miércoles 23  de  septiembre 2026
TERCER ENCUENTRO

Cita de Trump y Xi Jinping mide fuerzas e interés por acuerdos entre las dos potencias

Los analistas Carlos Torres y Octavio Pérez dicen que Trump y Xi muestran que hay canales abiertos. Xi fue recibido este miércoles por el mandatario de EEUU

Por Sofía Nederr

WASHINGTON.- El presidente de China, Xi Jinping, visita a Estados Unidos desde este miércoles hasta el viernes para reunirse con el presidente Donald Trump.

El propio presidente Trump recibió a Xi al pie del avión en la base Andrews, en las afueras de la capital, un gesto excepcional.

Se trata del tercer encuentro entre los mandatarios de las dos grandes potencias mundiales, desde que Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025. También representa la primera visita de Xi Jinping a Washington en 11 años.

Trump afirmó a la prensa, hace unos días, que en esta cita abordará "casi todo" con Xi.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, señaló el 21 de septiembre que Pekín "trabajará con Estados Unidos para enriquecer el contenido de la relación de estabilidad estratégica constructiva entre China y Estados Unidos, reforzar el diálogo y la cooperación y gestionar adecuadamente las diferencias".

El analista Carlos Torres Jiménez, investigador de la Universidad Nacional de Costa Rica, señala que la reunión entre los gobernantes de EEUU y China tiene un gran peso. “Confluyen las dos superpotencias más importantes de la economía, del ámbito militar, del ámbito cultural y de la geopolítica”, añade.

Destaca a DIARIO LAS AMÉRICAS el interés de las partes por mantener abiertos los canales de comunicación.

Torres Jiménez dice que dentro de la agenda de Trump está la competencia sobre la inteligencia artificial (IA). Indica que China tiene modelos que superan lo que se ha hecho en occidente y es la competencia más fuerte.

El 20 de septiembre, funcionarios de EEUU y China analizaron en Nueva York la creación de un canal de comunicación para abordar las preocupaciones sobre IA. Trump rechazó, el 22 de septiembre, ante la ONU los llamados para un marco normativo internacional que regule la inteligencia artificial.

Otro aspecto clave de la reunión bilateral es la guerra en Irán. La guerra en Medio Oriente está extendida con el respaldo a Irán de los terroristas hutíes de Yemen que se enfrentan a Arabia Saudita, país aliado de la Casa Blanca y el principal exportador de crudo a China, junto con el régimen de Teherán.

En ese escenario, para Xi Jinping resulta apremiante un acuerdo de urgencia con Washington para disminuir al máximo las afectaciones en las importaciones de hidrocarburos por parte de China y del gas natural licuado procedente de Catar.

El analista Torres Jiménez indica, por otra parte, que a pesar de que China no se ha declarado ni a favor ni en contra de nadie en el conflicto en Gaza, “es muy clara la discusión sobre esa zona y la geopolítica, porque China ha sido uno de los nuevos grandes socios de varios países del golfo Pérsico, particularmente de potencias como Catar, Bahréin y, en alguna medida, Kuwait, además de Irán que es su principal proveedor de la zona de petróleo”.

Sobre la mesa también está la guerra en Ucrania, donde China ha sido un aliado de Moscú. El analista resalta otro aspecto importante como lo es la eterna tensión entre Taiwán, Estados Unidos y China.

El investigador, además, refiere otros asuntos álgidos como el tema de los aranceles y el interés estadounidense de acceder más abiertamente al mercado chino: redes sociales, medios de pago, carros eléctricos, entre otros.

A su juicio, es probable que se extienda la tregua comercial entre EEUU y China y la concreción de algunos acuerdos.

Relación ganar-ganar

El coronel (en retiro) del Ejército de EEUU Octavio Pérez, exoficial de inteligencia, indica a DIARIO LAS AMÉRICAS que estas citas deben evaluarse como una tríada.

Recuerda que fue en el sureste asiático, en octubre de 2025, cuando se acordó que Trump visitara Pekín, como lo hizo en mayo de este año, y que luego Xi Jinping viajaría a Estados unidos.

“Esta reunión es la tercera de un programa que los americanos y los chinos, sabiendo toda la discordancia que hay en temas económicos, van a llegar a un acuerdo aún mayor en varios aspectos de la economía, incluyendo la inteligencia artificial que ahora es también tópico de la ONU”, señala.

Pérez puntualiza que Trump y Xi Jinping necesitan una relación ganar-ganar. “Los dos deben salir de la reunión reportando que lograron algo y decir al mundo que van a tratar de controlar la economía mundial”, agrega.

El analista destaca que, cuando se realizan los encuentros ya está todo listo, como se deriva de las reuniones que durante meses han sostenido altos funcionarios estadounidenses y chinos. “Lo que se escuche tras las reuniones entre los presidentes, ya será algo pautado y solamente se hará el anuncio oficial”, sostiene.

Subraya: “Tienen que sacar noticias porque el mundo va a mirar a los dos poderes económicos más grandes”.

Asimismo, el coronel considera que “lo importante es que el mundo se dé cuenta de que los dos poderes económicos más grandes del mundo todavía se hablan con todo y que tengan diferencias, con todo y que China esté apoyando poderes como Rusia e Irán. Parte de los drones que tiene Rusia en Ucrania son chinos e Irán es lo mismo. Con todo lo que está pasando que, técnicamente, es una lucha de proxis, se pueden hablar y discutir temas geoeconómicos que le hacen un bien al resto de la economía mundial”.

