MIAMI- En su primera visita como presidente de Estados Unidos a Israel, Cisjordania y Arabia Saudita, Joe Biden no sólo regresó con sus carpetas vacías, sino con más interrogantes acerca de su responsabilidad y capacidad al frente de la Casa Blanca.

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Expertos coinciden en que el viaje relámpago del presidente Biden, además de ser ahora un error estratégico económicamente en busca del petróleo saudita, en política también constituyó un fracaso.

No hubo nada novedoso que elogiar de sus encuentros en Israel. Tampoco algo destacable en las históricas relaciones impulsadas por otros mandatarios estadounidenses, con el propósito de mantener la fortaleza del estado israelí en el Medio Oriente.

Respecto a Arabia Saudita, la visita concluyó sin acuerdo alguno, ni siquiera un compromiso para que el gigante petrolero del mundo incrementara su producción. El objetivo de Biden era aliviar los altos precios internacionales del barril de crudo, en medio de una crisis energética creada en Europa con la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia, y agudizada en otros países después del estallido del conflicto bélico y los problemas causados por China.

En EEUU, la inflación de 9,1% registrada en junio resume en parte su fallida política económica de cambio climático, gastos sociales excesivos e intereses internacionales, sobrepuestos a las crisis internas generadas por su propio gobierno. El caos humanitario y económico en la frontera sur forma parte de una extensa lista.

"El viaje mereció la pena para sus anfitriones de Israel y Arabia Saudita, que obtuvieron lo que querían... No está claro lo que ha conseguido Estados Unidos", dijo a The Washington Post Randa Slim, investigadora principal del Instituto del Medio Oriente.

En política, Biden se jactó de ser un escudero de los derechos humanos y prometió que trataría a Arabia Saudita como “paria” por el brutal asesinato del corresponsal de The Washington Post, amigo cercano de Osama Bin Laden, Jamal Khashoggi. Biden recalcó a sus seguidores que respondería con firmeza contra la dinastía saudita, pero... todo quedó en promesas.

Las exigencias de la extrema izquierda

Para muchos miembros de la izquierda y de la extrema izquierda en EEUU es difícil conciliar esas palabras con la fotografía más reportada de su gira: el choque de puños con el príncipe heredero Mohamed bin Salman; en un intento de “distanciarse”, que difirió del saludo de manos al rey Salman bin Abdulaziz y a otros líderes sauditas.

Los servicios de inteligencia estadounidenses creen que el príncipe heredero, líder de facto de Arabia Saudita, “aprobó” la operación de 2018 que condujo a la muerte de Jamal Khashoggi.

“Los autócratas deben estar sonriendo, el apoyo de Biden a los derechos humanos puede venderse por una gota de petróleo”, comentó en Twitter Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch (HRW).

El mandatario estadounidense mantuvo otros encuentros bilaterales con algunos líderes que nunca había visto desde su llegada a la Casa Blanca, como el presidente egipcio Abdelfatah al-Sisi o el actual líder de Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohammed bin Zayed Al Nahyan.

La desesperada e innecesaria búsqueda de petróleo

Sin embargo, a pesar de lo que afirma la prensa liberal, el principal objetivo de Biden en esta visita no fue diplomático ni político, sino económico. Otro intento desesperado de la Casa Blanca para bajar los precios del petróleo, después de que el gobierno actual regresara a EEUU a la dependencia energética exterior y los precios internacionales del crudo.

“Cuando usted anuncia una visita de este tipo es algo programado y con negociaciones anticipadas para llegar a acuerdos o firmas importantes. En la llegada de Biden a Israel no ocurrió nada trascendente, solo se reiteró el apoyo a la industria armamentista que desarrolla los misiles antibalísticos del DOMO y otros sistemas, mediante el Departamento de Defensa de ambos países y las industrias tanto de Israel como de Estados Unidos”, dijo a DIARIO LAS AMERICAS, Octavio Pérez, coronel retirado del Ejército de EEUU, reconocido experto militar y analista político.

"Por su parte, en el tema palestino-israelí, que ha sido problema para ocho presidentes estadounidenses, tampoco se vio ningún avance".

En relación con los encuentros de Biden en Arabia Saudita, Pérez comentó.

“Necesitamos recordar que el candidato a la Presidencia Joe Biden habló horrores de ese país y lo desacreditó por la muerte de Jamal Khashoggi. Incluso, cuando Biden llega al poder como continuidad de la misma política de Barack Obama, le corta a Arabia Saudita el suministro de misiles, porque dijo que los sauditas les estaban disparando misiles a los hutíes en Yemen. Con esto, ya la relación se fue a pique”.

“Primero, hablar de derechos humanos en el Medio Oriente es risible, a pesar de que Arabia Saudita en los últimos dos años ha llegado a un punto de reflexión donde les han dado permiso a las mujeres para conducir, a compartir otros trabajos. Sin embargo, hay mucha tela que cortar sobre derechos humanos”.

