Su libro "Black Ops: The life of a CIA shadow warrior" (Operaciones encubiertas: la vida en la sombra de un guerrero de la CIA) se ubica como bestseller internacional en Amazon, The New York Times y Google. Y es que la fascinante historia de “Ric” Prado saca a la luz pasajes que parecen extraídos de un libro de aventuras. Se puede encontrar en www.ricprado.com.
"El libro está diseñado para hacer una interpretación correcta de lo que es mi agencia y lo más importante: hacer pública y honrar la dedicación, patriotismo y sacrificio de mis colegas".
De operación en operación está marcada la vida de Prado. La primera, cuando fue uno de los protagonistas del mayor éxodo de niños no acompañados que recoge la historia, gracias a la cual llegó a EEUU.
RIC PRADO 13 FOTO PERFIL (ED) .jpeg cortesía de Ric Prado/ 2022
Enrique "Ric" Prado, el cubano de más alto rango en la Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA).
cortesía de Ric Prado/ 2022
Pero la deuda de honor que contrajo con el país que le abrió los brazos como exiliado, ha tratado de saldarla entregándose a la defensa y cuidado de la nación estadounidense y así fue como se convirtió en uno de los más relevantes oficiales de la CIA.
Prado fue director de Operaciones Especiales del Centro Contra Terrorismo de la CIA. Se jubiló con el rango de SIS 2 (Senior Intelligence Service 2), el equivalente en las agencias de la comunidad de inteligencia de EEUU a un Mayor General (2 Estrellas).
"Al igual que con esta nación, tenía otra deuda de honor con mis colegas: 137 almas que entregaron sus vidas a este país, la mayoría de forma anónima. Un tercio de ellos murió después del 9/11... los conocía muy bien".
Prado, una leyenda dentro de la comunidad militar y de inteligencia fue reconocido con la Medalla de Inteligencia Distinguida, el galardón más alto concedido a un oficial retirado. Accedió a la primera entrevista a un medio hispano en EEUU sobre su impresionante labor en la CIA y decidió que fuera DIARIO LAS AMÉRICAS, entre otras razones, porque su madre era una fiel lectora del legendario periódico, el segundo diario hispano fundado en EEUU y voz anticomunista de los latinos en el exilio, en especial los cubanos.
Sus orígenes
Nació en 1951 en Manicaragua, un pueblo de la provincia central de Villa Clara (Las Villas en ese entonces) y base del macizo montañoso de El Escambray, donde se libraron encarnizadas batallas entre rebeldes y miembros del ejército de Fulgencio Batista. Años después, sería también el refugio para cientos de patriotas alzados contra la dictadura implantada por Fidel Castro.
Desde la ventana de su casa, fue testigo de enfrentamientos armados, previos al triunfo de la revolución en 1959; un episodio que aceleró su madurez.
"Cuando Fidel Castro tomó el poder, los cambios fueron bruscos y casi instantáneos. Mi papá tenía una compañía de tostar café, llamada El Cañón y empleaba a unas 10 personas. En menos de medio año se la confiscaron. Seis meses después, la fábrica cerró porque no había quién operara las máquinas".
Por eso, su padre no lo pensó dos veces y decidió que debían marcharse del país. "Yo soy hijo único, y él no quería que viviera en esa esclavitud, que es el comunismo".
Al no poder salir juntos, lo enviaron solo hacia EEUU en el masivo éxodo que entre 1960 y 1962 permitió la salida 14.000 menores.
Durante ocho meses, estuvo en un orfanato católico en Colorado, "una experiencia educativa", según recuerda. La separación de su familia, la disciplina tan rigurosa y la mezcla de culturas fueron difíciles. Sin embargo, "nunca perdí la fe en que mis padres iban a salir de Cuba. Mi padre me lo había prometido".
La familia Prado se reencontró y se afincó en Miami. Mientras los padres trabajaban, el adolescente Ric estudiaba hasta graduarse de high school, fue ahí cuando inició el sentimiento que toda persona agradecida desea devolver.
"Comencé a experimentar cierta ansiedad porque veía el fabuloso rumbo que había tomado mi vida al venir a EEUU y el precio que mis padres habían pagado por esa bendición; así que empecé a sentir la necesidad de pagarle a este país".
El tallo se levanta
En 1971 cuando Ric acudía al college, unos "hippies" dijeron que quemarían la bandera americana. Sin perder tiempo, llamó a dos o tres amigos para enfrentar unos 20 contrincantes. Tras una fuerte riña lograron impedir que la insignia fuera incendiada. "Miré la bandera intacta y, por primera vez, tuve la certeza de haber hecho algo por esta gran nación".
