LANSING — La Corte Suprema de Michigan mantuvo al expresidente Donald Trump en la boleta de las elecciones primarias de ese estado, frente a los intentos inconstitucionales de grupos de extrema izquierda en Estados Unidos, como parte de un movimiento de tendencia ideológica de moda y denominado "Woke".
La Corte Suprema estatal dijo este miércoles que no escuchará una apelación del fallo de un tribunal inferior de grupos que buscan evitar que el presidente 45 de Estados Unidos Donald Trump, al frente de todas las encuestas nacionales aparezca en la boleta electoral.
El Máximo Tribunal del estado dijo en una orden que la solicitud de las partes para apelar una sentencia del tribunal de apelaciones de Michigan del 14 de diciembre fue considerada, pero denegada “porque las cuestiones presentadas no serán revisadas por este tribunal”.
El fallo se produjo tras la decisión del 19 de diciembre de la Corte Suprema de Colorado que declaró a Trump de manera insólita "inelegible" para ser presidente por su supuesto papel en la masiva protesta del 6 de enero de 2021 frente al Capitolio.
Estos recursos, una nueva estrategia de la izquierda en los estados gobernados por demócratas para impedir que Trump llegue a la Casa Blanca, se basan en la 14ª Enmienda de la Constitución estadounidense, que dice que funcionarios (no Presidente) que juran apoyar la Carta Magna pueden ser impedidos de ocupar cargos futuros si se demuestra "participación en una insurrección".
Manipulación con fines antidemocráticos
Esta la primera vez en la historia que se utiliza la Sección 3 de la 14ta Enmienda de la Constitución para descalificar a un candidato presidencial y demuestra el enorme interés político de sacar a Trump del camino de Biden, quien atraviesa -por los graves errores de su mandato- una desaprobación creciente de los electores y de la mayoría de los estadounidenses en todos los sondeos, a diferencia del sólido apoyo en ascenso al exmandatario republicano.
Tribunales inferiores de Michigan desestimaron el caso por procedimiento al inicio del proceso, lo cual fue confirmado en la apelación. Esto significa que nunca se abordó la cuestión de si Trump participó o no en la insurrección.
Trump, gran favorito de los republicanos para 2024, celebró la decisión de Michigan y tachó los intentos de descalificarlo de la contienda como "una maniobra patética para amañar la elección".
Los casos de Michigan y Colorado se encuentran entre los estados gobernados por demócratas que buscan mantener el nombre de Trump fuera de las papeletas electorales estatales, sin ser sentenciado de participar en ninguna insurrección.
Parte de los demócratas y la extrema izquierda utilizan el falso argumento legal, sin ninguna condena previa de la justicia, de que Trump participó en la manifestación de protesta el 6 de enero como una manipulación política. El recurso desesperado representa una fracción de las acciones contra un Presidente nunca vistas en la historia de la nación.
Demócratas alineados a los mal llamados "progresistas" (socialistas) en EEUU se empeñan en destruir y desestabilizar al país a pocos meses de las elecciones presidenciales en noviembre de 2024, una acción en cadena y planificada que debería ser investigada por el Departamento de Justicia de EEUU, bajo el poder de Joe Biden y con influencias liberales como lo han denunciado los legisladores republicanos en el Congreso en Washington.
Todos apuntan a una cláusula de insurrección, que impide ocupar un cargo a quien “haya participado en una insurrección o rebelión” contra la Constitución, una afirmación que se le atribuye de manera falsa a Trump con el único interés de inhabilitarlo y crearle el daño posible para impedir que sea reelecto Presidente.
La desesperación de los demócratas es cada vez más evidente.
El presidente 45 de Estados Unidos mantiene en todas las encuestas una amplia ventaja de más de 50 puntos en camino a las primarias republicanas y de más de 6 puntos sobre Joe Biden para las presidenciales de noviembre de 2024.
Las acciones antidemocráticas y anticonstitucionales de los nuevos demócratas junto a grupos radicales de izquierda han sido severamente denunciadas por los republicanos y definidas como interferencia electoral política y extremadamente peligrosa para la democracia estadounidense.
Campañas de difamación
Supuestamente, señalan estos grupos extremistas, Trump presionó a dos funcionarios electorales del condado de Wayne, en Michigan, para que no certificaran los totales de votos de las elecciones de 2020, según la grabación de una llamada telefónica posterior a las elecciones revelada en un informe del 22 de diciembre por The Detroit News.
Trump ha sido objeto de campañas de difamación por parte de medios de izquierda dentro y fuera de EEUU como la famosa trama rusa, desmentida después de una investigación de casi cuatro años por el fiscal especial John Durham, cuyas conclusiones se recogen en un informe de más de 300 páginas en las que critica con severidad al Buró Federal de Investigaciones (FBI) por acatar especulaciones falsas y emprender una pesquisa contra el presidente Trump sin pruebas reales.
Los abogados de Free Speech for People, un grupo partidista de extrema izquierda implicado directamente en los esfuerzos inconstitucionales por mantener el nombre de Trump fuera de la papeleta de las primarias en Minnesota, habían pedido a la Corte Suprema de Michigan que se pronunciara antes del día de Navidad.
La prisa y el desespero de estos grupos, financiados por políticos y donantes radicales que los presionan para actuar, tiene marcadas intenciones de lacerar la imagen del expresidente y de su familia utilizando el sistema judicial, tambien visiblemente permedado por la denominada tendencia ideológica "Woke", de moda ahora en Estados Unidos e impulsada por los socialistas en los estados gobernados por los nuevos demócratas y en el Congreso en Washington.
El grupo político argumentó que el tiempo era “esencial” debido a “la necesidad apremiante de finalizar e imprimir las papeletas para las elecciones primarias presidenciales”.
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FUENTE: AP