El poder de un producto bien posicionado en el mercado es increíble. Una vez que los clientes lo hacen suyo deja de constituir un patrimonio exclusivo del empresario y se convierte en un bien mancomunado, “el lugar de todos”. Este es el caso de Velvet Creme, un emblemático local de venta de donuts surgido en Miami en el año 1947 que funcionó por más de 5 décadas y, sin embargo un día, de forma inesperada, cerró sus puertas.

Un empresario de origen cubano llamado Jorge Ríos, antiguo cliente de Velvet Creme, dominado por la nostalgia, relanzó el negoció. El pasado mes de octubre, tras 20 años de cierre, inauguró un local en la Calle Ocho que mantiene la misma filosofía de la tienda original.

DIARIO LAS AMERICAS, para saber de primera mano sobre este singular suceso, se trasladó a La Pequeña Habana, a la sede de la nueva empresa, y conversó con Jorge Ríos y Robert Taylor, socios del nuevo Velvet Creme.

“Velvet Creme era el lugar de las familias, donde asistías con los niños después de misa, era el lugar para quedar con tus colegas antes de entrar a la oficina o cuando querías tomarte un ‘tente en pié’ a media tarde. Era el sitio al que acudían los estudiantes a cargar sus energías, después de clases. Era el lugar donde los policías compraban las cajas de donuts, una imagen que se popularizó en las películas. Era el lugar donde acudías a encontrarte con un conocido con quien conversar y donde siempre tenías el periódico dispuesto para revisar las noticias del día. Nunca cerraba, trabajaba las 24 horas, los siete días de la semana. Era la referencia de todos, un buen lugar para estar. Nuestro objetivo es rescatar ese concepto disuelto en el tiempo pero muy presente en las mentes de muchas personas, por eso abrimos nuevamente este negocio”, explicó Ríos.

Jorge y Robert no son chicos jóvenes que sueñan con emprender en su primer negocio. Ambos se han retirado de sus respectivas carreras, Jorge como exitoso contratistas y Robert en calidad de policía investigador. A la pregunta de por qué volver sobre los pasos de Velvet Creme, Jorge respondió: “Mi hija Kristal, que hoy tiene 28 años, era una de aquellas niñas que iba con sus padres a Velvet Creme. No había momento más placentero para ella que pararse delante de todas aquellas donuts coloridas, diferentes para señalar con su pequeño dedito: “hoy quiero aquella, Papi”.

“Para los padres de familia como yo, Velvet Creme era una apuesta segura, el lugar que nunca te fallaba a la hora de satisfacer a tus hijos. Decir vamos para Velvet Creme era sinónimo de iluminar el rostro de mis pequeños con una gran y ansiosa alegría”, recordó.

La respuesta concreta sobre por qué decidió emprender este viejo anhelo confesó: “Yo le había comentado a Kristal que deseaba cuando me retirara tener una tienda del tipo Velvet Creme, donde la gente pudiera reunirse y pasar el rato. Ella investigó durante un tiempo y encontró que existía un señor llamado Taylor que conservaba el título de las marcas Velvet Creme. Lo contactamos y al ver que teníamos las mismas intenciones creamos una sociedad”, dijo Ríos satisfecho.

Los inicios

“El primer paso fue comprar un Food Truck para Velvet Creme (un camión), que todavía existe. La idea era comprobar en pequeña escala la reacción del público, discernir si aquel recuerdo que atesorábamos en nuestras cabezas era parte la memoria colectiva o era solo un espejismo nuestro. Participábamos con nuestro camión sobre todo en eventos sociales durante los fines de semanas. Enseguida tuvimos una gran acogida y eso nos llevó a dar el segundo paso consistente en buscar un local para comenzar nuestra andadura”, explicó

Miami tiene varios sitios de moda, Brickell, Wynwood, Lincoln Road, Doral, donde se concentran los restaurantes, las tiendas, las nuevas oficinas… Y mi pregunta fue la siguiente: ¿la apuesta por La Pequeña Habana no puede verse como un poco arriesgada?