Menos de tres meses después, ingresó a "Pararescue Jumper", una unidad especial de la Fuerza Aérea, "donde aprendes a lanzarte en paracaídas, bucear, pero más que nada, te conviertes en un paramédico con la misión de sacar a pilotos o agentes que se encuentran atrapados en territorio enemigo en medio de operaciones especiales".
Recuerda que durante la guerra en Vietnam se propuso ser parte de las tropas, “pero la cifra de reclutamiento era tan alta” que, aunque se enlistó y recibió todo el entrenamiento “para soportar presiones y adversidades y superar los límites físicos y mentales", recibió su boina marrón cuando ya el conflicto bélico estaba por terminar. Optó entonces por ingresar a la CIA en 1974, pero no fue hasta seis años después que su propósito se cumplió.
RIC PRADO LIBRO (ED) CORTESIA RIC PRADO/ 2022
El libro de Ric Prado titulado: "Operaciones encubiertas: la vida en la sombra de un guerrero de la CIA"
CORTESIA RIC PRADO CIA /RAFAEL MARRERO
Un guerrero en la sombra
Transcurrían los años 1980. Había una nueva Administración en el poder, un nuevo director de la CIA, un nuevo jefe de estación y un nuevo recluta con ganas de pelear por su país. Era la sinergia perfecta.
"Cuando apliqué de nuevo para la CIA, me llamaron para trabajar por contrato solamente, porque necesitaban paramédicos con antecedentes militares para ayudar a las fuerzas especiales de la agencia. En 1981, llega Ronald Reagan a la Casa Blanca y en esos momentos los sandinistas se habían declarado comunistas y empezaban a fomentar las revoluciones en El Salvador, Guatemala y Bolivia", recordó.
"Entonces, Reagan elaboró un programa secreto para coleccionar información de inteligencia y realizar operaciones especiales. Cuando el programa empezó, no tenían a nadie de habla hispana con antecedentes paramilitares. Así fue mi entrada a la agencia: por la puerta de atrás".
Desde el punto de vista geopolítico, sobresalía el triángulo hostil Cuba, Granada y Nicaragua, más todas las fuerzas insurreccionales que se organizaban en América Latina, para ese entonces, cubierta de grupos guerrilleros comunistas.
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Fotos personales, cortesía del exjefe de operaciones especiales antiterrorismo de la CIA, el cubanoamericano Enrique ("Ric") Prado.
CORTESIA RIC PRADO CIA /RAFAEL MARRERO
Una oportunidad
"Verdaderamente, para mí esa era una nueva oportunidad. Soy un hombre de fe y tengo el pensamiento de que Dios nos pone un camino delante y otros laterales. Si uno tiene el coraje de pagar el precio y entra a ese camino designado, tendrá éxito porque es lo que te pusieron en la tierra para hacer. Mi vida siempre ha sido así. Yo nunca planifiqué mi carrera: solo seguí mi corazón. Llegué adonde llegué en la agencia por esa misma ética de trabajo".
En esa primera etapa de Prado en la CIA, lo envían a Centroamérica para apoyar a los insurgentes miskitos (etnia indígena) y a la llamada Contra nicaragüense, y así frenar el avance del comunismo en la región.
"He tenido muchas misiones y aventuras inimaginables, pero ese fue un período muy especial, porque [luego de] haber visto al comunismo destruir a mi familia y a Cuba, ahora tenía la oportunidad de cortarle los tentáculos al pulpo que se traga la libertad".
"Durante los primeros 14 meses de ese programa, yo era el único oficial de la CIA que podía trabajar en los 10 campamentos que teníamos. No recibí ningún entrenamiento especial para ir a la frontera con Nicaragua. Me llamaron un jueves, estaba en la agencia un lunes y al siguiente lunes estaba en un avión para Tegucigalpa, Honduras".
"Lo que me gustó durante más de tres años en esa operación, durmiendo de lunes a viernes en una hamaca en la selva, es que todas las noches con una taza de café me iba con un grupo diferente de combatientes y les preguntaba: “¿Por qué están ustedes aquí?”. Ninguno me dijo “porque leí a Lenin y a Marx y no creo en esa filosofía”, sino porque “me quemaron mi iglesia”, “golpearon a mi pastor”, “raptaron a mi hija", “hicieron que mi hijo entrara obligado con 15 años al Ejército” ... Cada uno estaba ahí por una o varias razones de peso, querían regresar a la libertad que habían disfrutado".