Para el coronel retirado, es probable que haya anuncios sobre reducción de aranceles en ciertos renglones de la economía, como ocurrió en mayo.

Sobre el tablero hay un factor neurálgico: Trump y Xi Jinping reestructuran un Nuevo Orden Mundial, según el cual China tiene parte del control de Asia y Medio Oriente para su supervivencia. Estados Unidos, al otro lado del Atlántico, ostenta un mando sobre el hemisferio occidental y el Medio Oriente con una alianza vinculada con la Casa Blanca: Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Pakistán y Turquía.

Del otro lado, Israel como aliado histórico de Washington.

Tensión por aranceles

Pekín y Washington mantienen consultas sobre un marco de reducción arancelaria que abarque productos 30,000 millones de dólares de cada parte, dijo el Ministerio de Comercio de China a principios de septiembre.

La tregua fijada en octubre detuvo la escalada de la guerra arancelaria iniciada por Trump. Sin embargo, todavía no se ha concretado un acuerdo integral y permanente.

"Xi no iría si no hubiera resultados concretos sobre los aranceles o una tregua comercial", expresó Dan Wang, directora del equipo de China de Eurasia Group, a la AFP.

La tasa arancelaria base de EEUU sobre los productos chinos llegó a 145%, en abril de 2025. Ante esto, China respondió con aranceles recíprocos del 125%. Ahora, ambas partes disminuyeron significativamente los gravámenes: imponen tarifas mediante políticas específicas por sector.

“Hay mucha gente dentro de la Administración Trump que, de alguna forma, quiere golpear a China y que los estadounidenses tienen que usar su aparataje político y económico para castigarla. Pero, al mismo tiempo, están los que saben que China al final es un gran mercado, es un gran potencial, es un actor clave a nivel global y en esa en este escenario ven la posibilidad de tratar de abrir esos espacios”, apunta Carlos Torres Jiménez.

Por otra parte, refiere que una cantidad de países desde Panamá, pasando por Perú, Costa Rica, Venezuela y otros que “han hecho el esfuerzo de agraciarse con Washington y hacer cosas importantes en materia económica”.

Indica que, por ejemplo, Canadá canceló los contratos o las potenciales aperturas a empresas chinas para ampliar el canal y administrar fuerzas.

Torres Jiménez cree que los chinos van a jugar estratégicamente en dos sectores concretos que sí les interesa mantener influencia: “Uno es en el logístico, especialmente con los puertos en el Pacífico, Panamá y Perú. El segundo sector tiene ver con los recursos naturales necesarios para el crecimiento de la economía “.

Agrega: “Estoy casi seguro de que una de las discusiones que van a venir, eventualmente, va a ser el tema de la deuda china en Venezuela. Y eso puede ser una carta que utilice Washington”.

Elecciones de medio término

Con esta cita crucial, Trump buscaría disipar las preocupaciones sobre la economía antes de las elecciones de medio término de noviembre, además de conseguir garantías de China para la compra de productos agrícolas estadounidenses.

“Una de las cosas que ocurrió, al inicio de la Administración Trump, es que los chinos han sido muy habilidosos en suplementar o lograr encontrar vendedores alternativos para algunas cosas que EEUU provee. Por ejemplo, la soja y el maíz, importantísimo para la economía china, especialmente para la producción de carne de cerdo. Cuando empieza la guerra comercial, el primer sector que sufre es el norteamericano porque China les pone un arancel a productos específicos”, acota Carlos Torres Jiménez.

Refiere que unos de cada 10 kilos de fertilizantes salen del Medio Oriente, donde está la guerra, y los dos países más afectados por la no provisión son China y Japón.

“La alternativa puede venir más que todo de países como Estados Unidos, Canadá y Brasil, que tienen, digamos, industrias muy desarrolladas en esa área”, sostiene.

El coronel Octavio Pérez señala que, desde los tiempos del presidente Jimmy Carter, el estadounidense está acostumbrado a lo que se llama “la sorpresa de octubre”.

“El pueblo americano tiene retención de memoria de cinco semanas. Muchas de las últimas, y estamos hablando de elecciones presidenciales, han votado con el bolsillo, con el estómago, y no con el corazón y la mente. El americano mira su bolsillo, y mira lo que está alrededor de él, cómo está la emergencia de la economía, y vota conscientemente a base de eso”, indica.

Pérez añade: “Le pasaron la cuenta a Trump en el segundo, en el medio tiempo. Así que, con las políticas migratorias, eso está en la mente de todos. Está muy presente en la mente de todos. Cualquier cosa que China diga ‘bueno, yo y Trump nos llevamos muy bien, vamos a resolver el problema’, puede impactar la visión de algunos de estos americanos que votan con el bolsillo, con la expectativa de no perder dinero, de sobrevivir estos tiempos económicos que están malísimos, tratar de controlar el precio de la gasolina; tratar de controlar todos los otros renglones”.

Tensión con Taiwán

El momento actual no es adecuado para que China despliegue cualquier operativo o abra un frente en Taiwán, señala el coronel Pérez.

“Los chinos han hecho una purga en los últimos dos años del grupo de defensa de generales, de los 12, nada más que quedan cuatro nuevos apuntados por Xi Jinping. Con todo lo que ha hecho, aviones de quinta, sexta generación, con todo lo que está desarrollando más rápido y construyendo más rápido aviones de combate, no está en una postura en este momento para abrir un frente en Taiwán. Y los taiwaneses siguen comprando armamento americano, que es una de las disputas que tienen”, afirma.

@snederr

FUENTE: Con información del DIARIO LAS AMÉRICAS/AFP/EFE

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