inmobiliario del Sur de la Florida

Miami llegó a ser una de las ciudades más afectadas por la recesión. Pero en el transcurso de 10 años, la urbe se levantó y se convirtió en un destino internacional para la banca, la cultura y el turismo, ratificándose como la Capital de Latinoamérica.

El sur de la Florida, llegó a ser la zona cero de las ejecuciones hipotecarias que devastó a los propietarios, promotores inmobiliarios, desarrolladores y prestamistas, pero se recuperó rápidamente de las pérdidas dejadas por esta recesión, en gran parte, gracias a los dineros de los latinoamericanos.

Inversores extranjeros trajeron su capital a Miami para comprar propiedades, financiar proyectos inmobiliarios y construir edificios de hoteles, oficinas y bienes comerciales.

Para muchos en el sur de la Florida, el capital del latino, les ayudó a reconstruir carreras profesionales y vidas destruidas por la recesión. Este es el caso del desarrollador Rodrigo Azpurua, CEO de Riviera Point Development Group. Al llegar de Venezuela, él se había ubicado como desarrollador inmobiliario y había construido una vida exitosa. Pero cuando llegó la recesión, Azpurua perdió todo y apenas salvó su hogar de la ejecución hipotecaria. Como constructor, le era imposible conseguir préstamos para construir, pues el país estaba paralizado. Fue así, que comenzó a identificar inversores de Venezuela que querían invertir $500.000 en proyectos en EEUU para conseguir una Green Card a través del programa de visas EB-5.

Hoy en día, Azpurua es uno de los contructores más exitosos de los Estados Unidos, sus proyectos incorpora capitales de la visa EB-5 para levantar elegantes edificios de oficinas y hoteles en Miami, Orlando y otras partes de la Florida.

“Los últimos 10 años han sido extremadamente formativos a nivel personal y profesional,” dijo Azpurua, cuya mano derecha en la empresa es su esposa Dania Azpurua. “Nosotros tocamos fondo con la recesión, y gracias a ello, pudimos reconstruir nuestras vidas y conquistar metas aún más altas de las que habíamos alcanzado antes del hecatombe económico que se desenlazó a finales del 2007.”

Desde la Gran Recesión de 2007, Azpurua ha construido tres edificios de oficinas y está construyendo dos hoteles en Miami y Orlando. Su empresa ha ayudado a más de 120 familias a obtener la Green Card a través del programa de la visa de inversionistas y ha inyectado más de $53 millones en fondos de la visa EB-5 en las comunidades del Sur de la Florida.

Para Azpurua, esta gran crisis, sirvió para tomar nuevas formas y modelos de negocio de inversión, como la inversión a través de las Visas EB-5."Durante la recesión, los valores de propiedad bajaron a niveles récords. Eso abrió las puertas para que el capital de Latinoamérica se enfocara por primera vez en la compra de propiedades comerciales.

Hasta ese momento el capital latino, se había enfocado en comprar condominios y casas", comenta Alex Zylberglait, Director de Inversiones de Propiedades Comerciales con Marcus & Millichap en Miami.

“Ver lo que ha crecido Miami en los últimos 10 años es difícil de creer,” dice Zylberglait. “Todos pensamos que iba a llevar una década poder salir de ese pozo. Sin embargo, la inyección de capital extranjero nos impulsó hacia un nivel más alto de donde nos hallábamos antes de la recesión.

Hoy en día, la subida de los valores de la propiedad, la expansión de proyectos residenciales y comerciales, la evolución de ciudades como Miami, Miami Beach, Doral, Weston, y otras, se debe, definitivamente, a la inversión extranjera, especialmente de los latinos.

El volumen de transacciones de propiedades comerciales como oficinas, centros comerciales, hoteles y supermercados que involucraron a compradores y vendedores extranjeros ha aumentado de $468.1 millones en el año 2014 a $1.88 billones en el año 2016. De enero a octubre de 2017, ese volumen ha sido de, por lo menos, $1 billón, según Real Capital Analytics, una agencia de investigación.

Otro fenómeno que ha ocurrido en Miami en los últimos 10 años fue su transformación como una ciudad ‘destino’ para compañías de Star-up de América Latina, dice el abogado corporativo Julián Montero, con Saul Ewing Arnstein & Lehr en Miami. En los últimos años, Montero ha ayudado a muchas de esas compañías a establecer su casa matriz en el sur de la Florida.

“A muchos de los star-ups de América Latina les conviene estar basados en Miami porque les facilita poder crecer y obtener una mayor predominancia de su mercado específico,” opina Montero. “Aún, cuando los inversores son de sus propios países, si el starup está establecido en Miami, esto les inspira una mayor confianza cuando llega la hora de invertir millones. Nosotros nunca antes habíamos visto este sector adoptar a Miami como su hogar.”

Para finalizar los tres, Azpurua, Zylberglait y Montero señalan y coinciden en lo siguiente: "Que el trabajo, esfuerzo y capital de los extranjeros fundamentalmente de latinos y sus inversiones fueron definitivos para recuperar esa dura recesión que se vivió en el 2007".

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