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Ric Prado con el veterano de Bahía de Cochinos, Gustavo “Gus” Ponzoa, en la Mosquitia.
cortesía de Enrique "Ric" Prado/2022
"Fue una gran etapa, tuvimos muchos éxitos. Hice dos operaciones que fueron las más complicadas. Una fue un gran suceso; la otra, una misión que salió mal, pero el rescate que hice de mis hombres salió bien y me gané mi primera medalla en la CIA. Es un programa que, varios años después, forzó a los sandinistas a tener elecciones democráticas bajo supervisión y perdieron. Esta fue una de las acciones más exitosas".
Lo otro que aprendí es que, en nuestro giro, si no tomas riesgos, no estás trabajando. El trabajo de la CIA es hacer lo que las otras agencias no pueden, por legalidad o por la forma en que están estructuradas. Eso fue reforzado en esas operaciones. Sí fueron riesgosas, pero también tuvieron un impacto muy grande. El más grande fue cuando unos buzos Miskitos que entrené y yo explotamos el muelle de Puerto Cabezas, que era el ombligo de toda la ayuda que venía de Rusia a Cuba, de Cuba a ellos, y de ellos a El Salvador y otros lugares.
Después de esa etapa como entrenador militar que concluye en 1984 a Prado le asignan como misión concluir sus estudios universitarios en George Mason University.
Tras completar cuatro años de educación superior y graduarse con distinción, hizo un máster en espionaje en la famosa finca, el taller donde la CIA entrena. En esta nueva etapa su desempeño podría ser el de un diplomático o un negociante, “las diferentes personalidades que asumíamos para evitar ser detectados como agentes de la CIA”.
“Fue un entrenamiento muy intenso. En la agencia tienes que aprender a escribir bien, porque todo lo que redactas mañana puede estar en el Congreso. Pero, más que nada, debes aprender a ser un agente valioso, hábil y sagaz. Debes ser capaz de viajar de un lado a otro, cuidar de que no estés bajo vigilancia, reclutar a agentes para que nos ayuden a combatir y cumplir con la meta que tengamos en un determinado país".
Misión en El Salvador
Al graduarse, recibe la orden de ir a El Salvador para combatir a los marxistas del FMLN (Movimiento Farabundo Martí para la Liberación Nacional, entrenado por Cuba).
“Cuando me llamó el jefe de la división, Jerry G., me dijo: “Joe Fernández (jefe de estación en Costa Rica) te pidió directamente; quiere que te encargues del frente sur. No fue una sorpresa, por todo lo que yo había oído del frente sur, que estaba penetrado por los sandinistas”, a quienes combatió antes en Nicaragua.
"Fue un cambio brusco porque ahora trabajaba con los Contras en el sur, donde no teníamos campamentos como los de Honduras, ni un apoyo similar al de los hondureños y, además, los costarricenses nos estaban persiguiendo, trataban de neutralizarnos y tenían miedo de que los sandinistas lo tomaran como un acto de agresión porque apoyaban a los guerrilleros".
"Las reuniones se hacían en un van, porque a los Miskitos y a los sureños los capturaban casi todas las semanas, ya que no tenían entrenamiento. Si hubieran capturado al gringo de la embajada, habría sido una explosión política bastante fuerte, así que nos teníamos que cuidar mucho y, a la misma vez, establecer métodos de cómo sacar a esa gente para que pudieran ir a Honduras a entrenar e infiltrarlos de nuevo".
Por ese entonces, surgió la controversia Irán-Contras, “yo estaba en Costa Rica cuando cayó el avión de [Eugene] Hasenfus, un miembro del club que hacía vuelos de reabastecimientos a los Contras. Él estaba bien comprometido: tenía cantidad de teléfonos de todo el mundo y notas. A él lo capturaron, a pesar de que mandé un equipo de rescate de casi 1.000 hombres a buscarlo. Dijeron que los sandinistas lo recogieron. Después de eso, empezó el conocido escándalo Irán-Contras.
RIC PRADO 6 Y LOS CONTRAS (ED) CORTESIA RIC PRADO.jpg 2022
El cubano, agente especial de la CIA, "Ric" Prado, enseña a los CONTRAS cómo disparar un arma antitanque rusa RPG-7.
De las incursiones de Prado como agente especial de la CIA en otras zonas de conflicto como Filipinas y Corea del Norte, así como su participación en el equipo que logró dar con la ubicación exacta del connotado terrorista Osama Bin Laden y las razones por las que tantos años después decidió verter sus memorias en un libro, trata [la segunda parte de esta entrevista exclusiva] que publicamos en coincidencia con la fecha en que este guerrero de las sombras llegó a EEUU, como un niño Pedro Pan, hace 60 años.
Especial/DIARIO LAS AMÉRICAS
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