Un sábado otoñal, ya entrada la noche en casa, recuerdo memorias ya lejanas de mi estancia en España, en donde solía acompañar mis cenas con un exquisito vino de la Rioja. Hoy en California, disfruto de una copa de merlot, un delicioso clásico, por lo que me atrevo a decir que es la compañía perfecta para mi audición musical nocturna, tiempo sagrado que reservo para el final de mi día, antes de irme a soñar.

Decidí escuchar al genio de Bonn, Ludwig van Beethoven, conocido por muchos por su impecable, sólida y poderosa Sinfonía no. 5, su hermosa Sonata para piano no. 14 popularmente conocida como “Claro de luna” y también por la pieza para piano “Para Elisa”. Revisando mi catálogo de discos encontré uno que incluía la Sonata No. 1 en Fa menor Op.2, escrita en 1795, dedicada a Joseph Haydn, famoso compositor austríaco y quien fuera maestro de Beethoven.

Te puede interesar

Sentado en el sofá, arropado de una manta coloco los audífonos y comienza mi travesía andando por el tiempo, imaginando un mundo que nunca conocí y del cual sólo encuentro referencias por lo que se ha escrito, las pinturas de aquella época, la arquitectura y la música.

A sólo treinta segundos de escucha algo apresó mi atención, me sentí transgredido, noqueado por un ritmo que no entendía bien. De hecho, no lo esperaba de una obra escrita en el siglo dieciocho, mucho menos viniendo de este compositor europeo. Una idea floreció en mi mente, una bandera ilustre ondeaba en ese sonido que se conectaba con mi conocimiento de música clásica y música proveniente de mis raíces latinas. Me silbaba algo muy seductor, bien conocido por mí, y a su vez muy poco esperado, pues no había conectado bien esta información con lo que ya conocía del compositor y la música latina.

Concluyendo el primer movimiento de la obra decidí volver a escucharla, pero esta vez con la partitura en mano, necesitaba confirmar qué era aquello que estremeció mi escucha. Efectivamente, al leer lo escrito en la música descubrí que fue la síncopa lo que llamó mi atención. Para aquellos que no conocen qué es la síncopa, trataré de resumir brevemente su etimología.

Se define como síncopa a la música que acentúa las partes débiles del compás, rompiendo así la regularidad y balance del ritmo. Ejemplo claro de esto se observa en el son montuno, en donde el figurado del bajo se toca a contratiempo, es decir, sincopado, resaltando los tiempos débiles del compás.

En esta obra de Beethoven es la mano izquierda del pianista la que tiene asignada todas las síncopas, asemejándose aún más a los rasgos encontrado en la música latina. Esto fue una iluminación, pues no había analizado estos entramados en Beethoven, desarrollando una nueva y diferente óptica.

Días después y motivado por este peculiar fenómeno musical, decidí buscar otras señales de estos momentos musicales en el compositor, y para mi sorpresa encontré múltiples ejemplos en sus sonatas para piano, cuartetos de cuerda y sinfonías. La conocida Sinfonía no. 5 muestra evidencias claras de estas síncopas. La Sinfonía no. 6 “Pastoral” presenta incluso complejidades rítmicas en la orquestación que bien parece estemos escuchando las polirritmias de los tambores batá presentes en la música afrocubana.

No profeso que Beethoven conociera la existencia de estos tambores de origen africano, ni tampoco creo que haya estado expuesto a la síncopa de otros continentes. Entonces me pregunto: ¿cómo es posible que este fenómeno apareciera en su música?

La síncopa es un componente que afecta el discurso rítmico musical y se puede apreciar mucho antes de Beethoven. De hecho, sus antecesores usaban la síncopa, pero de otros modos. Una de los más frecuentes son las suspensiones o retardaciones en las líneas melódicas, o las encontramos en las voces internas donde se perciben con una sutileza desemejante. Cabe destacar que en Beethoven este efecto se aprecia de una manera más destacada y pujante, con más fuerza e intensidad que sus antepasados, dándole una verdadera importancia a la consecuencia musical que la misma produce.

