WASHINGTON — Joe Biden tendrá que hacer mucho más que seleccionar una compañera de fórmula hispana para llevarse el vital voto de esa comunidad en las elecciones de noviembre, según activistas que dicen que el casi seguro candidato demócrata a la presidencia no debe dar por descontado el apoyo de los latinoamericanos.

Biden genera cierto escepticismo entre los hispanos porque se lo asocia con la ola de deportaciones que hubo cuando él era vicepresidente, bajo el gobierno de Barack Obama. En las primarias los hispanos apoyaron más que nada a Bernie Sanders.

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Biden trata de formar una coalición multirracial y multigeneracional para su batalla con Donald Trump de noviembre. Ha dicho que tendrá una mujer como compañera de fórmula y numerosos afroamericanos afirman que se aseguraría el voto de ese sector igualmente vital si selecciona a una representante de esa comunidad. Algunos hispanos, no obstante, sostienen que debería ir más lejos todavía para llevarse el voto latinoamericano.

“Me interesa más saber si los latinos son parte de la estrategia de su campaña”, expresó Stephanie Valencia, de EquisLabs, una firma de encuestas y análisis de información enfocada en la política hispana.

Biden formó un grupo encargado de estudiar posibles compañeros de fórmula que incluye al alcalde de Los Ángeles Eric Garcetti, quien es de ascendencia mexicana. Se cree que entre las figuras que están siendo consideradas hay dos hispanas: la gobernadora de Nuevo México Michelle Luján Grisham y la senadora de Nevada Catherine Cortez Masto.

Ninguna de las dos tiene la proyección nacional de afroamericanas como la senadora Kamala Harris y Stacey Abrams, quien hizo olas cuando arañó la gobernación de Georgia. Y no se puede descartar a gente como la senadora Elizabeth Warren o la gobernadora de Massachusetts Gretchen Whitmer, ambas blancas.

Mayra Macías, directora ejecutiva de la organización de activistas hispanos Latino Victory, dijo que Grisham, Cortez Masto y otras mujeres hispanas calificadas están siendo ignoradas.

“Para nosotras, es muy grave no ver hispanas en la conversación desde el vamos”, dijo Macías, cuya organización apoyó al único aspirante hispano a la presidencia, Julián Castro, en las primarias demócratas antes de brindar su respaldo a Biden.

Macías dijo que los candidatos hispanos aportan sensibilidad cultural y capacidad de movilizar a los votantes de esa comunidad. Por ello, sostuvo que los asesores de Biden no pueden ignorar al electorado hispanos incluso si no eligen a una hispana como compañera de fórmula.

“Es una cuestión de respeto hacia nuestra comunidad”, manifestó Macías.

Trump ha intensificado su retórica de línea dura hacia la inmigración últimamente y no se espera que coseche muchos votos de hispanos en noviembre. Lo que resta por verse es si Biden logra movilizar ese voto o si los hispanos se quedan en casa.

“Si el cálculo es qué vicepresidente ayuda con determinada comunidad, entonces hará que ir más allá de una estrategia que puede parecer interesada”, declaró Lorella Praeli, directora de la unidad de acercamiento hacia los hispanos de la campaña de Hillary Clinton.

En el 2016 Clinton consideró a Castro como posible compañero de fórmula, pero al final de cuentas optó por una selección más convencional, Tom Kaine, un blanco de Virginia. Domingo García, director de la organización defensora de los derechos humanos Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, dijo que, al margen de la selección de compañera de fórmula, Biden “tiene que evitar la trampa en que cayó Hillary Clinton”.

“Ella dio por sentado que todos estaban en contra de Trump y que con eso bastaba”, dijo García, añadiendo que Clinton “no se preocupó de movilizar a los hispanos y no invirtió lo suficiente” en esa comunidad.

Varios activistas hispanos han estado hablando con la gente de Biden. Pero esos contactos no han recibido la misma publicidad que el cabildeo de los dirigentes negros, especialmente en el contexto de la selección de compañera de fórmula.

Es posible que en esto incidan algunas barreras culturales.

Si bien ningún bloque electoral es monolítico, los hispanos tienen distintos orígenes y cuesta lograr un consenso. Un mexicano de Texas generalmente tiene una perspectiva política distinta a la de un cubano de la Florida o un puertorriqueño de Pensilvania.

“Los temas que importan a los estadounidenses importan también a los hispanos”, declaró Verónica Escobar, representante de El Paso, Texas, localidad de la frontera con México. Durante una actividad virtual llamada “Todos con Biden”, enfatizó temas como la atención médica, el empleo y el medio ambiente, además de la inmigración.

Lo mismo se aplica a los afroamericanos. Pero se cree que cuando el líder del bloque demócrata de la Cámara de Representantes Jim Clyburn dio su apoyo a Biden en Carolina del Sur revivió su languideciente campaña, impulsando abrumadoras victorias en el sur. El apoyo hispano benefició a Biden en sitios como Nevada y California, aunque Biden triunfó en la Florida y Arizona con buen respaldo de esa comunidad.

Ningún líder hispano, no obstante, fue tan vital en la remontada de Biden como Clyburn.

Biden, por otro lado, no tiene fuertes lazos personales con la comunidad hispana, como sí los tiene con la afroamericana. Una cuarta parte de la población de su estado, Delaware, es negra, y solo un 10% es hispana. Ha promovido activamente los intereses de los afroamericanos y cada vez que puede destaca su servicio como vicepresidente de Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos.

Habrá 32 millones de hispanos en condiciones de votar. Son el bloque más grande de la nación después del blanco, pero solo el 66% de los votantes hispanos apoyaron a los demócratas en las elecciones de mitad de término del 2018, comparado con el 90% de los afroamericanos, según AP VoteCast, un amplio estudio de los patrones de voto.

Los hispanos podrían ser claves en estados decisivos como la Florida y Arizona, si es que acuden a las urnas. Generalmente la participación de blancos y afroamericanos es más grande. Y el voto negro puede ser determinante en una cantidad de estados, desde Georgia y Carolina del Norte hasta Pensilvania, Michigan y Wisconsin.

Matt Barreto, cofundador de le encuestadora pro-demócrata Latino Decisions, destacó que Sanders, quien al igual que Biden es un setentón blanco, logró movilizar el voto hispano a partir de sus posturas progresistas. Sanders se declara un "socialista democrático", que ha mostrado simpatía por regímenes totalitarios.

“No me sorprendería si alguien como Abrams sale a defender la inmigración y los hispanos dicen ‘me gusta eso’”, dijo Barreto.

FUENTE: AP

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