“Cuando haces un análisis, tienes que ponerte en los zapatos de la familia en Riad que ha sido atacada por el movimiento wahabista. Y el señor Khashoggi estuvo desde niño en la escuela con Osama Bin Laden, fue uno de los pocos que tuvo acceso a él para entrevistarlo y que además dijo que lloró por él cuando lo capturaron, porque era su gran amigo. La fama de Khashoggi fue precisamente por las entrevistas exclusivas a Osama Bin Laden”.

“Habrá sido un corresponsal de The Washington Post, la muerte fue terrible y todo lo que le hicieron es deplorable..., pero no puedes llegar a un país que históricamente te ha sacado los pies del horno y que es el líder en producción mundial de petróleo; que sacó a ambos presidentes Bush de las castañas al fuego, a exigir y condenar”.

Las expectativas sobre Biden

En su discurso frente a varios líderes del Golfo Pérsico, el mandatario señaló que "Estados Unidos tiene una visión clara de los desafíos en el Medio Oriente y dónde tenemos la mayor capacidad para ayudar a impulsar resultados positivos. No nos vamos a ir y dejar un vacío para que lo llenen China, Rusia o Irán".

"Quien esperaba una lista de logros se ha equivocado de visita", comentó Hussein Ibish, investigador residente principal del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington. "Biden no fue con una lista de verificación, sino con una agenda a largo plazo".

Al parecer, todas las agendas del presidente Biden son a largo plazo, sin resultados palpables y meras expectativas en un mundo moderno extremadamente cambiante, que exige acciones efectivas a diario y en particular en el puesto de líder mundial, que por lo visto le queda grande al exsenador y exvicepresidente norteamericano.

Para muchos expertos, Biden se ha convertido en el mandatario “futurista” y el “creador de crisis” en el presente. Para la mayoría de los estadounidenses, su gestión es sinónimo de fracaso.

Biden explicó que su viaje estaba destinado a «promover los intereses de Estados Unidos», una probable alusión a la necesidad de impulsar una mayor producción de petróleo del mayor exportador de crudo del mundo.

Para el analista Diego Mella, experto en temas del Medio Oriente, “Arabia Saudita no tiene la capacidad en estos momentos de producir todo el petróleo que necesita el mercado internacional para frenar las ventas de Rusia y, por supuesto, para hacer bajar los precios del llamado oro negro”.

Los cuestionamientos

En diálogo con DIARIO LAS AMERICAS, Mella fue más allá de lo que medios de prensa abordan en estos momentos.

“Lo que no entiendo es que esa capacidad de producción petrolera la tiene EEUU y lo que necesite extra puede llegar sin dificultad desde Canadá ¿Por qué se niega Biden a reabrir los oleoductos desde Canadá? Es la pregunta que muchos nos hacemos.

“En esta visita, ha quedado como presidente de EEUU en una situación muy precaria ante el mundo, que se ha dado cuenta de la debilidad e ineficacia de Biden al frente de la Casa Blanca”

“Quienes trabajan detrás de Biden no sólo están destruyendo la imagen del Presidente, sino la de EEUU. Y eso es lo más alarmante”, dijo el experto.

“Espero que esto termine en noviembre con el resultado contrario a los demócratas en el Congreso y Biden se vea limitado a firmar asuntos menores, no los más importantes”, acotó Mella.

En junio, la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP y OPEP+) explicaron en un comunicado que no existe la capacidad para reemplazar los 7 millones de barriles que Rusia pone a diario en el mercado internacional, ni elevar la producción al nivel que se necesita para hacer caer los precios del petróleo con solidez.

El presidente Joe Biden anunció nuevas medidas dentro de su plataforma de cambio climático, tras exigencias de grupos ambientalistas y de extrema izquierda, días después de su regreso del Medio Oriente. Incluso, estos grupos piden una declaración de emergencia climática.

“El cambio climático es una emergencia, y en las próximas semanas usaré las facultades que tengo como Presidente para convertir estas palabras en acciones oficiales mediante proclamas, órdenes ejecutivas y facultades regulatorias apropiadas que poseo”, precisó Biden.

Los pasos de esta administración contra la industria de los combustibles fósiles parecen no detenerse y siguen en contradicción con el mundo real, que necesita este tipo de energía en más del 95% de la actividad industrial, comercial y doméstica en el planeta.

La región árabe vive del petróleo y sus derivados, así que la contradicción con Washington en estos momentos es significativa. Más del 70% de los ingresos de Arabia Saudita corresponden al petróleo.

¿A qué fue Biden a Arabia Saudita?, se cuestionó el analista Octavio Pérez.

