Con 41,8 millones de personas cuyo idioma natal es el español, Estados Unidos es el quinto país con más hispanohablantes del mundo, de acuerdo con un informe del Instituto Cervantes publicado en octubre de 2022. Y, para 2060, se estima que sea el segundo país con mayor número de hispanohablantes, sólo superado por México. Es decir, el español es un idioma vivo, que se escucha con fluidez en las calles de la unión estadounidense.
“Si hablamos de ‘herencia hispana’, no hay nada más importante que el idioma. Es el signo de identidad más fuerte y relevante que podemos ostentar”, asegura en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS el profesor, periodista y filólogo Emilio Sánchez, exeditor de español de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Recuerda que, al llegar los conquistadores españoles, a finales del siglo XV, en las Américas existían miles de idiomas. “La lengua española no solo fue el instrumento de comunicación que permitió unir pueblos y culturas, sino la puerta y ventana a la cultura del viejo mundo (ciencia, filosofía, arte y literatura, religión) y a los adelantos de la civilización de entonces”, agrega.
La inmigración y un interés creciente
Actualmente el español es el segundo idioma más hablado en el mundo por nativos, con 474.7 millones de hablantes nativos. Sánchez considera que el crecimiento exponencial que ha tenido el uso deeste idioma en EEUU se debe, principalmente, a la inmigración, que “en los últimos años alcanzó cifras espectaculares”, y al “interés creciente” que el español ha despertado en los angloparlantes y personas de otras lenguas.
Existe una gran diversidad en el idioma, de acuerdo con la cultura y origen de cada hispanohablante, que muestran usos particulares de la lengua, localismos y entonaciones. “Ello no impide, por ejemplo, que argentinos, guatemaltecos y cubanos se entiendan perfectamente. En ese proceso de intercambio cultural, algunas palabras, giros idiomáticos y hasta jergas —no siempre pertenecientes a la lengua culta— se van haciendo comunes”, explica el filólogo.
Menciona que “el mayor impacto” que recibe el español que se habla en EEUU proviene del inglés. En este sentido, observa “perfectamente natural” que, entre lenguas en contacto, aparezca y se desarrolle lo que hoy se conoce como “spanglish”. Este enriquecimiento del idioma es reconocido desde 2012 por la Real Academia Española con el término “espanglish”, que aparecería por primera vez en su edición de 2014.
Hoy es común escuchar frases como “Estoy con los niños en el high school”, “Cuidado al parquear el coche”, “Estoy ready para el party” y “Te mandé un inbox” en las calles de Miami, donde 310.472 personas son de origen hispano.
“Es un fenómeno inevitable y no hay por qué alarmarse ni rechazarlo”, expresa Sánchez, al resaltar que la utilización del “espanglish” facilita la comunicación entre los hispanohablantes en el país.
“Perder el idioma es perder la identidad”
aviles-street-1617325_1280.jpg
"Perder el español es perder la identidad", asegura el académico Emilio Sánchez
PIXABAY
Una realidad, cada vez más alarmante, es la pérdida gradual del español en la segunda y tercera generación de hispanos que nacen en hogares de inmigrados en Estados Unidos. En 2023, 97% de los padres inmigrantes les hablan en español a sus hijos, mientras que de los padres de segunda generación solo 71% se comunica en este idioma con sus descendientes, y la cifra baja a 49% en los padres de tercera generación, según cifras del Centro de Investigaciones Pew.
“La pérdida del idioma nativo es una verdadera tragedia, no solo porque este es un asset (activo) que multiplica oportunidades laborales en un mercado altamente competitivo, sino porque abre el acceso a la cultura de sus países de origen y permite una comunicación fluida con padres, abuelos y familiares. Perder el idioma es perder la identidad”, asevera Sánchez.
El que hoy la segunda y tercera generación de hispanos vayan perdiendo vocabulario, llegando incluso a mostrarse“incapaces” de hablar, leer y escribir el idioma materno, es para el académico una “lamentable consecuencia en la que comparten responsabilidades la escuela y el hogar”.
En su opinión, muchos padres “no entienden el significado” de mantener el idioma nativo, por lo que llegan hasta a mostrarse orgullosos de que sus hijos ya no hablen el español o se conforman con que hablen un español mínimo, de unas cuantas frases y palabras (“kitchen language”).
“Craso error. Un idioma es una ventana al mundo: mientras más ventanas tengas, más amplio y rico será tu horizonte cultural. Esa sería la mejor contribución al entendimiento entre los seres humanos y al respeto del “otro”, de lo que nos hace diferentes”, sostiene.
Un futuro impredecible
El filólogo y periodista estima "imposible predecir con certeza" el futuro del español en el país, aunque sea "probable" que se mantenga la tendencia de crecimiento vislumbrada por el Instituto Cervantes.
No obstante, observa que los programas escolares para la enseñanza del idioma en EEUU actualmente "son pobrísimos y apenas cubren el expediente". Esto, pese a que en 91% de las escuelas de secundaria se imparten clases de español.
Hoy las clases son de media hora y en las aulas se juntan hispanohablantes, angloparlantes y de otras nacionalidades, lo que, asegura, "contradice las reglas más elementales de enseñanza de cualquier idioma".
"Los empresarios se quejan de que los recién graduados son incapaces de hablar el español de manera profesional o redactar correctamente una carta", añade.
En este sentido, resalta la importancia de las iniciativas de algunos grupos e individuos que, "a contracorriente y en ocasiones sin apoyo de las autoridades", desarrollan acciones para potenciar la cultura y el español culto, como lo es la Feria del Libro y el Festival de Teatro de Miami, y talleres de lectura de obras en español como el que promueve, denominado Narrativa Latinoamericana del Siglo XX. Además, reconoce que es "formidable" que aún existan medios en español donde "podamos expresarnos libremente, sin represalias".
"La salud del español es buena, pero podría ser mejor", enfatiza.