Un siglo atrás en Abalos, un pueblecito español de la Rioja, situado en la margen izquierda del Ebro, cuando Vicente Garrido creó su modesta bodega no se podía imaginar que 90 años después su vino sería galardonado por Wine Spectator, la revista de mayor prestigio del mundo para los profesionales del vino.

De la mano de su nieta, los vinos Eduardo Garrido son conocidos y ganan prestigio, no solo en España y Europa, sino que logran por mérito propio un espacio en el diverso mercado de los Estados Unidos.

Para conocer de primera mano la trayectoria y los logros de esta marca en el mercado de la Florida, DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con Amelia Garrido, gerente general de Bodega Eduardo Garridos, quién nos contó cómo ha convertido en marca de éxito la tradición y el amor por el vino de su tierra.

¿Cómo se involucra tu familia en el mundo del vino?

Nosotros somos de Abalos, un pueblo de 280 personas ubicado dentro de la Rioja Alta en España. Mi abuelo Vicente fue un hombre que dedicó su vida a la industria del vino. De hecho, él estudió lo que hoy se llama enólogo y en aquella época era capataz de bodega. Desde joven trabajó para diferentes bodegas de la zona, estamos hablando de los años 20 del pasado siglo.

Entonces la industria, no estaba tan masificada como ahora, y en la Rioja había dos o tres bodegas centenarias. Pues bien, mi abuelo iba por los pueblos catando vino y comprando cosechas pequeñas. Las bodegas hace 80 años estaban en cuevas perdidas por las aldeas.

¿Cuándo tu familia fabrica su primer vino?

Mi abuelo presenta su primer vino en abril de 1923 frente a una bodega del pueblo. Era un vino de la cosecha de 1922. La imagen de nuestras etiquetas recogen ese día, aparece mi abuelo con una botella mostrando su primer vino. Poco tiempo después compró una bodega pequeña donde comenzó a fabricar su propio producto. Así se convirtió en bodeguero.

¿Cómo esta pasión de tu abuelo se convirtió en tradición?

De los siete hijos de mi abuelo, mi padre, Eduardo Garrido, fue quien adquirió la responsabilidad de quedarse con la bodega. Él la hizo crecer y alcanzar los niveles productivos actuales. Fabricar un buen vino ha sido el sueño perseguido a lo largo de su vida. Y aun hoy día lleva la batuta de la empresa.

Yo tengo un hermano que no se dedica al mundo del vino profesionalmente. Pero ambos recibimos ese amor por la cosecha y fabricación de vinos. Desde muy pequeños nuestro padre y el abuelo nos llevaban a las vendimias. Aquello tenía práctica tenía un carácter familiar, formaba parte de nuestra vida.

En mi memoria, me veo vendimiando siendo una adolescente con toda mi familia. Íbamos en septiembre y octubre con los tíos, los primos, todos salíamos al campo. Incluso, cuando estudiaba en la universidad de San Sebastián, yo tenía mi propia cuadrilla de amigas. Éramos todas chicas, compañera de estudio e íbamos a vendimiar a Abalos con mi familia. Trabajábamos mucho, pero nos parecía divertido y sin darnos cuenta manteníamos la tradición que nos ha hecho llegar donde estamos hoy.

¿Háblanos de tu vino?

La denominación de origen Rioja tiene como tres subzonas, Rioja Alta, Rioja Alavesa y Rioja Baja. Mi pueblo está en la comarca de la Rioja Alavesa, pero nuestro vino tiene características de la Rioja Alta porque estamos en las faldas de una cordillera que nos tapa un poco los vientos del océano Atlántico y del mar Cantábrico. Al sur tenemos un valle que llega hasta el Ebro, que es la frontera de la Rioja Alavesa. Te cuento todo esto porque allí se produce un microclima donde las uvas “tempranillo”, que es la variedad que se cultiva, alcanzan una mejor acidez que produce en nuestro vino ese sabor afrutado. El vino es dedicación, ubicación y pasión.

¿Cómo se comercian estos vinos?

Los vinos de la Rioja son una de las mejores denominaciones de origen del mundo. Puede ser que nos falte vendernos mejor, creo que complicamos los mensajes y deseamos que todo el mundo sepa diferenciar los distintos vinos que hacemos en la Rioja. En mi opinión deberíamos simplificar y vender el sello Rioja de otra manera.

Desde el punto de vista de los pequeños comerciantes, de quienes tenemos los viñedos familiares y conservamos intacta la tradición, deberíamos hacernos notar más. Tal vez, vender ese producto romántico, tradicional, cálido que puede encerrar una botella producida en una bodega que fabrica unas pocas barricas al año. Es un vino diferente, más cuidado, más mimado. Tendremos que vender ese carácter único de nuestro producto. Explicar mejor el concepto Bodegas Boutique.

Nosotros producimos unos 25 mil litros. El 80 por ciento de nuestra producción se exporta. Trabajamos los mercados de Panamá, México y Miami. Acabo de asistir a dos ferias europeas un en Varsovia y otra Copenhague y los resultados han sido satisfactorios. Nos encontramos en un momento de expansión y apertura de nuevos mercados.

¿Qué significa para su empresa que uno de sus vinos el Garrido Crianza 2011 haya obtenido la calificación de 91 puntos por Wine Spectator, una de las revistas más prestigiosas del mundo del vino?

Personalmente esto es como decimos en España: “Un subidón”. Estamos encantados de que alguien desde tan lejos aprecie con una magnífica puntuación mi vino. El premio nos llegó un poco de sorpresa, siempre enviamos nuestros vinos a las revistas especializadas, para que prueben las producciones, pero jamás imaginamos que nos iban a seleccionar y a premiar con esos 91 puntos. Fue algo inesperado que reforzó la visión de mi padre, cuando hace unos cinco años, determinó que era el momento de crecer y darnos a conocer en el mundo. Él confiaba mucho en nuestro producto y creo que esta puntuación hace justicia a una vida de sacrificios y esfuerzos.

Bodega Eduardo Garrido: amelia@bodegaeduardogarrido.es

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