En Latinoamérica, la síncopa es un elemento vital que integra el complejo sonoro de la música popular en nuestras culturas, en especial la música caribeña, donde la misma se ha convertido en la esencia que gobierna el ritmo, la columna vertebral que sostiene su hábitat y textura. Cada país de Latinoamérica ha brindado hermosas variantes de la síncopa, ofreciendo múltiples recetas musicales para crear con ella nuevos géneros musicales, bailes y canciones.

Permítanme aclarar que el uso de la síncopa en nuestras culturas no se debe unilateralmente a la influencia de los países europeos, sino que también la hallamos en las ricas raíces rítmicas traídas a las Américas por los esclavos provenientes de África. Sus cantos, ritmos y bailes ofrecieron un caudal sonoro inigualable en las Américas, música que aún está vigente y que disfrutamos en estos tiempos.

Este análisis Beethoveniano con similitudes en la música latina y la conclusión de este tópico ha sido descifrado gracias a la experiencia acumulada como compositor, arreglista y multinstrumentista, facetas que me han permitido explorar diversos ritmos latinos a través de los años. La cosmopolitización del saber es clave y entrevé la importancia del acercamiento a otras culturas a través de procesos tales como la aculturación y de la transculturación.

La música clásica y la música popular tienen interesantes puntos divergentes y de encuentro, enigmas que aún no puedo explicar y que me atañe investigar en un futuro. Sí puedo apreciar puntos comunes en los seres humanos, por ejemplo: el significado de la palabra ‘hola’, el cual existe en todas las culturas, desde las más avanzadas tecnológicamente hasta las que no lo son. Las pirámides no sólo están enclavadas en Egipto, hay otras situadas en Sudán, China y Mesoamérica.

A modo de reflexión concluyo que la síncopa la encontramos en muchos compositores clásicos, ejemplo de ellos Bach, Mozart, Brahms, Honegger, Stravinsky, por sólo nombrar algunos, y también la encontramos en las culturas populares en Asia, Medio Oriente, África, Europa, y las Américas, efecto rítmico que ha sido explotado siempre en estas culturas.

Nuestra síncopa ya ‘latinizada’ se ha convertido en un elemento identificativo de nuestra idiosincrasia y cultura, creando así infinidad de géneros musicales que enriquecieron nuestra música americana. Esta nueva música y expresión artística creció cualitativa y cuantitativamente. Casos como el danzón, el chachachá, la guaracha, el merengue, la bomba y la plena, el reggae, el joropo, la samba, el tango y el mambo, son ejemplos vivos donde palpita la síncopa, por sólo mencionar algunos.

¿Quién no ha bailado al ritmo de una salsa romántica, una bachata cadenciosa, un zouk caribeño, una kizomba sensual, o una cumbia sonidera? Por décadas y hasta el sol de nuestros días la música y el baile han sido una parte fundamental de nuestra expresión y cultura latina, llevando la síncopa a nuestras vidas sin darnos cuenta de su existencia en esa cadencia deliciosa, en ese vaivén que no se detiene y el cual está ensamblado con esta.

La complejidad técnico musical necesaria para ejecutar una síncopa requiere de músicos bien formados y con pleno dominio del ritmo. Cierta música popular de nuestros tiempos carece de este sabroso elemento interior, dejando al desnudo lo predecible que puede ser un ritmo sin ella, faltándole sazón y swing. Invito a todos a disfrutar de grabaciones donde la síncopa está presente, aunque no la identifiquemos, ella estará ahí. Comparto con ustedes algunos géneros musicales latinos llenos de síncopa para que exploren y disfruten de este mundo sonoro maravilloso: salsa, merengue, bomba y plena, joropo venezolano, valses peruanos, tango, rumba y guaguancó y la música afrolatina en general.

Yalil Guerra, M.M. MUSIC CONSULTANT

Ph.D Candidate | Master in Music | Latin Grammy Winner - 8 times Latin Grammy Nominee Composer

Aparecen en esta nota:

 

Diario Las Américas no se hace responsable de las opiniones emitidas por los lectores; sin embargo, exhorta a evitar el lenguaje vulgar u ofensivo contra terceros. Nuestra empresa se acoge al derecho de eliminar cualquier comentario que viole estas normas.

Diario Las Américas is not responsible for the opinions issued by the readers; however, it urges to avoid vulgar or offensive language against third parties. Our company is entitled to remove any comments that violate these rules.

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

Las Más Leídas