“El componente principal de esta empresa es la nostalgia -dijo Rios-, Taylor y yo acordamos devolver Velvet Creme al estatus exacto que tenía cuando estuvo en su máximo apogeo. En esa época tenía dos locales, uno en la Calle Ocho y el otro en Coral Gables, frente a la universidad. Nosotros queremos llevar el negocio a ese nivel, consolidarlo y después continuar creciendo”, recalcó.

Entrar al local es como realizar un extraño viaje a un tiempo ecléctico, por su combinación de estilos, es retro en su esencia porque mantiene el aspecto de los años 50, las sillas giratorias redondas se ubican a lo largo de la barra, el logo y esa combinación de los colores de la marca: blanco y rojo. “El estilo del diseño es retro, yo quería que los clientes pudieran experimentar la sensación de encontrarse en el Velvet Creme original. Pero no hemos olvidado que han transcurrido más de 60 años desde que se creó la primera tienda y por ello queríamos que el nuevo concepto tuviera un toque visible de modernidad”. Por ello junto a unas lámparas antiguas encontramos en las paredes grandes imágenes gráficas modernas protagonizadas por las donuts, mientras en varios cuadros se aprecian las imágenes, en blanco y negro, del Velvet Creme original con la gente de aquella época consumiendo, conversando, pasándola bien.

Velvet Creme no cocina las donuts en la casa. Tiene un contrato con una fábrica de Georgia donde elaboran la masa y se la envían. “Aquí llegan fritas, nosotros nos encargamos de terminar su preparación, aquí las rellenamos, de mango, guayaba, queso, pie lime, fresa o frambuesa. También tenemos una máquina glasseadora que ocupa un lugar predominante detrás de la barra para que el público vea este proceso. Un merchandicing que funciona de maravilla”.

Exitoso regreso

A la pregunta de cómo ha sido la acogida de los clientes después de dos décadas fuera de mercado, Ríos contestó: “Tenemos dos segmentos de clientes. El primero es el público ocasional proveniente del turismo. Recuerda que la Calle Ocho es uno de los polos turísticos más visitados de Miami. Aquí llegan autobuses turísticos y descargan a esos curiosos visitantes que quieren verlo todo y probarlo todo. Durante el día, entre las 11 am y las 4 pm, tenemos mucha afluencia de turistas. El segundo grupo lo componen los residentes locales. Estos nos visitan principalmente temprano en las mañanas, por las noches y los fines de semana. Aquí hemos detectado algunos nostálgicos que conocían la marca, quienes agradecen que la hayamos rescatado del olvido”.

“Una cliente se ha convertido en asidua porque descubrió la imagen de su padre, muerto ya bastantes años, en una de las fotos que tenemos en la pared. Desde entonces ha venido con varios miembros de su familia y con algunos amigos. Ese es el efecto que deseábamos”, contó muy emocionado.

Sobre el futuro, Ríos explicó que quiere abrir lo antes posible el siguiente local en Coral Gables. Después durante un tiempo pretende estudiar el producto para estandarizarlo y comenzar con la fase de crear franquicias. “Ya tenemos varias personas interesadas, pero queremos tenerlo todo muy bien analizado antes de comenzar con ese proceso.”

El lugar de todos

El Velvet Creme original fue el fruto de una desavenencia de un empleado de Crispy Creme, llamado Gary, a quien le habían prometido una franquicia que nunca se materializó. Entonces, decidió emprender por su cuenta y riesgo. Y logró en pocos años ser tan grande como la Crispy Creme. Esta Velvet Creme de hoy es fruto del amor por un producto que había desaparecido del mercado pero seguía viviendo en el recuerdo de muchas personas. El ejemplo de tenacidad de Gary y el amor de Taylor y Ríos retornarán a Velvet Creme al firmamento de las grandes marcas de esta ciudad y volverá a ser el lugar de todos.

Velvet Creme está localizado en 1555 SW 8St. Miami Fl 33135, www.velvetcremedoughnuts.com

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