“Biden no llegó a ningún acuerdo consecuente. Regresó sin nada en sus manos. Los sauditas en ningún momento dijeron que habría más producción y ellos son parte de la OPEP. La única forma de que los rusos pierdan dinero es incrementar la producción. En estos momentos Rusia percibe altos ingresos con el gas y el petróleo en la crisis generada por la guerra en Ucrania”.

El complejo escenario en Medio Oriente

Sobre los vínculos económicos y militares de naciones del Medio Oriente con EEUU, Pérez ahondó.

“Hay muchos países del Medio Oriente que tienen plataforma estadounidense. O sea, el F-15 y F-16 de exportación, porque son modelos exportables y se diferencian de los que utilizamos nosotros en la fuerza aérea”.

“Esos países tienen también armamento norteamericano, como lo tiene Turquía, pero Turquía comenzó a comprar el antiaéreo S-300 de los rusos. Fue ahí donde EEUU les cortó la venta del F-35. Sin embargo, componentes del F-35 se fabrican en ese país. Washington no quería que se comprometiera el radar del avión y los rusos captaran esa información. A partir de ese momento comenzó la ruptura entre EEUU y Turquía, mucho antes de la guerra en Ucrania”.

“Todos estos jugadores están en el escenario del Medio Oriente. Y es como decir: Te acepto, porque necesito de ti. Los sauditas también cuentan con el armamento moderno estadounidense. Es decir, económicamente estamos comprometidos con ellos en muchos aspectos, pero no hubo un acuerdo de aumento de nada en esta visita”.

“El enemigo número uno de Arabia Saudita ahora es Irán. En todo el Medio Oriente siempre ha existido un líder entre los árabes como parte de la Antigua Liga Árabe. Durante muchos años fue Egipto y aún conserva una posición política estabilizadora con el problema de Libia. Por otro lado, está Recep Tayyip Erdogán en Turquía”.

“Los primeros cinco años de Erdogán fueron muy buenos porque desarrolló el país, trajo muchas inversiones, pero ha derivado en un dictador de ultraderecha con el Movimiento de la Hermandad Musulmana, la misma gente que realizó los golpes en Egipto. Sin embargo, representa una fuerza de balance en Siria y en sus fronteras”.

“Esa dinámica de quién es el líder entre Arabia Saudita, Turquía y Egipto está vigente, pero cuando se habla en el Golfo la verdadera cabeza es Arabia Saudita, es quien puede juntar filas con los Emiratos, con Qatar, que -por cierto- fue interlocutor con Irán”.

“En el mundo económico, el líder también es Arabia Saudita. Así que -te guste o no el príncipe heredero saudita- con él habrá que lidiar durante muchos años, porque es bastante joven.

Un Biden cada vez más acorralado

“El presidente Biden tuvo que tragarse todo lo que dijo como candidato y ha tenido que revertir su doctrina o su política contra Arabia Saudita, porque lo necesita. Como mismo lo necesitaron Bush padre en los 1990 y Bush hijo en el 2003 para restablecer el precio del petróleo, tras el comienzo de la guerra en Iraq”.

“Así que el presidente estadounidense que sea enemigo de Arabia Saudita, republicano o demócrata, o que quiera imponer exigencias sobre derechos humanos, pierde su tiempo con los sauditas. Es un mal necesario geopolíticamente. Todos los demócratas llegan al poder con la misma baraja de oposición y simplemente no les funciona”.

"Estados Unidos tiene que lidiar primero con su apoyo y su fe total a Israel para que permanezca como estado. En los últimos años Israel ha logrado restablecer relaciones con varios estados, y con Arabia Saudita es una cuestión de tiempo, especialmente basado en lo que haga Irán".

"La geopolítica en el Medio Oriente es muy frágil. Biden viajó sin nada en su primera visita a la región y regresó sin nada".

El miércoles 20 de julio, El gobierno de Joe Biden presionó más a México por políticas energéticas que favorecen injustamente a las compañías mexicanas estatales de electricidad y petróleo frente los competidores estadounidenses.

La decisión responde a la búsqueda incesante de la Casa Blanca de fuentes de suministro de combustible para paliar los precios de la gasolina, a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre y cuando las encuestas muestran un panorama totalmente adverso para los demócratas.

La alta y persistente inflación y un cúmulo de crisis abiertas creadas por el gobierno actual lo confirman.

El precio de la gasolina en EEUU ha caído en las últimas semanas, no por las medidas de Biden ni de la OPEP, sino por el freno en el consumo de gasolina debido al alto costo de vida que sufren los consumidores estadounidenses, que durante año y medio pagan los peores precios en casi cinco décadas.

Biden no encontró el respaldo que otros mandatarios estadounidenses han recibido de Arabia Saudita, tampoco de la industria estadounidense del petróleo, porque no puedes cortar cuerdas y esperar luego que esas mismas cuerdas te salven.

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